27 de julio de 2017

TALLINN













Conocida como la "Reina del Báltico", Tallinn es la capital de Estonia y la ciudad de la República Báltica más turística con diferencia, una bonita ciudad amurallada rodeada de edificios históricos, callejuelas adoquinadas, coquetas cafeterías y galerías de arte.

Con un bonito casco histórico medieval que se puede recorrer a pie perfectamente en un día, nos encontramos ante una bonita ciudad repleta de miradores y de rincones de cuentos de hadas, una visita imprescindible mientras disfrutamos de nuestro recorrido por las Capitales Bálticas.


FICHA TÉCNICA DEL VIAJE

FECHA: Abril 2.017

DÍAS: 2

DOCUMENTACIÓN NECESARIA

DNI

Pasaporte con mínimo 6 meses de validez, aunque para ciudadanos de la Unión Europea no hace falta.

OTROS DATOS DE INTERÉS

IDIOMA: Se habla el estonio puro y duro, aunque en las zonas más turísticas y sobretodo en la zona vieja de la ciudad hablan el inglés perfectamente.

MONEDA: Desde el 2.011 la moneda oficial es el Euro, abreviado €.

TARJETAS: Se puede pagar con tarjetas de crédito en casi cualquier lugar, ya que esta modalidad está muy extendida a lo largo del país, excepto en pequeños mercados o tiendas de comestibles. Se recomienda llevar algo de dinero en efectivo para evitar estas situaciones.

GUIA DE VIAJE: Mi guia como siempre será la Lonely Planet de las Repúblicas Bálticas, bastante útil y con información bastante actualizada sobre el destino.

TELEFONO: Hay cobertura de teléfono en todo el país, pero conviene tener contratado el roaming.

INTERNET:  Prácticamente en cualquier lugar hay sitios para conectarse y en la mayoría de alojamientos disponen de wifi gratuito. 

SEGURIDAD: País 100% seguro, aunque siempre hay que ir con precaución y con sentido común.

VACUNAS: No hay ninguna vacuna obligatoria.

ELECTRICIDAD: El voltaje es de 230 V y no hace falta adaptador para los enchufes.

DIFERENCIA HORARIA: +1 hora respecto a España.

RELIGIÓN: Mayoritariamente cristianos, aunque hay un gran porcentaje de luteranos y ortodoxos.

EL ITINERARIO DEL VIAJE





















Tallinn es una ciudad que se puede y se debe visitar a pie, ya que su zona antigua y sus estrechas callejuelas impide el paso de los vehículos y es prácticamente toda peatonal, por suerte para los turistas. Para desplazarse a lugares más lejanos se recomienda utilizar el tranvía.

PRESUPUESTO DEL VIAJE

DESGLOSE DEL PRESUPUESTO                                              IMPORTE

Ferry Helsinki-Tallinn con Tallink Silja (IDA)                                                     23,00 €

ALOJAMIENTO                                                                                     28,00 €

TRANSPORTE                                                                                                                      5,50 €

OTROS (COMIDAS, COMPRAS, GASTOS PERSONALES,..)                              38,59 €

Total Presupuesto por Persona                                                 95,09 €

MOVERSE POR LA CIUDAD



















La mejor forma de moverse por la ciudad es caminando tranquilamente sin necesidad de coger ningún transporte público, ya que todo lo más interesante de la ciudad se concentra en el casco histórico, aunque hay algunas visitas que se encuentran alejadas o a las afueras de la ciudad y requiere moverse en transporte público o en coche, como puede ser la estación de autobuses de la ciudad o si queremos visitar el Palacio Kadriorg o el Museo Estonio de Rocca al Mare, entre otras visitas.

La mejor opción es coger el tranvía o el autobús, hay muchas paradas repartidas a lo largo de la ciudad y es posible comprar los tickets en las pequeñas máquinas expendedoras que se encuentran en su interior, siendo su precio de 2 € por persona y trayecto, un precio prácticamente equiparable a otras ciudades europeas como Barcelona y bastante caro para el nivel de vida del país.

TRANSPORTE ENTRE PAÍSES



























Existen varias alternativas de transporte para moverse entre los Países Bálticos, dependiendo del tiempo que tengamos y sobretodo del presupuesto de cada uno, que son las siguientes.

Tren: Es la forma más lenta para trasladarse debido a que los trenes en estos países son muy antiguos y los vagones son muy viejos, la mayoría sin aire acondicionado, poco prácticos y con muy pocas rutas, aunque suficiente para moverse por las capitales más importantes. Una web recomendada para comprar billetes de tren es Rail.cc, aunque desconozco como funcionan los desplazamientos porque no lo utilicé en ningún momento.

Bus: Los autobuses de larga distancia es la alternativa más recomendable para moverse por las Repúblicas Bálticas, ya que disponen de una flota de autobuses muy nuevos, son muy cómodos, con pantallas individuales, wifi gratuito y lo nunca visto, una máquina expendedora en su interior gratuita de cafés y de infusiones a disposición de los clientes y que puedes repetir tantas veces como uno quiera. Por si fuera poco, se pueden comprar los billetes cómodamente a través de sus respectivas webs, ofreciendo muchas rutas diferentes y con muchísimos horarios diferentes, ajustándose al que cada uno crea conveniente, y los precios son muy económicos. Existen diferentes compañías, y las más recomendables son ToksEcolines y sobretodo Lux Express, mi opción escogida.

Mis trayectos con dicha compañía, el tiempo recorrido y sus respectivos importes, han sido los siguientes:

* Tallinn - Riga: Salida a las 07h de la mañana y llegada a las 11h, por un precio de 10 €.

* Riga - Vilnius: Salida a las 09h de la mañana y llegada a las 13:10h, por un precio de 12 €.

* Vilnius - Aeropuerto: Salen cada 20 minutos aproximadamente, el trayecto dura unos 10 minutos máximo y su coste es de solamente 1 € (ampliaré más información en el post de Lituania).

Coche de alquiler: La mejor opción para moverse entre ciudades, ya que un vehículo de alquiler te da mucha libertad de movimientos, te permite llegar allí donde el transporte público no tiene servicio, y no tienes que depender de horarios, además de no resultar muy caro su alquiler en estos países. Por contra, si se viaja en solitario y en invierno como es mi caso, no es muy recomendable ya que el presupuesto se dispara bastante, las carreteras no están en perfectas condiciones debido a las bajas temperaturas que suele haber en estos países, y en las grandes ciudades tienes que estar preocupándote de donde aparcar el coche, así que esta opción solamente la contemplaría si viajas acompañado y en otra época del año. Para alquilar un vehículo en las Repúblicas Bálticas no es necesario disponer del carnet de conducir internacional para conductores españoles.

ALOJAMIENTO DEL VIAJE























OldHouse Hostel. A pesar de ser ciudades muy turísticas, el alojamiento en Tallinn me ha parecido con un precio muy correcto para lo que ofrecen, aunque como siempre hay alojamientos para todos los gustos y sobretodo, para todos los bolsillos. De los tres países que componen las Repúblicas Bálticas, Tallinn es la ciudad más cara con diferencia, aunque si no buscamos muchos lujos es posible alojarse en la ciudad sin necesidad que se nos dispare nuestro presupuesto, aunque comparado con ciudades como Milán, Copenhague o Helsinki que fueron mis destinos anteriores antes de llegar a Tallinn, el alojamiento aquí me ha parecido regalado y un alivio muy grande para mi bolsillo.

Como solamente voy a estar dos noches en la ciudad, decido alojarme en este maravilloso hostel céntrico, ubicado a apenas dos minutos caminando de la Viru Gate y de la Torre Margarita La Gorda, donde disponen de varios tipos de habitaciones y me decido por una habitación compartida de 4 camas individuales y baño compartido. No disponen de desayunos pero cada mañana los dueños cocinan unos crèpes riquísimos para los huéspedes del alojamiento y de forma gratuita, y si te quedas con hambre no hay problema porque en las calles paralelas al alojamiento está lleno de bonitas cafeterías.

Reservado en la web de Booking, la habitación compartida de 4 camas, con baño compartido y sin desayuno incluido, con wifi ilimitado y pagando con Visa, me ha costado 14 € por noche, un precio más que ajustado por un alojamiento de dos estrellas, con una ubicación inmejorable y por el trato y la comodidad que he recibido no solamente por parte del personal del alojamiento, sino por el resto de huéspedes con los que he coincidido durante mi estancia. El Oldhouse dispone de web propia y antes de tu llegada se ponen en contacto contigo via mail ofreciendo un montón de información desinteresadamente. Muy recomendable por precio y ubicación, tanto si se elige una habitación compartida como una habitación privada.

LO MEJOR DEL VIAJE

* Lo fácil que resulta recorrer a pie la ciudad y los lugares más turísticos sin necesidad de utilizar el transporte público en ningún momento, ya que los lugares más interesantes se concentran en el casco antiguo de la ciudad.

* La rica gastronomía del país, aún no estar a la misma altura gastronómicamente que otros países europeos, su influencia rusa y sueca se nota en el país, destacando sus ricas sopas (lo dice uno que no es muy amante de los caldos) y su carne, pero sobretodo de su repostería, una perdición para los más golosos.

* Aunque es con diferencia la ciudad más cara de los tres países que componen las Repúblicas Bálticas, es posible comer bien, hacer alguna visita cultural e incluso tomarse una buena cerveza en alguna terraza céntrica por muy buen precio, ya que a pesar de pertenecer a la Unión Europea y establecer el €uro como moneda oficial, de momento es posible disfrutar del país a precios decentes antes de que se disparen los precios como ha ocurrido en otros países.

* Las visitas más importantes de la ciudad son iglesias, miradores y largos paseos por la ciudad, y de momento estas opciones son gratuitas, y se nota en nuestra cartera al final del día, así que espero que lo sigan manteniendo por mucho tiempo más.

LO PEOR DEL VIAJE

* Nadie duda que es una ciudad muy bonita y es muy recomendable visitarla, pero personalmente pienso que está sobrevalorada y muy explotada turísticamente, y que los precios que nos encontraremos en el casco antiguo nada tiene que ver con el nivel de vida del país.

* Recomiendo no dedicar más de un día a visitar la ciudad de Tallinn, ya que se puede visitar perfectamente en ese intervalo de tiempo a un ritmo tranquilo, o máximo dedicarle un día y medio si nos vamos a desplazar a lugares más alejados de la ciudad, ya que más tiempo en la ciudad es repetir visitas y caer en la tentación de aburrirnos sorteando tanta aglomeración de turistas.

* El Old Town o zona vieja de la ciudad me ha parecido un escaparate al aire libre enfocado solo y para los turistas, ya que a cada paso encontraremos tiendas caras de souvenirs, personajes disfrazados, restaurantes o pequeñas cafeterías que le quita mucho encanto a los rincones tan bellos que atesora la ciudad, así que una vez visitada esta zona recomiendo salirse de aquí y explorar otras zonas fuera de las murallas, mucho más auténticas y con diferencias abismales de precio.

* Aunque las comparaciones son odiosas, de los tres países que conforman las Repúblicas Bálticas, Tallinn ha sido la ciudad que personalmente menos me ha gustado, la que menos me ha ofrecido culturalmente y gastronómicamente, y la más cara de las tres con diferencia.


Y después de esta breve introducción con datos prácticos, empezamos a explorar la bonita ciudad medieval de Tallinn!!


DÍA 1.- HELSINKI - TALLINN

Después de una breve visita a la ciudad de Helsinki y de un cómodo trayecto en barco que ha durado unas dos horas y media aproximadamente, llego al Puerto de Tallinn dando el pistoletazo de salida para explorar y conocer las Repúblicas Bálticas, un destino que hacia un tiempo que tenía en mente y que siempre lo iba postponiendo, y que ahora por fin ha llegado el momento de tacharlo de mi lista viajera.

























Son pasadas las 11h de la mañana cuando desembracamos en la Terminal A del Puerto de Tallinn y a la salida ya hay todo tipo de taxistas esperándonos para llevarnos al centro de la ciudad, aunque si optamos por una forma más económica para llegar podemos coger el transporte público a través del tranvía número 1 que recorre la ciudad de punta a punta, o bien mediante el autobús número 2 que te deja en la Puerta de Viru, inicio del casco antiguo de la ciudad.

En mi caso, como solamente viajo con equipaje de mano y todavía me falta un buen rato para poder hacer el check in en mi alojamiento, decido ir caminando en un corto paseo de 15 minutos desde la terminal de ferries, con tan mala suerte que a medio camino tengo que refugiarme debajo de una marquesina de la cadena de restaurantes Vapiano porque está empezando a caer los primeros copos de nieve sobre la ciudad y empiezo a ilusionarme con poder visitarla bajo un pequeño manto de nieve como he podido ver en muchísimas fotografías de la ciudad, pero pronto mis ilusiones se desvanecen cuando empieza a salir el sol y prosigo mi camino.

Antes de las 12h ya estoy en mi alojamiento, donde me permiten dejar mi equipaje sin problemas, me obsequian con un pequeño mapa de la ciudad y sin tiempo que perder me pongo a explorarla. Como comentaba anteriormente, si solamente disponemos de un día entero para visitar la ciudad es tiempo suficiente para recorrer todos los rincones más importantes de esta bonita ciudad, y si disponéis de más tiempo lo mejor es tomárselo con mucha más calma y disfrutar de todo lo que ofrece la ciudad, fácilmente abarcable a pie.

Lo mejor para empezar a conocer la ciudad es hacerlo desde uno de sus extremos, o bien la Viru Gate (Puerta Viru) o bien desde el otro extremo como es la Paks Margareta (Torre de Margarita la Gorda), así que es indiferente por dónde comencemos porque lo que es seguro es que vamos a pasar por delante de ellas en cualquier momento de nuestro recorrido, así que empiezo por esta última ya que la tengo a escasos dos minutos de mi alojamiento.



Como tengo todo lo que me queda del día de hoy y mañana entero para conocer la ciudad, me lo voy a intentar tomar con calma y repartir las visitas, porque conociéndome voy a querer visitar todo durante el día de hoy y mañana no sabría qué hacer. Una vez traspasada la muralla y la Torre de Margarita La Gorda, que por cierto, se puede subir y funciona como mirador, aunque no lo recomiendo porque hay miradores mucho mejores en la ciudad y encima gratis, empiezo a recorrer la calle Pikk, una de las más conocidas de la ciudad y pasando por lugares tan bonitos como la Iglesia de San Olaf y las 3 Hermanas (Antiguas Casas de Comerciantes) pero que visitaré en profundidad más adelante.

En unos 10 minutos llego a la Raekoja Plats, o lo que es lo mismo, la Plaza del Ayuntamiento. El lugar en sí es bonito, pero nada comparado a otras plazas mucho más bonitas de países como Polonia, Suecia o Alemania.


A la izquierda podemos encontrar uno de los edificios más antiguos y curiosos de la ciudad, la Farmacia del Ayuntamiento, abierta desde el año 1.422 y actualmente es la farmacia en activo más antigua de toda Europa. La visita es rápida, gratuita y no hace falta comprar nada en la farmacia para visitarla, simplemente hay que bajar una pequeña escalera y accedemos al interior de la farmacia, intentaremos guardar el máximo de respeto posible sobretodo con el tema de las fotografías (las dependientas están trabajando y no debe ser muy agradable hacerles fotos) y una vez recorramos la habitación contigua encontraremos estanterías viejas, microscopios expuestos y otros utensilios, así como tarros de cristal con ungüentos y cosas raras a modo de decoración, aunque lo mejor es hacer la foto típica con los tarros de colores reflejando el edificio del Ayuntamiento a través de su ventana.





Doy por finalizada mi primera visita y aunque me encuentro en el corazón turístico de la ciudad, creo que ya va siendo hora de buscar un sitio para comer porque empiezo a tener mucha hambre, así que mi primera opción es acercarme a los bajos del Ayuntamiento dónde se encuentra el restaurante Krugg in Korts, dónde tienen un par de mesas fuera que invita a no quedarte porque hace bastante frio, y la cola para entrar al interior es larga porque está lleno de guiris y hay muy pocas mesas y todas llenas, además que no hay mucho para elegir porque el menú se compone de sopa que te ponen en una cazuelita de barro, y después las típicas empanadillas que tienen envueltas en papel, y para beber disponen de cerveza de la casa o zumo de manzana, y todo esto sin luz porque el local no dispone de electricidad y solamente funciona con velas. Si pasas por allí para hacer un tentempié o descansar un poco de las visitas para tomarte una cerveza pues te lo recomiendo, pero si vas para comer y traes hambre lo mejor es buscar otro sitio, como hice yo. El local es barato, eso sí.



Apenas a 50 metros de allí se encuentra el restaurante más turístico y famoso de todo Tallinn y me atrevería a decir que de todas las Repúblicas Bálticas, porque te lo nombran hasta en la sopa... el famoso Olde Hansa, ubicado en la calle Vana Turg. Para empezar ya tienen toda la parafernalia montada en la puerta con dos RRPP disfrazados de medievales intentando convencerte para que entres a comer, más otro vendiendo peladillas y frutos secos. 

Mi intención no era quedarme a comer pero decidí entrar para ver el local por dentro y ver precios, así que después de entrar y encontrarme en el Castillo del Terror, donde no se veia prácticamente nada de lo oscuro que estaba todo, ver las mesas muy juntas con la luz de las velas y ocupadas solamente por guiris de mayoria asiática, y ver en los precios de la carta que cualquier plato sencillo no bajaba de 10 € y un menú de degustación 42 € aparte la bebida, salí escopeteado de allí!! No he probado los platos y no puedo opinar, pero me parece mucho dinero para el nivel de vida de un país como Estonia, y Tallinn en ese aspecto me ha parecido una ciudad muy turística y con precios muy elevados que no están acorde a su nivel de vida.

De todas formas, a través de la web del Olde Hansa podéis darle un vistazo al restaurante.






De nuevo en la Plaza del Ayuntamiento y antes de llegar a la calle Apteegi, está llena de restaurantes de todo tipo y mucho más económicos, así que para no hacerlo más tarde me decidí por una trattoria-pizzeria que no tenía mala pinta, pero que estaba demasiado vacio. Finalmente una rica pizza de tamaño medio más una cerveza local, he pagado 11,40 € en total.

De nuevo en marcha me pongo a empezar a visitar la ciudad, así que cojo la calle Pikk Jalg y a través de su pequeña cuesta empinada mi primer destino será la Aleksander Nevski Katedraal, situada en la cúspide de la colina de Toompea, esta iglesia ortodoxa es uno de los pocos vestigios del comunismo ruso que permanece en la ciudad, y aunque inicialmente estaba contemplada su demolición por suerte ha podido permanecer en pie, y personalmente es el edificio más bonito de todo el país. La entrada a su interior es gratuita, aunque hay que mantener el respeto en todo momento y no entrar con pantalones cortos ni camisetas de tirantes, las mujeres deben cubrirse la cabeza y está totalmente prohibido hacer fotografías.






Después de esta maravillosa visita, hago una visita rápida al Castillo de Toompea que se encuentra justo enfrente y que actualmente es la sede del Parlamento de Estonia, pero como está todo el párking del edificio llena de coches y no deja hacer buenas fotografías, decido postponer la visita y mañana intentaré visitarlo con más calma, así que sigo ascendiendo un poco más por su entremado de calles estrechas hasta llegar a la Catedral de Santa María, más conocida como "El Domo" o Tooomkirik, se trata de la iglesia luterana más importante de toda Estonia, data del año 1.233 y destaca por su torre de estilo barroco de 69 metros de altura y que es posible visitar a modo de mirador. Su interior alberga una gran colección de escudos colgados en la pared, aunque la mejor sorpresa que me tenía reservada la visita fue llegar en el momento que iba a empezar un concierto de música clásica interpretado por un coro de pequeños estudiantes, y en lo que en principio iba a quedarme para escuchar un par de piezas finalmente fue quedarme a escuchar todo el concierto que duró unos 75 minutos aproximadamente, pero la verdad es que entre el lugar tan acogedor, la buena acústica, la poca y respetuosa gente que estábamos allí y la calidad de la música hicieron que me sorprendiera de este pequeño espectáculo en forma de regalo.







Después de este pequeño placer auditivo sigo recorriendo la zona, apenas hay gente y hace un poco de frio a pesar de encontrarnos en abril, pero estamos en la parte más alta de la ciudad y aquí se nota, así que empieza la ruta de los miradores como le llamo yo, y es que por aquí se encuentran ubicados cuatro miradores  con unas vistas muy bonitas.

El primer mirador que podemos encontrarnos es el de la torre de la Catedral de Santa María que es desde donde vengo, lo que pasa que este mirador es de pago (no recuerdo su precio exacto pero no llegaba a 3 €), hay que subir escalones a través de sus 69 metros de altura y que a estas horas (17h) ya está cerrado.

El siguiente mirador es el de Mirador Kohtu, situado en la calle Khotu y desde tendremos unas bonitas vistas de toda la parte baja de la ciudad, la zona medieval y financiera con el Puerto de Tallinn de fondo. La visita es gratuita y lo mejor es ir por la tarde porque por la mañana con tantos turistas y cruceristas se forma mucho lio y es imposible sacar fotos en condiciones sin darse codazos.





Si caminamos apenas tres minutos por las bonitas calles adoquinadas de la ciudad, de seguida llegaremos al que para mi es el mirador más espectacular de la ciudad y el que ofrece mejores vistas, el Mirador Patkul, ofrece la mejor vista de la maravillosa muralla medieval y de sus torres, de la Iglesia de San Olaf y de toda la Bahía de Tallinn. Para mi es la imagen más repetida y el icono de la ciudad, y las vistas desde aquí son impresionantes. Además, es mucho más ancho y tiene una gran terraza y de todas las veces que pasé por aquí nunca la encontré muy llena de gente, y eso que llegar hasta aquí es gratis. Para mi es la visita más importante de Tallinn y no os podéis ir de la ciudad sin hacer fotos desde este lugar.









El otro mirador que falta se encuentra en los Jardines de la Casa del Gobernador, al lado del Parlamento de Estonia, aunque quizás sea el que peores vistas tiene o menos interesante porque no aporta nada interesante de ningún rincón de la ciudad. Como empieza a hacer frio doy por finalizadas mis visitas desde la colina de Toompea y mañana volveré con más calma, así que vuelvo a tomar el camino por el que vine y en diez minutos estoy de nuevo en la Raekoja Plats (Plaza del Ayuntamiento), con bastante movimiento de gente a estas horas, con muchos turistas cenando en las terrazas de los restaurantes desafiando al frio y tapados con mantas y eso que no son ni las 19h de la tarde.

Aprovecho para meterme en una cafetería en una calle perpendicular a la plaza para tomarme un capucchino calentito. El local es pequeñito con tres mesas y lo regentan unos italianos, está vacio y no hay nadie más aparte de mi, y cuando me lo sirven y voy a pagarle me dice que son 4,50 €!!! En ese momento me sale la vena macarra y le digo que como me puede cobrar ese importe por un triste capucchino, me dice que si me lo hubiera llevado (take away) me hubiera costado un euro menos, así que después de intercambiar varios puntos de vista dejamos de hablar en inglés porque me adivina que soy español, y entre español e italiano empezamos una conversación más calmada, donde acabamos hablando de fútbol, de política y la hipotética independencia de Cataluña, del turismo en la ciudad  y finalmente me acaba cobrando 2,50 € por el capucchino. Aún y así le digo que me sigue pareciendo caro, que en Barcelona no cuesta más de 1,50 € y es más turístico que Tallinn, y como ahora hay buen rollito le digo que mañana me pasaré a desayunar. A veces hay que plantarse antes los abusivos precios a los turistas!!



Cuando salgo de la cafetería ya es de noche, así que me vuelvo caminando tranquilamente hacia mi alojamiento donde a pesar de ser casi las 20h de la tarde todavía no he realizado el check in, así que llego poco después y después de dejar mi equipaje en la habitación vuelvo a salir hacia el centro comercial que se encuentra al lado del Hotel Radisson, donde en la planta baja se encuentra un gran supermercado tipo El Corte Inglés que venden absolutamente de todo y a precios muy buenos, así que aprovecho para comprar bebida para esta noche y algo para cenar y me vuelvo para mi alojamiento, donde después de una buena ducha aprovecho para cenar tranquilamente y relajarme un rato con el wifi del alojamiento, y sobre las 23:30h me voy a dormir, que ha sido un día muy largo y mañana quiero explorar profundamente cada rincón de la ciudad.

DÍA 2.- TALLINN

Hoy dispongo de todo el día completo para explorar a fondo la ciudad, así que una vez recogido mi equipaje me voy en busca de algún lugar para desayunar, ya que no lo tengo incluido en mi alojamiento. Después de desayunar empiezo las visitas por la calle Surtoki, calle próxima a la Torre de Margarita la Gorda y de las murallas de la ciudad, que al mismo tiempo alberga el Museo Marítimo de Estonia y donde es posible subir a lo más alto de la torre para contemplar las vistas del puerto y del casco antiguo, previo pago de su ticket. Yo obvié la visita porque pienso que hay mejores miradores en la ciudad, con mejores vistas y encima son gratuítos.




Sigo caminando por la calle Lai (ancha), una calle comercial llena de coquetas cafeterías, tiendas de souvenirs, galerías de arte y casas medievales, hasta llegar a uno de los iconos de la ciudad, la Iglesia de San Olaf (Oleviste Kirik) que durante la Edad Media fue el edificio más alto de toda Europa con una aguja de 159 metros concebida como punto de referencia para los barcos que llegaban a la ciudad. Hoy en día la altura del mirador de la iglesia es de 124 metros, y cuesta 3 € subir a través de una empinada escalera, aunque visitar el interior de la iglesia es gratuíta. Desde el mirador de la iglesia se obtienen unas vistas maravillosas de la ciudad, yo decidí volver a visitarla más tarde porque a estas horas hacia bastante frio y ya había cola para subir, así que aproveché para visitar el interior de la iglesia.







Una vez finalizada la visita podemos seguir por la calle Lai que es por donde he venido, o coger la calle paralela llamada Pikk (larga) que es la que escogí ayer cuando llegué a la ciudad para llegar al centro de la ciudad. Podéis estar tranquilos que en cualquier momento del día pasaréis por ambas calles aunque no lo tengáis previsto, ya que son las más comerciales y turísticas de la ciudad. En el número 71 de la calle Pikk se encuentra un conjunto de tres casas de la Edad Media llamada "Tres Hermanas", aunque es muy posible que nos la pasemos de largo porque actualmente es un hotel de lujo.






Otros puntos importantes en esta misma calle sería la "Hermandad de las Cabezas Negras" situada en el número 26 de la calle Pikk, y en el número 17 se encuentra la sede del Gran Gremio, aunque actualmente alberga un museo y una galeria de arte bastante interesante. Justo enfrente se encuentra la Iglesia del Espíritu Santo (Pühavaimu Kirik), donde destaca en su fachada exterior un bonito reloj del S. XVII que está considerado el reloj más antiguo de Estonia.











Sigo recorriendo tranquilamente la calle Lai dejando atrás la ciudad baja y empiezo a subir por la Pikk Jalg (Pierna Larga), ascendiendo por su empinada cuesta que me lleva de nuevo a la zona alta donde se encuentra la Colina de Toompea que ya estuve visitando ayer por la tarde, así que aprovecho que estoy en la zona para volver a visitarla tranquilamente aunque con más gente de la que me hubiera gustado.











Una vez en Toompea la primera parada será al Parlamento de Estonia y el Edificio del Gobierno, cerrado a cal y canto para los turistas y custodiado por militares pero que no impide poder hacer la foto del exterior del edificio por su característico color rosa.


Justo enfrente del Parlamento de Estonia se encuentra la Catedral ortodoxa rusa de Alexander Nevski que ya tuve la suerte de visitar ayer por la tarde, así que no dudo en volver a visitarla por dentro otra vez, ya que es maravillosa y con una energía positiva increible! Lástima que esté prohibido hacer fotos en su interior, porque solamente por observar sus mosaicos e iconos ya vale la pena llegar hasta aquí, y es una visita realmente interesante tanto si crees en alguna religión como si no.

Aprovechando el buen tiempo que está haciendo hoy y que el sol está luciendo sobre la ciudad, no dudo en aprovechar para seguir fotografiando el exterior de la Catedral, uno de los edificios arquitectónicos más bonitos que he conocido a través de mis viajes.




Sigo caminando por las estrechas y adoquinadas calles de Toompea sin rumbo fijo, perdiéndome por sus bonitas calles, visitando las coquetas pero caras tiendecitas de souvenirs que hay en esta zona y volviendo a pararme en los diferentes miradores que hay, aunque a estas horas hacer una foto en condiciones es harto díficil por culpa de la masa de turistas que hay, sobretodo tours organizados y cruceristas que disponen de varias horas para visitar la ciudad y que acuden en manada a los puntos más turísticos sin respetar nada ni a nadie, sobretodo los chinos que tienen mi paciencia a flor de piel.

 













Doy por finalizada mi visita a esta zona, aunque esta vez en vez de volver por la calle Pikk Jalg decido cambiar la ruta y volver por Lühike Jalg (Pierna Corta), más que nada porque es como un atajo de escaleras que acorta mucho las distancias y por ver algo diferente a lo que ya tenía visto hasta ahora, así que llego al número 90 que es donde se encuentra el "Jardin del Rey de Dinamarca", que separa la Colina de Toompea con la ciudad baja, y que es un gran patio medieval con un bonito mirador gratuito del que dicen que fue el lugar de acampada del Rey Valdemar II de Dinamarca y sus tropas antes de la conquista en el año 1.219 de Toompea. Es un lugar relajante y un pequeño oasis de tranquilidad para escabullirse de la aglomeración de gente que puedes encontrar por las calles.








Después de la relajante visita y de estar un rato haciendo fotos a otros viajeros que me lo habían pedido, decido bajar por las escaleras de la Lühike Jalg hasta llegar a la Iglesia de San Nicolás (Niguliste Kirik) donde me la encuentro cerrada y sin aviso que esté previsto su apertura a corto plazo, así que sigo paseando tranquilamente hasta llegar de nuevo a Raekoja Plats (Plaza del Ayuntamiento), donde aprovecho para volver a entrar al restaurante Krugg in Korts a pesar de ser relativamente pronto para comer ya que no son ni las 13h pero el restaurante se encuentra ya petado de turistas, así que para entretener el hambre decido comprarme una de sus empanadillas para no irme de la ciudad sin probarlas (1,5 €) y me la como tranquilamente por la calle mientras voy recorriendo rincones de la ciudad que todavía no había pisado.

















Mientras voy paseando sin prisas y visitando las pequeñas tiendas que se cruzan en mi camino en busca de algún regalo original y no muy caro para la familia donde solamente encuentro los típicos souvenirs a precios un poco altos, finalmente en la calle Rataskaevu encuentro una pequeña tienda que puede pasar desapercibida y regentada por una simpática mujer mayor, donde venden productos pintados a mano, ya pueden ser tazas de desayuno, platos, pequeños cuadros, articulos de menaje, ... con la característica común que todo está pintado a mano por esta mujer y se pueden encontrar detalles muy bonitos, así que no me importa gastarme algo más de dinero que un simple souvenir en un recuerdo muy bonito y que encima decora en cualquier rincón de tu casa. Desconozco el nombre de la tienda pero se encuentra al principio de la calle y tiene una pequeña ventana a modo de escaparate y en su interior tienen detalles muy bonitos y no es muy caro.

Doy por finalizadas las visitas en esta zona de momento y caminando llego de seguida a uno de los simbolos de la ciudad, "Las Puertas de Viru" o las Viruvärav, destacando sus dos torres y separando las dos zonas más importantes de la ciudad, por una parte la ciudad nueva y moderna con grandes hoteles y tiendas comerciales, y la otra zona es la de Vanalinn o ciudad vieja, la parte más comercial y turística de la ciudad, donde predominan las pequeñas calles estrechas llenas de cafeterías, tiendas de souvenirs y galerías de arte.




Son más de las 14h de la tarde y todavía no he comido, así que como el hambre aprieta y no quiero perder mucho tiempo buscando un lugar para comer, justo al lado de las torres de Viru se encuentra una cadena de comida rápida llamada Hesburger y que ya había visto en Helsinki, no soy muy amante de estos locales ni de este tipo de comida pero cuando estoy de viaje y por cambiar un poco me apetece probar, y en este caso la odiosa comparación con los Mc Donald's es inevitable aunque no tienen nada que ver, ya que la comida en la cadena Hesburger está bastante buena y un menú normal con patatas fritas y bebida incluida cuesta 4,60 €. Reconozco que volví a repetir la experiencia de comer en un Hesbuger en Riga.


Después de comer y aprovechando la cercanía a escasos metros de mi alojamiento, fui a dejar la bolsa con las compras que había realizado, descansé un poco mientras aprovechaba para contestar algún mensaje con el móvil con el wifi del alojamiento, y a las 16h me puse de nuevo en camino para acabar de visitar lo poco que me quedaba de la ciudad.

Esta vez en vez de adentrarme de nuevo en Vanalinn o la ciudad vieja voy a visitar la zona de Südalinn, nada que ver con lo visto hasta ahora ya que esta zona es la más auténtica, realista y sovietizada de la ciudad, más acorde con el nivel de vida de la ciudad, y donde destacan algunos edificios como la Biblioteca Nacional, la Opera Nacional y los Teatros Dramáticos estonios y rusos de la ciudad.




Las visitas son rápidas ya que solamente hay que recorrer una gran avenida que va desde la Puerta Viru hasta la Colina de Toompea rodeando todo el casco antiguo. De nuevo en la zona antigua aprovecho para visitar la última parte de la ciudad que esta mañana no he visitado, aunque insisto en que son visitas muy rápidas y lo mejor es tomárselo con mucha calma.















Son pasadas las 18h de la tarde y quedan pocas horas de luz, en un principio mi intención es hacer alguna excursión cercana fuera de la ciudad, como al cercano Palacio de Kadriorg o al barrio maritimo de Pirita, pero pronto acabo deshechando ambas ideas porque el primero ya se encuentra cerrado y aunque solamente está a 15 minutos con el tranvía número 1 solamente podría visitar los jardines exteriores, y en el caso de Pirita hace bastante frio como para pasear por la playa a estas horas y por los alrededores del Mar Báltico, así que como todavía me quedan varios días de viaje para visitar Letonia y Lituania no quiero ir con la lengua fuera y prefiero tomármelo con más calma.

La otra opción que tenía pensada era visitar el Centro Comercial Rocca al Mare y el Museo Estonio al aire libre, pero se encuentra a unos 25 minutos en transporte público y cuando llegue me lo encontraré cerrado, y la poca luz que queda en la tarde no me apetece pasarlo en un centro comercial ni mirar tiendas.

Así que cambio de planes y decido visitar de nuevo tranquilamente la zona de Vanalinn e ir despidiéndome poco a poco de la ciudad y aprovechar un poco el tiempo hasta la hora de cenar, así que voy recorriendo de nuevo todo el casco antiguo desde la colina de Toompea hasta volver a la Puerta Viru, mucho más tranquilo que esta mañana ya que a estas horas pocos turistas se ven y los pocos que quedan están en las terrazas de los restaurantes cenando cuando en mi caso sería merendar.

































Sobre las 19:30h de la tarde y ya es noche cerrada así que voy pensando en un lugar donde merendar-cenar, y como me encuentro en la calle Lai paso por delante de un pub que llama mi atención, ya que no solamente sirven copas sino que se anuncian como el local que hace los mejores pancakes del país, así que no tenía previsto merendar este tipo de comida pero mi curiosidad puede más y decido entrar, el local se llama Kompressor y puedo asegurar que fue un acierto total, ya que por 5 € puedes escoger entre una extensa carta de diferentes pancakes que son enormes y seguro que sacian tu hambre, y lo mejor de todo es que son enormes y están buenísimos. Salí de allí encantado y no puedo dejar de recomendarlo, tanto si es para desayunar, merendar o cenar.

De camino a mi alojamiento me voy directamente al centro comercial que hay debajo del hotel Radisson y que ya estuve ayer para comprar algo de bebida para esta noche y algo para desayunar mañana, ya que abandono muy pronto la ciudad y dudo que encuentre alguna cafetería abierta a esas horas.


Así mismo investigo un poco donde debo tomar el tranvía para ir mañana a la estación de autobuses, pero después de preguntar me dicen que el servicio empieza a las 06h de la mañana y mi bus para Riga sale a las 07:00h de la mañana y debo estar un mínimo de 30 minutos antes en la estación, así que decido no arriesgarme y tomaré un taxi hasta la estación de autobuses.

Una vez en mi alojamiento y después de una reparadora ducha, dejo mi equipaje preparado para no molestar a nadie de mi habitación mañana por la mañana, y estoy un rato aprovechando el wifi del hostel mientras charlo con dos chicos nuevos holandeses que han llegado hoy nuevos a mi habitación, y dejo los trámites preparados del taxi con el personal del hotel que me ayudan a solicitarlo sin ningún problema.

A las 23:30h de la noche decido dar por concluido mi día y me voy a descansar un rato, que he quedado que pasarán a recogerme a las 05:45h por mi alojamiento ya que prefiero ser previsor.

DÍA 3.- TALLINN - RIGA

Apenas he dormido mucho porque estaba preocupado en no quedarme dormido y perder mi transporte hacia Riga, así que a las 05:00h de la mañana me he levantado, he desayunado tranquilo mientras me ponía un poco al día del correo y las noticias con el wifi, y a las 05:45h puntual ha llegado mi taxista. Para los que tengan un horario más tarde de salida de su transporte y no quieran ir en taxi, pueden tomar el tranvía número 2 ó 4 en la Puerta Viru con dirección Ülemiste Jaam, y bajarse en la estación Bussijaam dónde la parada está justo enfrente de la estación de autobuses, y el precio del trayecto son 2 €. Si por el contrario vais con poco tiempo lo mejor es no arriesgarse y mejor tomar un taxi, ya que al bus se embarca con antelación y a su hora puntual se pone en marcha sin esperar a nadie. Yo creo que me hubiera dado tiempo ir en tranvía, pero prefiero pagar un poco más y ser previsor por si hay algún problema con el transporte público o no aparece a su hora, además de que no me apetecía a esas horas ir arrastrando mi equipaje por las calles de Tallinn. La estación de autobuses se encuentra en la calle Lastekodu, 46.

Como os decía, mi taxista estaba puntual en la puerta de mi alojamiento a las 05:45h, el recepcionista de mi alojamiento le indicó donde tenía que llevarme porque el pobre taxista a pesar de ser un chico joven no hablaba nada de inglés, me puso el taximetro y sin apenas tráfico me dejó en la puerta de la estación de autobuses a las 06:10h, cobrándome los 5,50 € que marcaba el taximetro por la carrera.

Después de esperar un poco en la sala de embarque de la estación, 15 minutos antes nos avisaron que ya podíamos acceder al andén (mi bus a Riga era el único en ese momento), dejé el equipaje en el maletero a cambio de que el conductor te entrega un comprobante que deberá permanecer contigo y no perderlo porque deberás entregarlo de nuevo a la recogida de tu equipaje, enseñas tu documentación a la azafata para comprobar que estás en la lista de pasajeros y ya puedes acceder al interior del bus, en mi caso fue con la compañía Lux Express y no tienen nada que envidiar a otras compañías de autobuses porque son muy cómodos, con asientos reclinables y pantallas individuales en los asientos, wifi gratuito y lo más importante que nunca había visto, una gran máquina expendedora de café e infusiones gratuita para los clientes, y me sirvió para desayunar y llevarme algo caliente al estómago a esas horas. Por contra, os informo que almenos el bus que tomé yo no dispone de servicio de lavabo en su interior, y si tienes ganas de ir tendrás que esperar a que llegues a tu destino.



El cómodo trayecto hacia Riga me ha llevado 4 horas aproximadamente entre alguna cabezadita y algún rato aprovechando el excelente wifi del bus, dando por finalizada mi primera etapa de las Repúblicas Bálticas con esta breve visita a Tallinn, una bonita ciudad medieval pero sobre explotada turísticamente y aunque aconsejo visitarla en cualquier época del año excepto en verano que no debe caber ni un alfiler en la ciudad por culpa del turismo masivo de los cruceros, también recomiendo no pasar más de dos días en la ciudad si queréis visitarla tranquilamente, aunque si por el contrario os gusta madrugar y aprovechar el tiempo cuando estáis de viaje, con un día entero es suficiente para visitar Tallinn sin problemas.

En el siguiente post os hablaré de Riga, la capital de Letonia, y que personalmente me gustó mucho más que Tallinn.

Hüvasti, Tallinn!!!


2 comentarios:

  1. Como siempre un post muy bien documentado, práctico y extenso. Nosotros también utilizacmos el transporte público para visitar los paises bálticos y también llegamos desde Tallinn. Aunque quizá, si regresara, alquilaría un coche.
    Bonito país y preciosa ciudad.
    Un abrazo, Oscar!

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    1. Muchas gracias, Jordi!

      Está claro que el coche de alquiler te da más independencia y libertad a la hora de recorrer un país, pero viajando solo y por tantos países diferentes que recorrí durante este viaje y en pleno invierno, lo mejor era moverse en transporte público, que es muy barato y funciona de maravilla, mucho mejor que nuestro rodalies de Renfe!!

      Ánimo, que ya te queda muy poquito para las vacaciones!!

      Un abrazo!

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