31 de enero de 2016

OPORTO

Bandera de Portugal | Vlajky.org

Oporto, la ciudad de los Puentes, es una ciudad perfecta que combina rica gastronomía, buenos vinos y maravillosa repostería con algunos de los monumentos, fachadas y calles más bonitas de todo Portugal.

Una ciudad tradicional, abandonada, decadente y nostálgica en muchos momentos y que es un destino perfecto para una escapada low cost de fin de semana o para un puente largo, dónde seguro que no decepciona a nadie.



FICHA TÉCNICA DEL VIAJE

FECHA: Enero 2.016

DÍAS: 2

DOCUMENTACIÓN NECESARIA

DNI

Pasaporte con mínimo 6 meses de validez, aunque para ciudadanos de la Unión Europea no hace falta.

OTROS DATOS DE INTERÉS

IDIOMA: Se habla el portugués, aunque en la mayoría de lugares entienden el español perfectamente.

MONEDA: La moneda es el Euro, escrito €.

TARJETAS: Se acepta el pago con tarjetas en cualquier lugar, aunque la mayoría prefieren efectivo. No hay problemas para sacar dinero en cajeros automáticos.

GUIA DE VIAJE: En este destino viajo sin guia, ya que es muy fácil moverse por la ciudad con un mapa.

TELEFONO: Hay cobertura de teléfono en todo el país, aunque conviene tener contratado el roaming.

INTERNET: Prácticamente en cualquier lugar hay locales para conectarse y en la mayoría de alojamientos disponen de wifi gratuito.

SEGURIDAD: País 100% seguro, aunque siempre hay que ir con precaución y con sentido común.

VACUNAS: No hay ninguna vacuna obligatoria.

ELECTRICIDAD: El voltaje es de 220 V y no hace falta adaptador para los enchufes.

DIFERENCIA HORARIA: - 1 hora respecto a España.

RELIGIÓN: Mayoritariamente católicos.

PRESUPUESTO DEL VIAJE

DESGLOSE DEL PRESUPUESTO                                                IMPORTE

VUELO Bcn - Oporto con Ryanair                                                               19,98 €

ALOJAMIENTO                                                                                    16,00 €

TICKETS                                                                                                                          15,45 €

OTROS (COMIDAS, COMPRAS, GASTOS PERSONALES,..)                                50,00 €

Total Presupuesto por Persona                                                 101,43 €

EL ITINERARIO DEL VIAJE

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TRANSPORTE



El metro de Oporto dispone de 5 líneas diferentes y un total de 68 estaciones. La mejor forma de moverse por la ciudad es caminando, aunque hay trayectos que es imposible recorrerlos a pie como es el caso del trayecto al/desde el aeropuerto Francisco Sa Carneiro, un aeropuerto pequeño pero minimalista ubicado en la población de Maia, a 13 kms. aproximadamente al norte de Oporto. Para llegar al centro de la ciudad lo mejor es coger el metro, saliendo de la terminal de llegadas y justo en un lateral del Costa Café hay unas escaleras para bajar a la planta de baja del aeropuerto, que comunica con el párking y la estación de metro. Antes de subir al metro hay que sacar el ticket en las máquinas automáticas, decidiendo si queremos un billete simple para llegar a la ciudad (zona Z4) o bien vamos a seguir moviéndonos por la ciudad en transporte público, ya que en este caso la mejor opción es comprar la tarjeta Andante Tour, dónde tendremos la opción de transporte ilimitado por un tiempo de 24 horas o 72 horas, según la opción escogida.

Mi opción ha sido comprar un ticket normal que me ha costado 2,45 € sabiendo que durante el día de hoy voy a moverme por la ciudad a pie. En caso de escoger la tarjeta Andante Tour de 24h, su precio es de 7,40 €. Muy importante a la hora de comprar en las máquinas el ticket es llevar dinero en efectivo, preferiblemente monedas o máximo billetes de 10 €, porque sino no os admitirán billetes más grandes (ni tan siquiera de 20 €), y solamente se puede pagar con tarjeta de crédito si es de algún banco portugués, así que las opciones son mínimas, ya que allí no hay nadie para cambiarle dinero.

El horario del metro es de 06h de la mañana a 01 de la noche, interrumpidamente.

Es obligatorio timbrar los títulos de transporte cada vez que que lleguemos a una estación en las máquinas habilitadas para tal efecto, ya que en Oporto las estaciones no disponen de tornos y se confía en la buena fe de todos sus usuarios, y por lo que pude comprobar, todo el mundo lo cumple a rajatabla para evitar multas excesivas. Así que para todos los "españolitos" que nos gusta colarnos en muchos sitios y ahorrarnos algo de dinero, mi consejo es que no os la juguéis por unos tristes 7 € que vale un abono diario de transporte, ya que después os puede salir mucho más caro.

ALOJAMIENTO



























Sport Hostel in Porto. Antes de iniciar el viaje tenía muy claro que Oporto tenía que ser una escapada muy low cost y no quería dejarme un gran presupuesto para un par de días, así que con esta premisa reservé a través de Booking este B&B que está genial, ubicado en la calle principal y más comercial de la ciudad como es la Rua Santa Catarina, y con la parada de metro de Bolhâo en la misma esquina. La ubicación es muy céntrica y te permite desplazarte a pie a cualquier punto de la ciudad. El personal es exquisito y muy amable.

Disponen de diferentes tipos de habitaciones, aunque sabiendo que iba en temporada baja me decidí por una habitación compartida de 8 camas sabiendo que en esta época del año no se iba a llenar la habitación (como así fue), dónde prácticamente éramos 4 personas cada noche y así pude ajustar un poco más el presupuesto. El lavabo y la ducha se encuentra dentro de la misma habitación y no hace falta salir fuera. Las instalaciones están impecables y limpias, y disponen de una sala común con televisor y zona de ocio, además de una gran cocina con todo tipo de detalles para cocinar y bastantes mesas para comer y conocer a otros viajeros.

Litera en habitación compartida (con colchones mejorables), sin desayuno y sin toallas (cuesta 2 € alquilarlas) y con wifi bastante decente, me ha costado 8 € al día, así que ha sido una forma económica de alojarme. La única pega han sido mis compañeros de habitación y el poco respeto que han mostrado al hacer tanto ruido por las noches, pero es un detalle que el alojamiento no tiene culpa y que ya sabía que podía suceder en este tipo de alojamientos para viajeros con presupuesto bajo. Muy recomendable si vas con presupuesto ajustado.

LO MEJOR DEL VIAJE

* Lo fácil que resulta recorrer a pie la ciudad y los lugares más turisticos, sin necesidad de utilizar el transporte público en ningún momento.

* La rica gastronomía del país, ya que para los amantes del pescado, los vinos y los dulces es el país ideal para hacerlo, y es que pidas el plato que pidas aún corriendo el riesgo de equivocarte, va a ser un acierto seguro porque toda la gastronomía está exquisita.

* Poder visitar un país europeo con precios muy baratos, tanto en transporte, entradas a lugares turisticos como en la comida (excepto en souvenirs), y es que se agradece muchísimo para los tiempos tan duros que vivimos hoy en día y es una buena forma de fomentar el turismo del país.

* Poder visitar la ciudad en estas fechas sin esas aglomeraciones de turistas que apenas te dejan hacer fotos en condiciones, y que he sufrido personalmente en otras épocas del año.

* Poder viajar y visitar un destino que no tenía en mente gracias a las promociones y precios de Ryanair, y es que a pesar de no ser muy fan de las compañías low cost, no he tenido ningún problema y he podido desconectar unos días por muy poco dinero.

* Que durante mi estancia en la ciudad me haya respetado el tiempo, y es que a pesar de anunciar lluvias antes de llegar al país, solamente me ha llovido media hora durante un día sin apenas trastocarme mis planes, haciendo un tiempo primaveral durante el mes de enero.

LO PEOR DEL VIAJE

* El estado de los edificios y lugares emblemáticos de la ciudad, y aunque digan que la ciudad tiene un aire nostálgico y decadente (saúde) que la hace muy particular y muy atractiva, a mi me parece que ese aire ruinoso y esas calles llenas de porquería y basura le resta puntos para ser visitada por más turistas, y que deberían invertir en más medios para rehabilitar edificaciones que cualquier día se caen abajo o se desploman.

* El transporte público de la ciudad, que a pesar de estar en muy buen estado y funcionar de maravilla, las frecuencias de paso entre ellas son prácticamente cada 10 minutos y a veces sale más a cuenta llegar andando, y sin pasar por alto el problema que tienen con los billetes más grandes de 10 € que no aceptan en ningún sitio y que muchas veces es desesperante y que dan ganas de colarse antes que conseguir cambio.

* Las malditas calles adoquinadas y cuestas que hay en la ciudad, que cuando llevas un día entero pateando la ciudad y miras la pendiente de la calle para volver a tu alojamiento, te dan ganas de coger un taxi!

Y con todo explicado, partimos hacia Oporto!!


DÍA 1.- BARCELONA - OPORTO

Hoy toca madrugar bastante y sobre las 08:30h ya estoy en el aeropuerto, dónde a las 10h me sale puntualmente el vuelo que me tiene que llevar por primera vez a Portugal, un destino demasiado cerca y que no estaba en mi lista de deseos pero una vez de vuelta en casa me pregunto como ha sido posible que no lo haya visitado en todo este tiempo. Mi vuelo va a tope y sale puntual, y en poco menos de dos horas aterrizamos sin problemas en el aeropuerto Francisco Sa Carneiro de Oporto, dónde lo primero que debemos hacer es retrasar una hora nuestros relojes.


Una vez traspasada la puerta de la terminal de llegadas hay una chica repartiendo un mapa turistico de la ciudad de Oporto, que la verdad es que va genial y no tienes que preocuparte de buscar ninguna oficina de turismo ni investigar mucho como llegar al centro de la ciudad.

Tomando como referencia el Costa Café que te encontrarás enfrente, en un lateral están las escaleras que dan acceso a la planta baja del aeropuerto, dónde encontraremos las máquinas expendedoras de tickets para comprar nuestro billete para llegar a Oporto en metro. La verdad es que solamente hay cuatro máquinas expendedoras para tanta gente que llega nueva al país, y si encima lo complican un poco más no aceptando tarjetas de crédito de fuera de su país y que no admiten billetes en efectivo superior a los 10 €, aquello se convierte un poco en un despropósito y hay que tener mucha paciencia, aunque se pierde un tiempo muy valioso para visitar la ciudad.

Finalmente y con mi ticket comprado, lo primero que hay que hacer es timbrarlo en las pequeñas máquinas amarillas que hay antes de subir al andén (os recuerdo que en esta ciudad no hay tornos de control), y nos subimos al pequeño tren o tranvía que está esperando, demasiado pequeño con solamente tres vagones pero bastante limpio y cómodo.



El trayecto se hace un pelín largo debido a todas las paradas que hace en su recorrido, y es que un desplazamiento de apenas 13 kms. he podido contar hasta 16 paradas hasta llegar a mi parada, la estación de Bolhâo, una ubicación súper céntrica y dónde es posible recorrer los puntos más importantes de la ciudad caminando.

Solamente salir de la estación hacia la superficie lo primero que te encuentras es la maravillosa fachada de la Capela das Almas, pero como voy con equipaje ahora no me paro a visitarla, y sigo por la arteria principal de la ciudad, la Rua Santa Catarina, dónde en menos de un minuto llego a mi alojamiento, dónde me reciben con un perfecto español y muy amablemente me dicen que el check in es a las 15h de la tarde y todavía son las 12h, así que dejo mi equipaje sin problemas y me voy a explorar la ciudad.



Vuelvo de nuevo mis pasos hacia atrás y de seguida llego a la Capela das Almas (Capilla de las Almas), una de las edificaciones religiosas más importantes de la ciudad, dónde quedo maravillado de su fachada recubierta de azulejos dónde hay escenas de Santos, entre ellos la muerte de San Francisco y la agonía de Santa Catalina. Es una visita totalmente imprescindible y dónde he tenido la oportunidad de pasar por delante de ella varias veces al día.



Como no tengo un planning establecido porque Oporto es una ciudad abarcable en un par de días y escojas la ruta que escojas siempre vas a acabar pasando por los mismos sitios, decido coger la Rua Formosa y en menos de un minuto me planto en el Mercado de Bolhâo, abierto desde 1.914 y envuelto en un ambiente nostálgico y decadente, dónde es posible encontrar pequeños tenderetes de frutas y verduras, carnes y pescados, vinos y hasta algún souvenir, un mercado de dos pisos venido a menos y dónde no pude cogerle el pulso porque estaba totalmente vacio y muerto, y aunque las comparaciones son odiosas, un mercado muy diferente a otros mercados llenos de vida que he podido visitar en otros países, como por ejemplo el de Budapest o Roma, por citar solamente algunos.






























La visita es rápida a pesar de los buenos productos que tienen expuestos y los buenos precios que tienen, algo más barato que en España, así que decido volver a subir por la Rua Formosa y empezar a visitar la Rua Santa Catarina, una calle peatonal con muchísimo ambiente llena de comercios a lado y lado de la calle, que me recuerda mucho al Portal de l'Àngel de Barcelona, pero con pequeños puestecitos de castañas blancas, artistas callejeros y camareros de restaurantes ofreciendo su carta gastronómica para atraer a futuros clientes, y aunque aquí se come sobre las 13h, yo todavía no tengo hambre y sigo paseando sin prisas hasta llegar a la Praça Batalha, no sin antes pasar por lugares emblemáticos como es el famoso y turistico Café Majestic, que data del año 1.921 y por dónde han pasado grandes personalidades de la época hasta el día de hoy, sin olvidarnos del gran Teatro Nacional Sào Joâo.









El día está bastante gris aunque parece que de momento me va a dar una tregua y no va a llover, no quiero retirarme mucho porque a las 15h quiero hacer el check in y olvidarme, pero todavía falta media hora y como aún no me he comido el bocadillo que traigo de casa que era para el desayuno y no me lo he comido, me da mucha lástima tirarlo (odio tirar comida con todas las necesidades que hay en el mundo), decido sentarme en la terraza de un bar enfrente de la Praça Batalha, me pido una cerveza y disimuladamente me voy comiendo el bocadillo mientras veo la vida pasar.

Ahora si, ya son pasadas las 15h y vuelvo a mi alojamiento ubicado a tres minutos y hago el check in rápido, más que nada porque me toca dormir en un dormitorio compartido de 8 camas y así puedo decidir que cama escoger para que me molesten lo mínimo posible, y en menos de 10 minutos me tiro de nuevo a la calle, dónde decido caminar sin un rumbo fijo a través de la Rua 31 de Janeiro, y en menos de tres minutos llego a otro de los imprescindibles de la ciudad, la Estaçâo de Sâo Bento (Estación de San Benito), dónde aparte de su bonita fachada edificada en el S. XIX en un antiguo convento, lo mejor está en el interior de su hall, con más de 20.000 azulejos que retrata la história y el pasado esplenderoso de Portugal.













La verdad es que a estas horas hay mucho movimiento y ajetreo de gente y no es fácil conseguir buenas fotos, así que volveré en otro momento para visitarlo con más calma, y es que hay que recordar que desde esta estación parten los trenes a cualquier punto del país, siendo los destinos más solicitados Guimaraes y Aveiro.

Solamente salir de la estación hay dos opciones, seguir a nuestra izquierda para visitar la cercana Catedral de la Sé y la Ribeira, o si continuamos rectos nos encontramos con el inicio de la Praça da Liberdade (Plaza de la Libertad) y Avenida dos Aliados, seguramente la calle más importante y turistica de todo Oporto y centro neurálgico de la ciudad, separando la zona antigua de la moderna, destacando la estatua ecuestre de más de 10 metros de altura del Rey Pedro IV, y llena de numerosos comercios, destacando el edificio del Mc Donalds, uno de los más modernos que existen de todo el mundo, y sobretodo, el Paços de Concelho, su majestuoso Ayuntamiento.
















Mucha gente que visita Oporto llega solamente hasta el Ayuntamiento, ya sea por falta de tiempo o por desconocimiento, pero detrás del maravilloso edificio llegamos al barrio de Trindade, dónde está ubicada la bonita Igreja da Trindade (Iglesia de Trindade), que a pesar de no salir apenas recomendada en ninguna guia de viaje, os aseguro que merece una visita, además de ser su acceso gratuito.




Pues son más de las 17h de la tarde, la hora en la que cierran los puntos más importantes de la ciudad en esta época del año, pero como mañana tengo todo el día entero para visitar la ciudad, me lo tomo con calma y no me estreso. En esta época anochece poco antes de las 17:45h de la tarde, así que mi siguiente destino será llegar hasta la Ribeira e intentar visitarla tanto de día como de noche, así que deshago mis pasos hasta la Estación de Sâo Bento y giro ahora a la derecha dirección a la Catedral de la Sé que visitaré mañana con calma, y empiezo a bajar por esas calles adoquinadas, con viviendas ruinosas en un estado lamentable que le dan un cierto encanto, hasta llegar al famoso Ponte de D. Luiz I, inicio del barrio de la Ribeira, situada en la ribera del rio Duero, quizás el lugar más conocido del centro histórico y de toda la ciudad de Oporto, dónde el rio separa la ciudad de Oporto de su vecina población de Vila Nova de Gaia, famosa por albergar bodegas de vino y destilerías.




Lo más bonito es pasear tranquilo por la zona y cruzar el Puente Luis I, se puede atravesar caminando por arriba o por abajo, así que sin tiempo que perder me decido cruzarlo por arriba hacia Vila Nova de Gaia mientras voy contemplando ambas ciudades desde sus alturas.





















Una vez en el otro lado del Puente y llegado a Vila Nova de Gaia, empiezo a perderme por sus bonitas calles, observando la vida diaria de los lugareños y empiezo a bajar por sus calles laberinticas hasta llegar a la orilla del rio, dónde tengo una perspectiva muy buena de sus bodegas y de los rabelos que hay amarrados en el rio, y es que hoy el tiempo no ha acompañado mucho para que zarparan a hacer los famosos tours a través del Duero.








Por un momento me veo un poco tentado en entrar a unas de las tantas bodegas y realizar una cata de vinos, pero realmente vivo en una comarca que es muy famosa por la elaboración de vinos y cavas, y todas esas catas y eventos que ofrecen en Oporto me resultan demasiado familiares así que decido prescindir de las visitas y me apetece descansar un rato, así que no dudo en sentarme un rato junto al rio y relajarme un rato en silencio con las maravillosas vistas y la suave brisa del mar recorriendo mi cara.

De todas formas ofrecen excursiones en rabelo (tradicionales embarcaciones de la ciudad) dónde recorren a través del Duero los seis puentes de la ciudad en un trayecto de una hora aproximadamente, y también está incluido la cata de vino, que se compone de una degustación de tres vinos de la tierra, por el módico precio de 10 € todo incluido. Me parece una oferta genial pero para hacerla en primavera o verano con buen tiempo, pero no en invierno con un cielo encapotado y gris avisándote que en cualquier momento va a llover.














Ahora si que decido finalizar la visita desde Vila Nova de Gaia, ya que es noche cerrada y son cerca de las 20h, pero me extraña mucho que el Puente Luis I no esté iluminado, así que decido tranquilamente cruzar de nuevo el puente por la parte de abajo (por aquí circulan coches y en cambio por arriba solamente circula el metro) y en poco menos de 20 minutos ya estoy de nuevo en la Ribeira de Oporto, lleno de bonitos restaurantes con unas vistas maravillosas, pero que en esta época del año tienen casi todas las mesas vacías porque apenas hay turismo, y los precios son un poco superiores al que puedes encontrar en el centro de la ciudad, pero por unos 15 €-20 € se puede cenar de maravilla y no me parece nada caro.



Decido volver caminando hasta el centro, aunque también existe la opción de coger en la Ribeira un funicular que en menos de dos minutos te lleva a la parte alta de la ciudad y así ahorrarte una buena caminata, pero el trayecto cuesta 5 € y me parece demasiado caro para lo que ofrece, así que como no tengo prisa voy caminando por las empinadas cuestas mientras voy ojeando los escaparates de los comercios que ya están cerrados a estas horas y en menos de 10 minutos ya estoy de nuevo en la Estación de Sâo Bento, desde dónde cojo la Rua 31 de Janeiro hasta llegar a la Praça Batalha en cinco minutos más, y apenas sin aliento decido visitar el famoso Café Majestic dónde parece que a estas horas no hay tanta aglomeración de gente como el resto del día.

Solamente hacer el amago de entrar al Café Majestic ya hay un camarero con pajarita que te abre la puerta y te asigna una mesa, demasiado protocolo y no me siento muy agusto, y más cuando veo que está todo lleno de turistas (como yo) asiáticos y orientales haciéndose selfies, pero dicen que ir a Oporto y no visitar el Café Majestic es imperdonable, no? Viene una camarera de etiqueta y le pido un café con leche (no me gusta el café solo) y una nata (un pastelito típico de Portugal parecido al Pasteim de Belem), y quince minutos después ya estoy pidiendo la cuenta para salir escopeteado de allí porque hay mucho ruido y mucho frikie oriental con las fotos, no sin antes llevarme el sorpresón y la mala leche de pagar casi 8 € por lo consumido... prácticamente lo que vale cenar en cualquier sitio de la ciudad!!

Sobre las 21:30h entro en mi hostel y me dispongo a aprovechar un rato el wifi para ponerme al día de todo, y resulta que de las cinco personas que estamos en la habitación compartida, hay una pareja joven que también son de Barcelona y que esta madrugada ya se vuelven para casa, así que media hora después los tres salimos a tomarnos una cerveza por la zona de Aliados, llegando de nuevo al hostel a las 23:30h de la noche, dónde caigo reventado en la cama desde las 5h de la mañana que me he levantado hoy.

DÍA 2.- OPORTO

Hoy vuelvo a madrugar a pesar de no haber dormido mucho, y es que la colchoneta está demasiado dura y mis compis de habitación no han parado de hacer ruido en toda la noche, sobretodo la pareja de Barcelona con la que nos fuimos a tomar algo, que desde las 4h de la mañana no han parado de encender luces, hacer equipaje y hablar entre ellos, así que he hecho un esfuerzo y no les he dicho nada a esas horas por respeto.

A las 08h de la mañana ya estoy saliendo por la puerta del hostel ante la sorpresa del recepcionista, y lo primero que hago es irme en busca de un lugar para desayunar, así que no me complico mucho y en la misma Rua Santa Catarina y casi enfrente de los ladrones del Café Majestic, encuentro abierta la Cafeteria Marbella (tranquilos, no es de Julián Muñoz & Company), aunque me resulta curioso que el camarero es clavado a Justino, el muñeco del anuncio de la lotería de Navidad... (estuve tentado en preguntarle si ya no trabajaba en la fábrica de maniquíes...), así que le pido un café con leche y un croissant calentito que estaba buenísimo, y cuando pido la cuenta me cobran 2,40 €... igual que los ladrones de enfrente del Café Majestic!!


Así que ya lo sabéis, si queréis desayunar bien podéis hacerlo en cualquier cafetería o panadería de la ciudad, dónde hay más variedad y todo está más bueno y muchísimo más barato, sobretodo si vais con presupuestos ajustados o simplemente os de pereza en tirar el dinero; en cambio si queréis ir a un local histórico, recomendado por todas las guias de turismo, lleno de turistas y haceros el selfie y después colgar la foto que habéis estado en ese lugar, podéis ir al Café Majéstic y pagar casi cuatro veces normal por un sencillo desayuno o tentempié.

Después del desayuno me dirijo a la cercana Praça Batalha, dónde visito la Iglesia de San Ildefonso, una bonita iglesia con dos torres del S. XVIII y dónde los azulejos de su fachada exterior recrean escenas de la vida de San Ildefonso y alegoría de la Eucaristía.

Su entrada es gratuita y en el momento de mi visita no había nadie más visitándola.









La visita se hace rápida, y aunque no es de las iglesias más espectaculares de la ciudad, recomiendo visitarla en la medida de lo posible.

Vuelvo a bajar por la Rua 31 de Janeiro dirección a la Avenida dos Aliados, y a la altura de la Estación de Sâo Bento me detengo de nuevo en su hall para contemplar su belleza, y aunque todavía sigue circulando mucha gente en su interior, con un poco de paciencia consigo poder disfrutarlo mucho más que el día anterior y poder hacer algunas fotos decentes.












Ahora si, al salir de la estación mi siguiente parada es visitar la Iglesia de San Antonio dos Congregados, que se encuentra prácticamente enfrente de la estación, y que no pasa desapercibida gracias a su fachada de azulejos, algo típico en las construcciones de esta ciudad. Por desgracia no puedo entrar porque está cerrada, así que decidiré volver en otro momento para intentar visitar su interior.


A pocos metros llego a la Avenida dos Aliados que ya estuve recorriendo ayer tranquilamente, dónde voy observando minuciosamente los bellos edificios señoriales y art-decó, entre ellos el del BBVA y el Banco de Portugal, fuertemente custodiado por militares portugueses ante la alerta yihadista que estamos sufriendo en Europa en estas fechas, y decido perderme por sus calles aledañas dónde observo los edificios en un estado lamentable, ruinoso y dónde el tiempo parece ser que se ha parado en esta zona, y que supone un fuerte contraste con los edificios que acabo de visitar de la Praça da Liberdade.








Casi sin darme cuenta llego a la Praça de Lisboa, dónde se encuentran edificios importantes como la Universidad de Oporto, y la cercana Igreja do Carmo e Igreja do Carmelitas, una de las más bonitas de toda la ciudad. También recordar que justo enfrente de la Universidad de Oporto tiene parada el famoso, tradicional y turistico tranvía de la ciudad, concretamente el número 22 que hace un recorrido por la ciudad hasta llegar a la Praça Batalha, cuyo billete cuesta 2,50 € y no está incluido en la tajeta Andante, aunque si os gusta caminar como a mi, el centro histórico se puede recorrer perfectamente a pie, aunque para los más nostálgicos es una buena opción. El número 18 también tiene su parada aquí, cruzándose con el anterior.













Después de recorrer un poco la zona, decido visitar la Iglesia o Convento do Carmo, personalmente la iglesia más bonita de toda la ciudad, construida en el S. XVIII con su caracteristica fachada de azulejos dónde representan la escena de la Imposición del Escapulario en el Monte Carmelo.

La entrada en su interior es gratuita y es totalmente recomendable una visita.









Una visita muy interesante y muy recomendable, así que aprovechando en la zona dónde me encuentro sigo visitando la Praça de Lisboa y la Praça de Cordoaria tranquilamente, dejando para mejor ocasión el Museo de Historia, hasta llegar a la cercana Torre dos Clerigos, uno de los emblemas de la ciudad.














Al llegar a la Torre dos Clerigos me llevo un par de decepciones, la primera es encontrarme el local "Casa Oriental" totalmente cerrado con un cartel en la puerta informando que están de reformas, no es que el local tenga nada de especial pero me parece un lugar muy curioso y muy fotogénito dónde siempre exhiben sus mejores artículos de frutas y verduras en la puerta del local, dando un toque de color a la grisácea zona.

Y la segunda decepción es no poder entrar y subir a lo más alto de la Torre dos Clerigos, y es que está cerrado a cal y canto por alguna visita privada y dónde incluso hay en la puerta unidades móviles de televisión intentando hacer un reportaje con esa visita privada, así que me resigno e intentaré volver en otro momento.

Decido coger la Rua Carmelitas y a escasos metros, en el número 144, se encuentra un bonito edificio neogótico de principios del S. XX, dónde se encuentra la maravillosa librería Lello e Irmao, otra visita interesante de la ciudad, y que pasaría más o menos desapercibida por la mayoría de turistas si no fuera porque la autora de la saga de Harry Potter, J.K. Rowling que vivió un par de años en Oporto, se enamoró de esta librería y se inspiró en ella para rodar varias escenas de sus películas, aunque yo no puedo dar fe de ello porque no he visto ninguna de sus películas.

Gracias al tirón y a la publicidad que le han dado a la librería, es un lugar lleno de turistas y dónde muchas veces es agobiante pasear por ella, ya que a la mayoría de turistas no les interesan los libros que hay allí y solamente van para hacerse fotografías, así que no tuvieron más remedio que empezar a cobrar por visitar la librería, así que hay que sacar ticket enfrente de la librería que cuesta 3 € y te da acceso a entrar en la librería, aunque si compras cualquier libro te descuentan los 3 € del ticket del precio final del libro.

La lástima es que la mayoría de libros son en portugués o en inglés, aunque se pueden encontrar algunos ejemplares en español, sobretodo obras de José Saramago o de Gabriel García Marquez, dónde no dudé en comprarme uno de Gabo, dónde he pagado 7,15 € con el descuento del ticket incluido.
































Finalizada la visita vuelvo a bajar por la Rua Carmelitas, compro algún souvenir de recuerdo para la familia por esta zona, y dejo a mi izquierda la Rua Liberdade para llegar a Sâo Bento, dónde sigo ascendiendo hasta llegar a la zona más alta de la ciudad, la Catedral de la Sé de Oporto, el edificio religioso más importante de todo Oporto.

La visita al interior de la Catedral es gratuita y es más que recomendable, lástima que están en obras de rehabilitación y desluce un poco la visita.







La intención principal es visitar su maravilloso Claustro, pero están a punto de cerrar y volverán a abrirlo a las 15:30h, así que intentaré pasar más tarde para visitarlo o mañana por la mañana a primera hora antes de irme para el aeropuerto.

Pero lo que realmente es muy interesante en esta zona es disfrutar de las vistas previlegiadas desde este punto de la ciudad, y es que se puede obtener una bonita panorámica de todo Oporto y de sus monumentos más importantes.








Dando por finalizadas estas visitas, y como mañana tengo previsto coger un vuelo para desplazarme a Lisboa, decido que es una buena idea acercarme a una estación de metro y comprar un abono diario o tarjeta Andante 24h, así me permite recorrer hoy los puntos más alejados de la ciudad y al mismo tiempo me sirve para desplazarme mañana hacia el aeropuerto dentro de las 24 horas vigente de la tarjeta.

Pensando que es una maravillosa idea para mis maltrechos pies, me acerco hasta la cercana estación de Sâo Bento y las máquinas no son capaces de aceptarme un billete de 20 € para pagar los 7 € que me cuesta la tarjeta Andante, y allí nadie tiene cambio y los pocos vigilantes de seguridad que hay se me encogen de hombros y se sorprenden cuando les enseño el billetito de 20 € (me daban ganas de explicarles que existían billetes aún más grandes, como por ejemplo de 50 €, 100 €, 200 € y 500 €, pero no era cuestión que les diera un ataque de corazón a esa pobre gente), así que resignado y sin que me pudieran cambiar tampoco el billete en las tiendas de souvenirs de enfrente de la estación, me voy caminando tranquilamente hasta la estación Trindade, dónde disponen de unas oficinas de atención al cliente (de las pocas que hay en la ciudad) dónde es posible comprar tu tarjeta Andante físicamente sin necesidad de pasar por las dichosas máquinas automáticas, así que pago los 7 € que me cuesta y desde allí mismo decido retrasar un poco la hora de la comida y desplazarme hasta la última parada del metro, Estádio do Dragâo, lugar dónde alberga el estadio de fútbol del Oporto, dónde actualmente juega Iker Casillas y hasta hace unos días entrenaba Julen Lopetegui.

Como era de esperar, el interior del campo de fútbol estaba cerrado y no se organizaban tours ese día, y visitar el museo del estadio es de pago y no me interesaba demasiado, la verdad, así que opté por hacer una visita rápida a la tienda oficial del club sin comprar nada, y una vuelta por los alrededores del estadio, dónde se podían ver pequeños grupos de niños jugando y dándole patadas a la pelota.









Después de esta pequeña visita, volví a la estación de metro y después de esperar un rato por culpa de las largas frecuencias de paso del transporte, volví a coger el metro hasta la estación Casa da Música, en pleno barrio de Boavista, dónde quería visitar esta curiosa obra dónde alberga una gran sala de conciertos, y a pesar de toda la controversia que hubo en el momento de su inauguración por el alto dinero derrochado y por el contraste brutal con el resto de edificios de la ciudad, hoy en día sigue siendo uno de los iconos de la ciudad de Oporto.

Se puede visitar por dentro a través de visitas guiadas y su precio es de 5 € por persona.



Son ya más de las 15h de la tarde y está empezando a llover cada vez con más fuerza, así que me vuelvo corriendo a la estación de metro y me dirijo a Bolhâo, la zona de mi alojamiento, dónde voy en busca de algún sitio para comer, ya que se me ha hecho muy tarde y la lluvia me ha dado un toque de atención para que descanse un rato.

Recorro la Rua Santa Catarina llena de restaurantes, y aunque en un principio mi idea era comer en el Café Santiago, finalmente acabo en el restaurante Porto Douro, quizás por no andar más y seducido por una pizarra dónde anuncian menús con precios muy ajustados.

El restaurante es enorme y el comedor está prácticamente vacio, solamente ocupada por una mesa de un matrimonio con su hija que no paran de gritar y hablar fuerte, y efectivamente... son españoles!!

Finalmente prescindo del menú del día y me decanto por el plato típico de la ciudad, la Francesinha, una bomba de calorías formada por pan de molde relleno de embutidos y carnes, con una salsa un poco picante por encima y un huevo frito, y relleno de patatas fritas. Me pido una cerveza que me voy bebiendo mientras preparan la comida, y 45 minutos minutos después y con cara de pocos amigos por mi parte, finalmente me traen la comida... increíble que estando un restaurante vacío y 6 camareros en la sala, tarden tanto en servir la comida para una persona!!



En fin, la comida estaba buena pero cuesta mucho de terminar, y no es muy digestiva que digamos, así que mi consejo es que siempre la pidáis para comerla durante el día y nunca por la noche para cenar, porque sino no váis a poder dormir muy bien por la digestión.

El precio de la francesinha (6 €) más dos cervezas (3 €), en total 9 €, que no está nada mal porque se acaba bastante lleno, pero tampoco es para repetir y más teniendo en cuenta la cantidad de platos ricos y sabrosos que existe en la cocina portuguesa.

Cuando salgo ya son cerca de las 17h de la tarde, así que empiezo a hacer la digestión y bajando la comida hasta llegar a la bonita Iglesia de San Francisco, dónde no me dejan entrar porque están a punto de cerrar, aunque tampoco hubiera entrado porque cuesta 3,50 € entrar en su interior, y aunque soy católico, me parece una incongruencia pagar por visitar una iglesia con todos los tratos de favores que reciben en general y sin pagar impuestos, así que decido fotografiarla por fuera ya de noche.




Como ayer finalmente no pude ver el Puente de Luis I de noche iluminado, decido acercarme de nuevo a la Ribeira para intentar verla de nuevo iluminada, pero antes paso por el bonito Palacio de la Bolsa que también me encuentro cerrado y que no me hubiera importado visitar, ya que organizan visitas guiadas por un precio de 7,50 € y que tienen que ser muy interesantes.


Poco después llego a la Ribeira, una zona que me ha gustado muchísimo y que tiene mucho encanto, pero que por desgracia en esta época del año no hay nada de ambiente y apenas hay turismo, así que es genial para tomar fotos tranquilamente y sentarse en una terraza a tomarse una cervecita (1,80 €) mientras se contemplan las maravillosas vistas, y más si se tiene la suerte de estar iluminado, como así es hoy.









Son las 20h de la tarde y la zona empieza a estar muy dormida, y aunque hace un poco de frio para estar más tiempo sentado en una terraza, decido ir volviendo andando hasta mi alojamiento, mientras voy dando un paseo a través de sus empinadas cuestas hasta llegar a la Praça Batalha, dónde me paro a comprar una botella de agua para esta noche (1 €) y voy caminando tranquilamente a través de la Rua Santa Catarina mientras voy viendo como cierran los comercios y sus escaparates.

Una vez en mi alojamiento somos 3 personas, y al poco tiempo llega una chica vietnamita que está recorriendo Europa y estamos un rato hablando, hasta que a las 23h no puedo más y me pongo a descansar, sin saber todavía la pesadilla de noche que me iban a dar mis compañeros de habitación.

DÍA 3.- OPORTO - LISBOA

Esta noche he descansado fatal y he perdido la paciencia con los crios que había en mi cuarto, ya que a las 2h de la mañana me he tenido que levantar y decirle a la vietnamita que estaba en la cama hablando por Skype con el portátil que lo dejara ya o que se fuera a las zonas comunes fuera de la habitación porque era muy tarde, quería descansar y que no me importaba sus conversaciones a grito pelado, y a regañadientes lo ha dejado. Poco después ha llegado otro asiático que ya estaba anoche y ha empezado a encender luces y a hacer ruido a las 3h de la mañana, que lo he pulverizado con mi mirada y le he dicho que tuviera respeto por el descanso de los demás. Y si esto no fuera suficiente, a las 5h de la mañana ha llegado otro huésped nuevo a la habitación, y en vez de meterse en la cama sin hacer mucho ruido, no se le ocurre otra cosa que llamar por telefono dentro de la habitación para "avisar" que había llegado bien.... me lo quedo mirando y con mi cara le digo: "Tú eres tonto, o eres tonto??"...

Así que casi sin pegar ojo a las 8h me despierto, y como el check out no es hasta las 11h, con toda la putería del mundo enciendo luces, me ducho tranquilamente y recojo el equipaje mientras los demás están durmiendo, esperando a ver quién me dice algo o se me pone chulito.... hasta que salgo del alojamiento buscando un lugar para desayunar, dónde hoy no me apetece ir a ver a Justino y cambio de lugar, desayunando en unas de las tantas cafeterías que hay por la zona del Mercado de Bolhâo.








Hoy el simpático camarero que me ha atendido era clavado a "Cañita Brava", así que me ha servido un café con leche y dos riquísimas pastas por la friolera 2,90 €... le he dicho si no se había equivocado y me ha dicho que no, así que todavía me acuerdo y me duele la consumición del Café Majestic!! jajaja.

Sobre las 09h y con el estómago lleno me dirijo por última vez a la Catedral de la Sé, dónde solo entrar y a mano derecha se encuentra su maravilloso Claustro, dónde hay que sacar ticket (3 €) y que quería visitar si o si antes de irme de la ciudad, y que finalmente visito sin ninguna persona más excepto a dos miembros de una tuna que me ofrecen sus servicios de guia a cambio de una propina, y que declino amablemente porque prefiero ir a mi aire y porque a las 11h tengo que estar en mi alojamiento sin falta y no puedo entretenerme con muchas explicaciones.




































Después de esta tranquila visita que me gustó mucho y que se la recomiendo a todo el mundo que visite la ciudad, me fui tranquilamente hacia la zona de mi alojamiento, empezando a despedirme de todos los edificios que he ido visitando estos dos días, como la Estación de Sâo Bento, la Avenida dos Aliados, el Mercado de Sâo Sebastiâo (por fuera), la Capela das Almas, o la bonita Rua Santa Catarina, que he recorrido tantas veces en tan corto espacio de tiempo.








Llego a mi alojamiento 10 minutos antes del check out y en mi habitación continúan los cuatro durmiendo, no me extraña que por las noches no duerman, y que lástima viajar a una ciudad fuera de tu país y no aprovechar el tiempo y no salir prácticamente en todo el día del hostel, es una realidad que he vivido en muchos países con mucha gente y la verdad es que no lo acabo de entender. Para rematar la noche que me han dado, cierro la puerta de la habitación con un portazo para ver si los espabilo, y me voy a hacer el check out a las 11h en punto, dónde me quedo un poco más en las zonas comunes para aprovechar un poco el wifi, y a las 11:30h me despido del amable personal del hostel y me voy a la estación Bolhâo que tengo en la esquina de la calle, dónde aprovecho mi tarjeta Andante Tour que compré ayer y cojo el metro hacia el aeropuerto, dónde llego 45 minutos más tarde sin ninguna incidencia, y después de fumarme un cigarro paso los controles para coger mi siguiente vuelo a Lisboa, previsto para las 13:50h, y que sale puntual a pesar de ser un vuelo de low cost operado por Ryanair, dónde no me han puesto ningún problema con el equipaje y los bultos en ninguno de los cuatro vuelos que he realizado con ellos estos días.

Aquí se acaba una breve pero intensa visita de 48 horas a Oporto, una bonita ciudad que no entraba en mis planes, y a pesar de que no me ha parecido una ciudad espectacular ni que pondría en un ránking de las 10 ciudades más bonitas de Europa, es una ciudad que me ha gustado y que le he acabado cogiendo cariño, entre otras cosas gracias a su sabrosa gastronomía, a su aspecto añejo, decadente y nostálgico, y sobretodo a sus precios, dónde comparada con el resto de Europa, me parece una ciudad muy barata.

Así que ya sabéis, si queréis desconectar un fin de semana o aprovechar un puente largo, Oporto es una de las mejores opciones, y estoy seguro que no os va a decepcionar.

Obrigado, Oporto!!


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