24 de octubre de 2012

DUBLÍN



Hablar de Dublín es hablar sobretodo de cultura, de dónde han salido grandes genios literarios como James Joyce, Oscar Wilde, Bram Stoker o Jonathan Swift.

Pero Dublín también nos ha regalado grandes músicos, como son The Chieftains, Van Morrison, The Corrs, The Cranberries y sobretodo, la mejor banda de rock de todos los tiempos, los U2.

Si tuviera que irme a vivir a una ciudad europea, sin duda Dublín sería mi primera opción,  pero mientras bien merece una visita y contagiarnos de su espíritu joven, y sobretodo de su ambiente nocturno.



FICHA TÉCNICA DEL VIAJE

FECHA: Octubre 2.012

DÍAS: 2

DOCUMENTACIÓN NECESARIA

DNI

Pasaporte con mínimo 6 meses de validez, aunque para ciudadanos de la Unión Europea no hace falta.

OTROS DATOS DE INTERÉS

IDIOMA: Se habla el inglés, y en menor medida el irlandés y gaélico.

MONEDA: La moneda es el Euro, escrito €.

TARJETAS: Se acepta el pago con tarjetas en cualquier lugar. No hay problemas para sacar dinero en cajeros automáticos.

GUIA DE VIAJE: Como siempre será la Lonely Planet, en éste caso la de Dublín en versión inglesa.

TELEFONO: Hay cobertura de teléfono en todo el pais, pero conviene tener contratado el roaming. Lo mejor es llamar desde locutorios o cualquier local dónde dispongan de un telefono, o bien comprar una tarjeta telefónica internacional en cualquier kiosco o estanco, siempre mucho más barato que usar el móvil.

INTERNET: Prácticamente en cualquier lugar hay ciber-cafés para conectarse y en la mayoría de alojamientos disponen de wifi gratuito.

SEGURIDAD: País 100% seguro, aunque siempre hay que ir con precaución y con sentido común.

VACUNAS: No hay ninguna vacuna obligatoria.

ELECTRICIDAD: El voltaje es de 220 V y hace falta adaptador para los enchufes de 3 clavijas.

DIFERENCIA HORARIA: Es -1 hora respecto a España.

RELIGIÓN: Mayoritariamente católicos.

PRESUPUESTO DEL VIAJE

DESGLOSE DEL PRESUPUESTO                                                IMPORTE

VUELO BCN - DUBLÍN CON AER LINGUS                                                      80,00 €

ALOJAMIENTO                                                                                    70,00 €

TICKETS                                                                                                                           37,00 €

OTROS (COMIDAS, COMPRAS, GASTOS PERSONALES,..)                              110,00 €

Total Presupuesto por Persona                                                297,00 €

EL ITINERARIO DEL VIAJE



TRANSPORTE



ALOJAMIENTO



























Marian Guesthouse. Después de mucho buscar y llegar a la desesperante conclusión de que el alojamiento en Dublín es muy caro, tuve la suerte de descubrir este gran alojamiento en una casa típica irlandesa con solamente 7 habitaciones, y dónde las críticas de todos los huespedes eran muy buenas. A mi vuelta puedo dar fe de ello, situada a 5 minutos caminando de la céntrica O'Connell Street y 10 minutos de la zona de Temple Bar. Aunque las habitaciones son normalitas, lo que más puedo destacar es la atención de su dueña Catherine, una mujer encantadora que te hace sentir agusto en todo momento y en la que trata de ayudarte en todo lo que puede, y ha sido muy buena anfitriona.

Reservé a través de la web del Marian Guesthouse y la estancia ha sido totalmente recomendable, una vez más. Habitación normal y limpia, ha sido una forma económica de alojarme y no compartir habitación con nadie.

La única pega (por ponerle alguna) es que la habitación individual que me dieron no disponía de cuarto de baño dentro de la habitación, pero lo tenía justo enfrente y solamente se podía abrir con mi llave, así que no era compartido. Mi estancia de 2 noches me costó 70 € en total, impuestos incluídos, desayuno irlandés completo y se puede pagar con tarjeta de crédito. Totalmente recomendable.

LO MEJOR DEL VIAJE

* Sin duda, su ambiente juvenil y toda la historia de la ciudad en sí. No es una ciudad excesivamente bonita, pero está llena de monumentos georgianos y en cada rincón se respira mucho ambiente.

* La cercanía de los monumentos históricos entre ellos y de los lugares a visitar, eso hace que uno pueda recorrer la ciudad prácticamente a pie y paseando, aunque para los más vagos, siempre está la extensa línea de bus y tranvía, que te acerca a todos los lugares en muy poco tiempo.

* La hospitalidad y educación de los irlandeses, siempre dispuestos a ayudarte en cualquier momento.

* Para los amantes de la história, poder visitar la cárcel de Kilmainham Gaol, lugar dónde se rodó la película "En el Nombre del Padre" y dónde fueron ejecutados todos los héroes que lucharon por la Independencia de Irlanda después del famoso Alzamiento de Pascua del año 1916. Aquí tambien rodó uno de sus primeros videoclips la banda irlandesa U2, con su canción "A celebration".

* Visitar a última hora de la tarde cualquier pub de la zona de Temple Bar hasta altas horas de la noche, dónde el ambiente, las buenas cervezas y la buena música en directo está asegurado.

LO PEOR DEL VIAJE

* Los cambios de tiempo en pleno día, dónde se dice que en un mismo día se te pueden aparecer las cuatro estaciones, y es bien cierto. Lo mismo te hace bastante calor, que hace frio, y que se te pone a llover un rato, aunque la lluvia no llega a molestar para nada y en ciertos momentos se agradece.

* Para ser una ciudad bastante turística, pienso que deberían señalizar un poquito mejor los lugares más importantes a visitar, ya que hay zonas que las señales turísticas brillan por su ausencia.

* No me ha gustado que durante mi estancia en la ciudad he escuchado a más personas hablar español que irlandeses, y es que entre todos los españoles que hay en Dublín estudiando, trabajando o aprendiendo inglés, hay que sumar que he ido para el Puente de la Hispanidad y a miles de españoles se les ha ocurrido la misma idea que a mi.

* No me ha gustado que Dublín en general es una ciudad muy cara, sobretodo las zonas de ocio y los pubs, dónde cada pinta de cerveza cuesta la friolera de 5,50 €!!! Aunque reconozco que las he pagado muy agusto.


Y con todo explicado, y con música de fondo de U2, nos vamos para Dublín!!!


DÍA 1.- BARCELONA - DUBLÍN

Apenas un mes después de haber vuelto de mi viaje por Sudamérica, hoy toca madrugar para realizar mi último viaje del año, así que no importa el sueño. Mi vuelo con la compañía irlandesa Aer Lingus sale de la T2 de Barcelona a las 10:40h de la mañana.

Esta vez voy sin prisas porque no tengo que facturar equipaje aunque no me deja imprimirme mis tarjetas de embarque, por lo que tendré que pasar antes a recogerlas. Será la primera vez que vuele con esta compañía áerea, y la verdad es que me ha sorprendido gratamente, tampoco es para tirar cohetes pero almenos son puntuales y los asientos cómodos.

Llegué al aeropuerto apenas con hora y media de antelación, me dieron mi tarjeta de embarque aunque me tocó sentarme en el asiento del medio (cosa que odio), pero no había más remedio. Después de una organizada entrada en el avión, el problema vino cuando muchísima gente tuvo que enviar su equipaje a la bodega del avión porque no cabía ya más equipaje en los compartimentos del avión. Fue una situación insólita y nunca vista, pero por suerte a mi no me afectó.

A las 10:40h ya estabamos preparados para despegar pero sin motivo aparente nos tuvieron una hora dentro del avión sin poder despegar porque no les daban la autorización para despegar y por el tráfico áereo que había en ese momento.... vamos, que tanto correr para después salir con una hora de retraso.

Al final despegamos y el vuelo fue bastante agradable y tranquilo, e incluso pudimos recuperar algo del tiempo perdido en Barcelona. Con una hora menos en Dublín, aterrizamos a las 13h local, pasé el Control de Inmigración y enseguida ya estaba fuera del aeropuerto.

El aeropuerto de Dublín está ubicado a 18 Kms. de la ciudad, y hay diferentes alternativas para llegar a ella. Si tu ubicación es a O'Connell Street, centro de la capital irlandesa, puedes coger un autobús normal que sale desde al lado de la T1 del aeropuerto.

Los autobuses número 16, 16A o el 41 te sirven, y es la forma más barata de viajar a la ciudad, ya que el ticket cuesta 2,30 €, y tarda aproximadamente 1 hora en llegar porque va haciendo diferentes paradas. Otra opción es coger el Airlink número 747, que va desde el Aeropuerto de Dublín hasta Heuston Rail Station, y tarda entre 30 y 40 minutos, y su precio es de 7€ por trayecto.

Podeis visitar y mirar los horarios en su web.

Yo finalmente me decidí por la empresa Aircoach, ya que salía en ese preciso momento, y porque es la única compañía que tiene servicio nocturno hacia el aeropuerto, así que como mi vuelta iba a ser muy temprana por la mañana del domingo, me decidí por esta compañía que es totalmente recomendable. Su precio es de 7€ por trayecto, pero si compras la ida y vuelta al mismo tiempo, te sale por 12€.

Más información sobre horarios en la página de Aircoach.

El trayecto duró 25 minutos, ya que apenas había tráfico y porque yo no me bajé en O'Connell Street, sino en la intersección entre Dorset Street y Upper Gardiner, ya que mi alojamiento estaba a dos minutos caminando. Se lo comenté al conductor del autobús y no me puso ningún problema, es más, una vez que llegamos a esa intersección, aparcó el autobús, y vino a buscarme hasta el final del autobús dónde estaba yo sentado para indicarme que tenía que bajarme allí. La verdad es que la amabilidad y la educación de los irlandeses es increíble.

Sobre las 14h de la tarde llegué a Marian Guesthouse, mi alojamiento, y enseguida me recibió su dueña Catherine, una gozada de mujer que se desvive por ayudarte y hacer que tu estancia sea lo mejor posible. Le expliqué el problema que había tenido, que en principio teníamos que haber viajado 3 personas, y por razones personales solamente pude viajar yo sólo, y Catherine muy comprensiva no me puso ningún problema.

Una vez pagada mi estancia y después de haber dejado mi pequeño equipaje en mi habitación, decidí salir a visitar la ciudad. Debo reconocer que partía con ventaja porque era mi segunda visita a la ciudad, después que en el año 2.004 ya la visitara en un viaje que hice por toda Irlanda, pero me apetecía mucho volver, así que esta vez apenas tuve que necesitar mapa ni orientarme porque todavía me acordaba de mi anterior visita.

Mi recomendación es que visitéis la ciudad a pie y a vuestro ritmo, ya que Dublín no es una ciudad muy grande y la mayoría de lugares a visitar se encuentran muy cerca entre ellos. Para visitas más alejadas, como por ejemplo la Kilmainham Gaol (la famosa cárcel dónde se rodaron películas como "En el Nombre del Padre"), recomiendo coger uno de los tantos buses que existen.

Seguidamente podeis ver un plano turístico de la ciudad de Dublín.



Mi primera visita, como no podía ser de otra manera, fue a O'Connell Street, centro neurálgico de la ciudad, y cuyo nombre se debe a uno de los padres de la independencia irlandesa, Daniel O'Connell. El lugar se encuentra a 10 minutos caminando de mi guesthouse, solamente debes bajar por Parnell Street y de seguida se llega. En O'Connell Street, aparte de todo tipo de comercios, lo más destacable es el famoso "Spire", una especie de pirulo de 120 metros de altura, y sobretodo la Oficina de Correos, lugar dónde se declaró la independecia de Irlanda en el año 1.916, más conocido como el Alzamiento de Pascua, hito histórico en el conflicto irlandés.






El tiempo estaba soleado, cosa rara en un país dónde llueve más de 300 días al año, y eso había que aprovecharlo. Dejé a mi espalda O'Connell Street y me fui a una de las calles más comerciales de la ciudad, Grafton Street, bordeando el rio Liffley y cruzando el Halfpenny Bridge (Puente del medio penique), ya que es el importe que debían pagar los habitantes antiguamente para poder cruzar el Puente de un lado a otro.





Una vez cruzas el puente, puedes coger la Fownes Street, dónde dejarás a tu derecha la zona de Temple Bar (que visitaría más tarde) y sales a parar a una de las calles más importantes, que es Dame Street, y una vez que dejas el edificio del Banco de Irlanda, se llega a la intersección de Grafton Street y Nassau Street, dónde encontraremos uno de los monumentos más destacados y queridos de Dublín, la de Molly Malone.

Esta mujer se dice que era pescadera de día, vendiendo berberechos y mejillones frescos, y por la noche ejercía la prostitución, y en la que un día murió de fiebre alta a plena luz del día por la calle.

Los irlandeses le compusieron una canción llamada "Cockles and Mussels" (berberechos y mejillones) que se ha convertido en un himno no oficial en todo el país, y que es muy fácil de escuchar en la zona de Temple Bar por las noches mientras se toma unas pintas.




Grafton Street es una calle puramente comercial, con tiendas de moda de primeras marcas y la que dicen que es de las más caras de todo Europa. Pero realmente su atractivo es ver a los músicos callejeros de gran nivel tocando por la calle, así como los artistas callejeros posando para la gente.

Grafton Street llega hasta St. Stephen's Green, uno de los pulmones verdes de la ciudad.






Después de estar un ratito deleitándome con estos artistas, enfilé la Westmoreland Street hasta llegar a George's Quay, dónde mi siguiente destino era al Eastlink y la Windmill Studios, lugar de peregrinaje de todos los que somos amantes y muy fans del grupo de rock irlandés U2, en el que me incluyo.

Eastlink sería la zona portuária de Dublín, y lugar dónde U2 rodó uno de sus primeros videoclips, titulado "Pride, In the Name of Love". Llegar hasta allí es un bonito paseo, pasando por el bonito puente de Samuel Beckett, y la impresionante Custom House (Casa de Aduana), aunque la tarde se estaba poniendo muy gris y amenazaba lluvia en cualquier momento.





Después de este paseo me fui hacia la calle Windmill Lane, lugar dónde estaba situado los estudios Windmill, y dónde U2 grabó sus primeros discos. Actualmente el lugar está abandonado y toda la gente va hacia allí a dejar escrito en las paredes un recuerdo que hace referencia al grupo.






Después de estar un rato por allí haciendo tiempo, me fui para la zona de Temple Bar, dónde había quedado con mi amigo Mirco, un italiano que vive en Cork y que tuve el placer de conocer durante mi viaje a Jordania. Habíamos quedado a las 20:00h para cenar juntos y tomarnos algo, y después ya se iría porque al día siguiente él tenía que trabajar.

La zona estaba llena de gente, como no podía ser de otra manera, pero esa misma noche se jugaba en el Dublín Arena el partido entre Irlanda y Alemania de clasificación para el Mundial de Brasil, así que estaba todo lleno de alemanes cantando y sobretodo bebiendo, como no podía ser de otra manera, pero todo en harmonía mezclado entre las dos aficiones. Finalmente Mirco y yo nos decantamos por ir a cenar al Pub Elephant & Castle, casi enfrente del Temple Bar, dónde nos salió por 35€ por cabeza.







Cuando terminamos de cenar fuimos a tomar algo, y sin querer empezamos nuestra particular ruta por los pubs de Dublín. A esas horas había muchísimo ambiente por las calles, y había personas que ya no se aguantaban de pie, cosa normal si tenemos en cuenta la cantidad de cerveza que llegan a beber esta gente.

La primera parada fue el conocido y más turístico Temple Bar, que para variar estaba abarrotado de gente. Por fuera parece un pub muy pequeño, pero una vez que entras no tiene nada que ver, es bastante grande y la música que ponen es espectacular. Nos tomamos la primera Guiness de la noche, una "stout", que es la pinta de cerveza negra. La verdad es que lo precios no son muy populares que digamos, cada pinta de cerveza nos costó 5,50 €.... aunque la verdad es que cunden, ehh??!!

Al cabo de un rato decidimos cambiar de local y nos fuimos al pub Porterhouse, situado en el 16-18 de Parliament Street, también en la zona de Temple Bar. Este local me gustó muchísimo, tiene 3 plantas y en la segunda estaba tocando un grupo en directo que lo hacían genial. La decoración del pub es clásica, y con todas las estanterías llenas de botellines de cervezas, incluso ellos elaboran la suya propia, la Temple Brau y que estaba muy buena. Aquí el precio es de 4,50 € por esta cerveza.

Después de acabarnos las cervezas y escuchar la música en directo, nos fuimos al pub The Celt, en el 81 de Talbot Street, zona de mochileros de Dublín. Es un pub mucho más pequeño que los otros pero con un ambiente más irlandés y sin apenas turistas, y con muy buena música en directo. Aquí probé una pinta de cerveza de la marca Tuborg que también estaba muy buena, y el precio fue de 4 €.

Y ya antes de retirarnos a dormir, camino a la guesthouse, nos paramos en el pub Murrays, situado en el 33-34 de Upper O'Conell Street, dónde es más normalito que los demás, pero en la parte de atrás tiene un gran patio con mesas y sillas y una pantalla gigante para ver deportes, aunque en ese momento proyectaban música. Ambiente muy bueno y elaboran sus propias cervezas, en este caso la Murrays, que también estaba muy buena y me costó 4 € la pinta de cerveza.

Sobre la 1:30h de la mañana ya no podía más con mi alma, pues estaba levantado desde las 4h de la mañana y el día había sido muy largo e intenso. Me despedí de Mirco hasta una próxima vez, y me fui tranquilamente hacia mi guesthouse caminando, que estaba a 10 minutos de dónde nos habíamos despedido.

Quiero destacar que por el camino me encontré a chicos y chicas totalmente borrachos por la calle, vomitando y cantando, y en ningún momento noté inseguridad, ya que no se meten en ningún momento contigo ni te dicen nada, como mucho alguien te abraza para que cantes con ellos, pero son criaturillas indefensas sin riesgo alguno, jaja!

Una vez que llegué a la guesthouse, caí destrozado en mi cama. Mañana sería un día muy intenso de visitas.

DÍA 2.- DUBLÍN

Después de meterme en la cama cerca de las 3h de la mañana, me desperté a las 7:30h porque quería aprovechar el día para visitar muchas cosas de la ciudad, pero no había tenido en cuenta que hoy no me despertaba solo, pues tenía una resaca enorme como hacia tiempo que no me pasaba. Supongo que entre todo lo que bebí la noche anterior, el cansancio acumulado y las horas de sueño que me faltaban, hacía que tuviera un dolor de cabeza impresionante.

El desayuno era de 8:30h a 9:30h, cosa que me trastocó un poquito mis planes. Me duché tranquilamente y a las 8:30h bajé a desayunar. Catherine me recibió con la mejor de sus sonrisas y me preguntó qué me apetecía desayunar. Finalmente me decanté por un Full Irish Breakfast, es decir, el desayuno de los irlandeses, compuesto por dos huevos fritos, salchichas, tomate y bacon, acompañado de zumo de naranja. Yo soy una persona que no suelo desayunar casi nunca, así que esta vez me puse como el quico. Ni se os ocurra comparar este desayuno con el inglés, ya que a los irlandeses no les hace ni pizca de gracia los ingleses, así que abstenerse de según qué comentarios.




A las 9:00h ya estaba preparado para recorrerme la ciudad, almenos hasta lo que aguantara. La primera visita fue a la Marloborough Square, ya que tenía el monumento de una mano que había llamado mi atención, además de estar muy cerca de la guesthouse, así que me cogía de camino.

Después seguí recorriendo la Parnell Street hasta llegar a la O'Connell Street, dónde me fui por la Westmoreland Street para visitar la Trinity College, la impresionante universidad dublinesa no sin antes hacerle otra visita a Molly Malone. La Trinity College es famosa por grandes estudiantes que pasaron por ahí, como Jonathan Swift y Oscar Wilde.












Dentro de la biblioteca se puede visitar el Libro de Kells, uno de los manuscritos que mejor se conservan de la Edad Media y pieza fundamental del Cristianismo irlandés, La entrada cuesta 5 € y no se permiten fotografías en su interior.

Una vez finalizada la visita me fui a la zona de Temple Bar, dónde por el día ofrece un ambiente muy diferente al que suele ofrecer a partir de la tarde. En ella estuve visitando los diferentes pubs, aunque sin llegar a entrar, ya que no eran horas de empezar con las cervezas. Así mismo pude visitar el Wall of Fame, muy próximo a la zona, y simplemente es un homenaje a grandes músicos irlandeses, como U2, Van Morrison, The Corrs, The Cranberries y Sinead O'Connors, entre otros.








Cuando acabé de recorrer la zona de Temple Bar, mi siguiente destino era la visita a la Fábrica de Guinness. Para llegar allí se puede tomar el autobús 123 que te deja apenas en la misma puerta. Yo como siempre, preferí ir andando y de paso ir visitando los lugares de más interés que me iba encontrando por el camino.

Así que cogí la Dame Street, una de las calles más importantes de Dublín, y pude visitar el Castillo de Dublín y la Christchurch.





Tras estas visitas, continué mi camino por la Dame Street hasta llegar a Thomas Street, después giré a la derecha en Crane Street y después a la izquierda en Market Street, y ya estaba en la Guiness Storehouse, en total fueron unos 10 minutos caminando. Recordad que a quién no le guste caminar o se encuentre cansado, puede coger en Dame Street el autobús número 123 que te deja en Crane Street.

La visita a la fábrica de Guiness es obligatoria en tu visita a Dublín, tanto si te gusta la cerveza como si no, ya que es una visita muy interesante. Recomiendo que compréis el ticket a través de la web de Guinness, ya que aparte de ser un 10% más barata, te ahorrarás insufribles colas para entrar.

Yo la compré un par de días antes de partir, me costó 14 € que pagué online, y al momento te envian un voucher con el número de referencia. Te lo imprimes y cuando llegas a la Guinness verás un montón de cola de toda la gente que quiere comprar su ticket, a ti simplemente te dicen que vayas a una maquinita dónde no hay nadie, pones tu número de referencia y al momento te imprime la entrada. Os recomiendo que lo hagáis así si queréis ir rápidos.

La visita a la Guinness Storehouse es interesante pero no imprescindible, depende del tiempo de cada uno, aunque yo lo recomiendo. Está compuesto por 8 plantas y en cada una va explicando el proceso de fabricación y elaboración de la cerveza. En la planta baja os dejan unas audioguias que os van explicando toda la historia. Yo no la cogí porque no quería perder todo el tiempo allí escuchando las explicaciones, y más cuando 8 años atrás ya lo hice y más o menos ya me sabía la historia.









Después de estar un rato visitando las primeras plantas y de ir un poco a salto de mata, finalmente decidí subir a la última planta, conocido como Gravity Bar, dónde te sirven una pinta de cerveza negra incluida en el precio de la entrada, y con unas vistas de la ciudad a 360º, y que me parece totalmente recomendable.

Para la gente que no le guste la cerveza, pueden pedir otra consumición, aunque si vas a una fábrica de cerveza, es una lástima no beberte una, verdad? Yo solamente puedo decir que me tomé mi pinta de cerveza, y milagrosamente me desapareció mi resaca y mi dolor de cabeza. Deberé creer a partir de ahora en San Guinness? jaja. No hace falta decir que el Gravity Bar estaba a tope de gente.









Después de estar un rato de relax tomándome tranquilamente mi pinta de cerveza y contemplando las maravillosas vistas de Dublín, me bajé hasta la planta baja de la fábrica, y como no podía ser de otra manera me encontré con la tienda oficial de la marca Guinness, estuve mirando un rato por allí y al final piqué comprando alguna tontería para la familia.

Al salir de la fábrica deshice mis pasos de mi llegada, y en la Crane Street tienes la parada de autobús y con el número 123 que te deja en O'Connell Street, aunque yo decidí volver a subir andando a través de la Dame Street, ya que quería visitar uno de los lugares más emblemáticos de todo Dublín, que es la St. Patrick's Cathedral, ya que San Patricio es el patrón de los irlandeses y el 17 de marzo es cuando celebran su festividad, y aquello se pone con mucho ambiente.

La entrada dentro de la Catedral cuesta 9 €, aunque yo no tenía intención de entrar, ese día estaba cerrada porque estaban celebrando una boda dentro de la misma, así que me tuve que conformar con los alrededores.





Una vez vez visitado los exteriores de la Catedral, fui subiendo por la Dame Street hasta pararme a visitar el City Hall (Ayuntamiento) de Dublín, que también es muy bonito. Allí aproveché para hacer un alto en el camino y descansar un poco, y a los 10 minutos me fui hasta la zona de O'Connell Street, dónde pude coger el autobús número 79 en Aston Quay (aunque también os servirá el 51B, 51C, 78A y 79A) para ir a visitar uno de los lugares que me hacía más ilusión de todo el viaje, que es la antigua prisión de Kilmainham Gaol.

El precio del ticket del bus fue de 1,90 € (recordad ir con el importe justo ya que los conductores de autobuses no cobran y el importe hay que meterlo a través de una ranura y no devuelve cambio) y en 20 minutos el amable conductor me dejó en la misma puerta.



Kilmainhall Gaol fue construida en 1796 y clausurada en 1924, y por allí han pasado todo tipo de reclusos, aunque los más importantes fueron los que lucharon por la Independencia de Irlanda de mano de los ingleses. Aquí se han rodado películas como "En el Nombre del Padre", interpretada por Daniel Day Lewis interpretando el papel de Gerry Conlon, o videoclips de música como el que grabó U2 en sus inicios con la canción "A Celebration".

Llegué sobre las 14:30h y ya había bastante cola de gente, la mayoría irlandeses, así que una vez que guardabas tu turno en la cola una chica muy simpática te iba apuntando. El tour se hace cada media hora, siendo el último tour programado a las 16:20h, y su duración es de unos 45 minutos. Yo tuve suerte y finalmente pude apuntarme al tour de las 15:50h, el penúltimo.

Hubo mucha gente que se tuvo que quedar sin entrar y volver al día siguiente. Una vez confirmada tu plaza, puedes entrar a comprar el ticket, su precio es de 6 €, un precio razonable e incluso diría que muy barato. Lo único malo es que el tour solamente es en inglés, aunque se les entiende bastante bien.

Una vez con tu ticket, tienes diferentes alternativas: O bien salir a la calle y volver 10 minutos antes de que empiece el tour, o esperar dentro de la cafetería, o esperar dentro de una especie de museo pequeñito, dónde hay colgadas unas cuantas fotografías. Como todavía me quedaban 45 minutos para que empezara mi tour, me decidí por la última opción, la de visitar el pequeño museo que es totalmente gratuito, que sin ser nada del otro mundo, es bastante interesante.

A las 15:50h ya nos estaban llamando para empezar el tour, nuestra guia era una chica irlandesa muy maja, nos dijo las normas que hay que guardar dentro de la visita (sobretodo tener los móviles apagados y mostrar respeto), y en seguida nos perdimos por los pasillos estrechos de la cárcel.

No os voy a explicar mucho sobre el conflicto irlandés porque podéis leerlo vosotros mismos en muchas páginas por internet. Dentro del tour se puede visitar la capilla de la cárcel, las celdas normales y las incomunicadas, así como el patio dónde fusilaron a algunos presos politicos.

La visita es tétrica e impone mucho respeto, pero es muy interesante y se lo recomendaría a todo el mundo que tuviera un poco de tiempo libre por Dublín y que les apasione la historia, como a mi.














La visita me gustó muchísimo, y al salir ya estaba todo el recinto cerrado, solamente quedaba dentro el tour posterior al mio. Cuando salí fui en busca del autobus dónde me había dejado el de mi llegada, pero después de esperar 15 minutos y que solamente pasaran autobuses turísticos, le pregunté a un policía y muy amablemente me indicó que tenía que coger el autobús en la calle paralela de dónde me encontraba, y que cogiera cualquiera que pasara porque todos pasaban por el centro de Dublín. Así que después de andar un par de minutos, cogí el primer autobús que pasó y me bajé en O'Connell Street.

Decidí dedicar un poco la tarde a hacer algunas compras, sobretodo algún recuerdo y souvenir para la familia y amigos. Os recomiendo mucho una franquícia de tiendas llamada CARROLL'S, dónde puedes encontrar todo tipo de recuerdos relacionado con Dublín, y sobretodo, con la Guinness, además de encontrar los mejores precios de toda la ciudad. No os preocupeis por la ubicación de las tiendas, las encontrarás a patadas porque están en todas partes. Yo personalmente fui a una ubicada en O'Connell Street, casi enfrente del The Spire.

Después me fui a dar una vuelta por Grafton Street hasta llegar al Centro Comercial de St. Stephen, ubicado casi a la mitad de Grafton Street y que es muy bonito de ver, y que la planta baja recuerda mucho a una estación de trenes. La verdad es que los precios son un poco prohibitivos y tampoco es que encuentres algo que no puedas encontrar en cualquier sitio. Lo bueno que tiene es un pub en la planta baja, dónde se come y bebe bastante bien, y tampoco es que sea muy caro. Yo aproveché para cenar algo allí mismo, ya que con la tontería solamente llevaba el desayuno encima, aunque he de reconocer que no me había metido un desayuno cualquiera.

Sobre las 20:30h enfilé Parnell Street hasta mi guesthouse, y poco a poco ya me iba despidiendo de Dublín, ya que mi vuelo salía al día siguiente muy pronto. Me despedí de Catherine hasta una próxima vez, me duché y preparé mi equipaje, y sobre las 22h me metí en la cama a descansar un rato, aunque no lo pude hacer mucho porque a las 2:30h me levanté para ir hasta O'Connell Street, dónde estaba la parada del Air Coach para ir hasta el aeropuerto.

Comentar que hay un autobús nocturno que pasa cada hora, y que pasa a cada hora y 30'. Mi vuelo salía a las 6:30h de la mañana, así que decidí coger el de las 3:30h para ir con tiempo por si me salía cualquier imprevisto o no pasaba el autobús. Mientras esperaba al autobús no podía parar de sonreir al ver por la calle a las decenas de irlandeses borrachos, cantando, algunos sin aguantarse de pie.... pero como os decía antes, no se meten con nadie y en ningún momento sentí inseguridad.

A las 3:30h puntual pasó el autobús y en 20 minutos ya estaba en el aeropuerto recogiendo mi tarjeta de embarque, así que me dió tiempo desayunar tranquilamente en lo pocos locales que habían abiertos a esas horas. Si teneis un vuelo a primera hora de la mañana, no hace falta que os vayáis tan pronto hacia el aeropuerto y aprovechar para dormir, porque os va a sobrar mucho tiempo.

El vuelo con la compañía Aer Lingus puntual y sin ningún problema, en este caso el avión iba lleno de irlandeses mayores que iban a Barcelona de vacaciones, y que parecía el Imserso. El único incidente que tuve fue al llegar a mi asiento, que estaba ocupado por un matrimonio mayor muy obesas que ocupaban los 3 asientos, y sintiéndolo mucho pero los 3 no cabíamos, le dije al azafato si tenía algún asiento libre para cambiarme y me dijo que tenía que esperarme a que subiera todo el mundo.

A medida que pasaba el tiempo y la gente iba ocupando sus asientos iba creciendo la tensión en mi, no me gusta discriminar a nadie y pienso que el pobre matrimonio no tenía culpa de nada, pero pienso que la compañía áerea a la hora de facturar, tenía que haber previsto el pequeño "problema" que podían derivar estas personas.

Finalmente sobró un asiento al final del avión y pude ubicarme allí, siendo el vuelo tranquilo y llegando sobre las 10:00h a Barcelona.

Se acabaron las vacaciones y el viajar por este año, ha sido un año muy bueno y ahora toca ilusionarse y pensar en próximos destinos.

Os recomiendo que visiteis Dublín, una ciudad joven y con mucha energía, que seguro que os encantará!!

Hasta pronto!!


2 comentarios:

  1. Aquí leyendo tus aventuras dublinesas para tomar alguna que otra anotación, en breve voy para allá. Un abrazo y feliz año!!

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    1. Hola Pepa!!

      Gracias por pasarte por este humilde rincón, y ya sabes que tú tienes barra libre para ponerte en contacto conmigo y preguntarme todo lo que quieras y con total confianza. Dublin es una ciudad pequeña y bastante abarcable a pie, así que la disfrutaréis muchísimo! Si quieres apúntate el nombre de los pubs para ir a tomarte algo, aunque allí encontrarás pubs a patadas, sobretodo en la zona de Temple Bar.

      Lo dicho, cualquier cosita que necesites (en cualquiera de tus viajes) ya lo sabes!

      Un abrazo y Feliz Año!

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