9 de septiembre de 2015

ISRAEL



Pocos países son capaces de despertar sentimientos tan contradictorios como es Israel, un pequeño país situado en Oriente Medio y rodeado de países actualmente en conflictos armados.

Uno de los viajes con más historia y cultura que se puede conocer hoy en día y escenario de las principales religiones monoteístas: el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam.

Pero esto no es un viaje por la peregrinación católica en busca de los orígenes de Jesucristo y el Evangelio, sino un viaje por libre por los escenarios más importantes de nuestra historia.


FICHA TÉCNICA DEL VIAJE

FECHA: Agosto 2.015

DÍAS: 12

DOCUMENTACIÓN NECESARIA

DNI

Pasaporte con mínimo 6 meses de validez.

Visado, no se necesita para los ciudadanos españoles con estancias no superiores a 90 días. Hasta hace poco tiempo era un problema viajar a Israel porque una vez que te sellaban el pasaporte con el sello de su país, díficilmente (por no decir imposible) podías viajar posteriormente a otros países árabes o musulmanes con el mismo pasaporte, más que nada porque países como Irán, Líbano, Egipto, Turquía, Indonesia o Malasia, entre otros, te denegaban la entrada al país por tener el sello de Israel en tu pasaporte.

Por suerte, actualmente a tu llegada a Israel no te sellan el pasaporte, sino que te dan una tarjeta pequeña imprimida del tamaño de nuestro DNI con toda tu información, y que deberá permanecer siempre contigo porque te la pedirán en todos los alojamientos, alquiler de coches o cualquier inspección o control por parte de los soldados de Israel, así que conviene no perderla por nada del mundo si no quieres tener problemas. Así mismo, a la salida del país te hacen otra tarjeta conservando la anterior, y solamente cada uno decidirá si quiere pegar las dos tarjetas en sus respectivos pasaportes para tenerlo de recuerdos.


Mi opinión personal (y lo que he hecho yo), es que mi pasaporte es relativamente nuevo y todavía me quedan algunas hojas en blanco, y como tengo intención de visitar todavía algún país musulmán antes de que se me agoten las páginas de mi pasaporte, de momento no pego mis tarjetas de Israel para así evitar futuros problemas en alguna frontera, o simplemente tener que ir a renovarmelo. En el momento que me quede solamente una hoja en mi pasaporte o que esté apunto de caducarse, entonces es cuando añadiré los de Israel en mi actual pasaporte.

OTROS DATOS DE INTERÉS

IDIOMA: Se habla el hebreo y el musulmán como idiomas oficiales, aunque el inglés está muy extendido.

MONEDA: La moneda oficial es el Nuevo Shékel Israelí, escrito NIS. Se puede cambiar prácticamente en cualquier ciudad importante, y en el momento del viaje era 1 € = 4,20 NIS, aproximadamente.

TARJETAS: Se puede pagar con tarjetas de crédito en casi cualquier lugar, aunque conviene saber el tipo de comisión bancária que te va a aplicar tu entidad financiera por pagar con ella.

GUIA DE VIAJE: Mi guia será la Lonely Planet, esta vez la de Israel y Territorios Palestinos.

TELEFONO: Hay cobertura de teléfono en todo el país, así que podeis llevaros el telefono móvil. Lo mejor es usar el telefono lo justo porque sale muy caro llamar a nuestro país, así que aconsejo tirar de wifi y skype, en la medida de lo posible.

INTERNET:  Por todos los sitios hay locales con wifi gratuito para conectarse, y no hay problemas para conectarse en cualquier momento.

SEGURIDAD: País extramadamente seguro y obsesionados con la seguridad, ya que el país está en el epicentro de las disputas entre las religiones más importantes, y sus países vecinos actualmente son zonas de conflictos.

VACUNAS: Ninguna obligatoria pero se recomienda la vacuna de la Hepatitis A y B, y Fiebre Tifoeida.

ELECTRICIDAD: El voltaje es de 230 V a 50 Hz con clavijas redondas de dos patillas. No hace falta llevarse un adaptador.

DIFERENCIA HORARIA: En el momento de mi viaje, + 1 hora de diferencia respecto a España.

RELIGIÓN: Mayoritariamente judíos, y en menor proporción musulmanes y un bajo porcentaje de cristianos.

EL ITINERARIO DEL VIAJE

Tel Aviv - Cesarea - Haifa - Acre - Safed - Tiberias - Galilea - Nazareth - Jericó - Masada - Mar Muerto - Jerusalén - Territorios Palestinos - Tel Aviv.



DÍA   1.-   BARCELONA - KIEV - TEL AVIV - YEHUD
DÍA   2.-   YEHUD - TEL AVIV
DÍA   3.-   TEL AVIV - CESAREA - HAIFA - ACRE
DÍA   4.-   HAIFA - SAFED - TIBERIADES - NAZARETH
DÍA   5.-   NAZARETH - JERICÓ - MASADA
DÍA   6.-   MASADA - MAR MUERTO - JERUSALÉN
DÍA   7.-   JERUSALÉN
DÍA   8.-   JERUSALÉN
DÍA   9.-   JERUSALÉN - TERRITORIOS PALESTINOS - JERUSALÉN
DÍA 10.-   JERUSALÉN
DÍA 11.-   JERUSALÉN - TEL AVIV
DÍA 12.-   TEL AVIV - YEHUD
DÍA 13.-   YEHUD - TEL AVIV - KIEV - BARCELONA

PRESUPUESTO DEL VIAJE

DESGLOSE DEL PRESUPUESTO POR PERSONA                                  IMPORTE

Vuelo Bcn - Tel Aviv - Bcn con Ukranian                                                      308,00 €

Vehículo de Alquiler                                                                                       66,00 €

Alojamiento                                                                                                  550,00 €

Tickets y Excursiones                                                                                    12,00 €

Otros Gastos (Comidas, Compras, etc.)                                                      350,00 €

Total Presupuesto                                                                                   1.286,00 €

* Este viaje lo hemos realizado 3 personas, alojándonos en habitaciones triples, por lo que todos los gastos de alojamiento y vehículo de alquiler se ha repartido proporcionalmente entre los tres. 

TRANSPORTE



























Reservamos coche de alquiler de la gama Mazda 3, ideal para tres personas y nuestros respectivos equipajes, y finalmente nos entregaron un Ford Focus 4D 1.6 PS Trend Automático, entregado con cerca de 80.000 kms. y lleno de pequeñas rayadas, contratado con kilometraje ilimitado, seguro con cobertura parcial de colisión, seguro antirrobo y franquicia por daños, tanque de gasolina lleno y conductor adicional incluido. Contratado por 4 días a través de Rentalcars a través del proveidor Thrifty. Su precio ha sido de 197 € en total, a repartir entre 3 personas.

Recogida en Tel Aviv y entregado en sus instalaciones de Jerusalén. En 4 días hemos realizado 800 kms. y el coche se ha portado muy bien, pero en las pendientes y subidas hemos notado que le faltaba algo de potencia al coche. 

De rentalcars poco que decir, ya he contratado con ellos en cuatro ocasiones y he quedado satisfecho siempre, a pesar de los comentarios negativos que he podido leer. Por mi experiencia, es una empresa muy seria y totalmente recomendable.

Muy importante. Para viajeros españoles o que pertenezcan a algún país de la Unión Europea, hace falta tramitar el Carnet de Conducir Internacional para conducir por Israel, además de presentar el Permiso de Conducir de tu país y una tarjeta de crédito dónde te retienen 700$ de fianza por si tienes algún siniestro o accidente.

Referente al tema de las gasolineras, informar que las encontraréis a menudo en cualquier ciudad y que aceptan tarjetas de crédito sin problemas, aunque hubo una vez que repostamos en una gasolinera de camino a Jerusalén que solamente aceptaban Mastercard. 

Normalmente hay trabajadores que te sirven la gasolina y en otras te la tienes que servir tú mismo después de pasar por caja y decidir el importe que quieres repostar. La gasolina en Israel no es barata, y nosotros para 800 kms. hemos repostado un depósito y medio, gastándonos en total 450 NIS (unos 100 € en total).

ALOJAMIENTO DEL VIAJE



























* Yehud: Avia Hotel & Resort. Alojamiento reservado cerca del aeropuerto y dónde nos íbamos a alojar la primera y última noche del viaje, ya que íbamos a llegar a horas intempestivas y el vuelo de vuelta a casa salía demasiado pronto por la mañana. Reservado a través de Booking y su importe ha sido de 152 € la habitación triple, con baño privado, aire acondicionado, wifi y desayuno incluido. La estancia ha sido satisfactoria aunque el alojamiento ha sido solamente para dormir, ya que no hay comercios ni restaurantes en los alrededores. Ubicado a 9 kms. del aeropuerto internacional de Tel Aviv, ideal si vuestro vuelo llega muy tarde por la noche o sale demasiado pronto por la mañana. Su email es aviahotel.res@gmail.comRecomendable, sin más.

Tel Aviv: Peer Guest House. Alojamiento reservado para dos noches no consecutivas, ya que buscabamos algo céntrico para desplazarse a pie por la ciudad, ubicado en el barrio yemenita e histórico de la ciudad, dónde teníamos las calles comerciales, las playas y el Mercado de Carmel a escasos minutos de nuestro alojamiento. Reservado a través de Booking y su importe ha sido de 145 € la habitación triple, con baño privado, aire acondicionado, wifi y desayuno incluido, además de contar con una pequeña terraza ideal para fumadores. La única pega que le pongo es el cuarto de baño que es extremadamente pequeño y que cuando te duchas no puedes evitar inundar el resto del lavabo. Lo mejor es su ubicación y la amabilidad de todo su personal. Su email es bookingpeerboutique@gmail.comRecomendable.

Haifa: Levontine 14. Aunque nuestra primera intención era dormir en la bonita población de Acre (Akko), vimos que los precios de los alojamientos se nos iban de presupuesto, así que decidimos pernoctar en la bonita y cercana ciudad de Haifa, dónde reservamos un espectacular y espacioso loft a través de Booking, cuyo importe ha sido de 112 €, con dos camas dobles, baño privado, sofás, cocina y mesa con todo tipo de detalles, wifi y una espectacular terraza con mesa y sillas para poder comer al aire libre. Lo mejor es su ubicación en una zona tranquila que te permite recorrer los puntos más importantes de la ciudad caminando, y de Efrain, su amable dueño, que se ha comportado como un excelente anfitrión ofreciéndonos todo tipo de información desinteresadamente. Muy recomendable.

Nazareth: Alexandra House. Nuestra primera opción siempre había sido alojarnos en el recomendado Fauzi Azar Inn, pero viendo sus precios desorbitados reconsideramos otras opciones y tuvimos la suerte de encontrar este maravilloso alojamiento cercano al anterior, así que reservamos a través de Booking, dónde quizá hayamos tenido la mejor experiencia de todo el viaje gracias a Michel, su simpático y amable dueño, que gracias a su hospitalidad nos hizo sentir muy pronto como de la familia. Su importe ha sido de 135 € la habitación triple, baño privado, wifi y una espectacular terraza al aire libre. Lo mejor es su ubicación céntrica y los excelentes desayunos que te prepara al momento su maravilloso anfitrión, con el que nos despedimos con gran tristeza por lo bien que nos ha acogido. Su email es alex046579998@gmail.com. De los mejores alojamientos dónde más he disfrutado en mi vida viajera. Súper recomendable.

Masada: HI Masada Hostel. Alojamientos de la cadena HI (Hostelling International) situados a 17 kms. de Ein Gedi, y próxima a la zona de resorts de Ein Bokek (Mar Muerto), y estratégicamente ubicado a los pies de la Fortaleza de Masada. Reservado a través de Booking, habitación triple por 136 €, con baño privado, wifi y desayuno incluido. Ideal por si tienes intención de ascender a la Fortaleza a pie antes del amanecer y antes de que funcione el funicular, porque en los alrededores no hay nada excepto el Desierto de Judea y el Mar Muerto. Recomendable.

Jerusalén: Shamai Suites Apartments. Después de mucho buscar y llegar a la conclusión que cualquier alojamiento en Jerusalén se nos iba de precio para lo poco que ofrecían, por igualdad de precio decidimos alquilar un apartamento en pleno centro de la ciudad para las siguientes 5 noches, dónde reservamos a través de Booking un apartamento de dos habitaciones, con baño privado, excelente wifi, mini cocina e incluso dos televisores de plasma junto a una pequeña terraza en una calle paralela a Jaffa Street, una de las calles más importantes y comerciales de la ciudad y a diez minutos caminando de la Old City. La estancia de 5 noches nos ha costado 665 € en total, incluso más barato que el Abraham Hostel que teníamos planeado inicialmente, e incluso nos ha permitido abaratar gastos desayunando cada día en el apartamento y alguna cena, y la tranquilidad de estar amplios y no compartir alojamiento con nadie más, además de que cada día nos hacían la limpieza, las camas y nos cambiaban las toallas, aunque lo mejor era su ubicación que nos permitía ir caminando a cualquier sitio y disfrutar de su ambiente callejero cada noche hasta la hora de irse a dormir. Podéis mirar los diferentes alojamientos a través de la web del Shamai SuitesMuy recomendable.

LO MEJOR DEL VIAJE

* Poder visitar y conocer ciudades tan bonitas como Haifa, Akko, Safed, y sobretodo Nazareth, dónde gracias a la gran acogida de sus habitantes, me hicieron sentir muy agusto en todo momento.

* Explorar a fondo una de las ciudades que más ganas tenía de conocer desde hace unos años, Jerusalén, una ciudad llena de historia que ha colmado todas mis expectativas.

* Visitar una pequeña parte de Palestina, dónde a pesar de su triste realidad, todo ha sido amabilidad, sonrisas y muestras de cariño y hospitalidad.

* Poder adentrarse en los diferentes mercados y en la vida cotidiana de sus habitantes, y es que es imprescindible visitar sus mercados para hacerse una idea de cómo se vive en el país.

* Lo fácil que resulta conducir por Israel, ya que es un país muy pequeño y con un buen estado de las carreteras, además de ser todas gratuitas. Las carreteras palestinas ya es otro cantar, están en buen estado pero se nota que les hace falta mantenimiento.

* Poder visitar Israel y Palestina en general, un viaje que hace tiempo que le teníamos muchas ganas y que siempre íbamos postponiendo por culpa del conflicto, un país rico en história y cultura,  dónde cada rincón y en cada piedra del país se respira un ambiente especial. 

LO PEOR DEL VIAJE

* La insoportable calor que hemos sufrido durante todos estos días, y es que viajar en pleno mes de agosto a un país de Oriente Medio tiene estas cosas, aunque ya íbamos preparados y concienciados.

* Lo caro que resulta viajar a Israel, y es que empezando por lo precios desorbitados de los alojamientos en todo el país y acabando por el transporte público, hace que tengas que ir con el freno de mano constantemente si no quieres ver como se dispara tu presupuesto.

* Personalmente, la pérdida de tiempo y el trato recibido en el aeropuerto de Tel Aviv al abandonar el país, y todo debido a varios sellos en mi pasaporte de países musulmanes que había visitado anteriormente y que se tradujo en que me vieran como a un posible terrorista, teniendo que aguantar dos horas de continúos registros e interrogatorios que casi me hacen perder mi vuelo de vuelta a casa.

* La prepotencia, chulería y pasotismo que hemos tenido que aguantar de muchos habitantes del país, dónde se creen el ombligo del mundo por ser coleguitas de los americanos, aunque muchas veces les he pagado con la misma moneda. Destacar la prepotencia y poca educación de los judíos ultraortodoxos, de las peores personas que he conocido en mi vida viajera. También he de decir que he tenido la suerte de conocer a personas maravillosas y extremadamente amables, nada que ver con los otros, y que afortunadamente han dejado huellas positivas en nuestro viaje.

* Comprobar in situ, que por muchos esfuerzos que se hagan, va a ser imposible el final del conflicto entre Israel y Palestina, que aunque tengo mi opinión al respecto y no quiero generar polémicas con nadie, me entristece ver la realidad de estos dos países.

REFLEXIONES Y AGRADECIMIENTOS

Es la primera vez que escribo en un apartado de este tipo y esta vez lo haré por varios motivos muy diferentes, aprovechando que estoy escribiendo en mi blog personal y no creo que me lea mucha gente, así que voy a intentarlo de la forma más breve posible e intentando ser lo más cordial y educado posible.

En primer lugar voy a exponer mi reflexión. Reconozco que años atrás he sido un lector compulsivo de blogs de viaje, ya que disfrutaba leyendo las experiencias viajeras de otras personas a destinos soñados por mi en aquel momento. 

Desde hace año y medio aproximadamente me he sumergido más en el mundo de los bloggers gracias a este pequeño y humilde blog, dónde he tenido la oportunidad de conocer a grandes viajeros, pero sobretodo comprobar que desgraciadamente el mundo de la blogosfera está podrido de personas que se autodenominan "viajeros" (del verbo viajar, no por otra cosa), en que lo único que tienen es un blog con un diseño bonito estéticamente, pero vacíos de contenidos y experiencias viajeras. El problema no es ésto último, porque cada uno sabe sus circunstancias personales y no todo el mundo puede/quiere viajar, lo que me revienta es que constantemente quieran darte consejos como si ellos fueran los mayores exploradores del mundo, escriban de países que ni siquiera han visitado, y que se pasen el día criticando la forma de viajar de los demás, del tipo si eres viajero/turista, hacerlo por libre/agencia de viajes, si eres mochilero/maletero, guesthouses/hoteles, quién viaja mejor y más barato, cómo viajar prácticamente gratis sin dar la receta mágica, dónde tienes que ir y dónde no, etc....

Todo estas "etiquetas" que ponen me parecen patéticas y me cansa bastante, pienso que cada uno debe viajar como les de la gana o como se puedan permitir, o se encuentre más cómodo, lo importante es viajar y coleccionar experiencias enriquecedoras que jamás nadie te va a quitar, sin importar la forma de hacerlo o cómo te sientas en cada momento, y sobretodo no voy a tolerar que nadie se atreva a juzgar mi variada forma de viajar, más que nada porque yo no lo hago con los demás. Yo siempre estoy dispuesto a seguir aprendiendo de los demás y acepto las críticas constructivas y de buen rollo. Está claro que en esta blogosfera hay mucho resentido y envidioso suelto, que solamente les gusta crear polémicas y meter cizaña, para así conseguir engordar sus números de seguidores y comentarios por si alguna Oficina de Turismo les invita a un blogtrip o viaje patrocinado, ya que desgraciadamente es la única forma que tienen de viajar, a pesar de sentirse los mayores exploradores del planeta.

En este mundo tan hipócrita de los bloggers de viaje, dónde se ha convertido en una rivalidad constante entre los envidiosillos de turno a cambio de un puñado de visitas en sus respectivos blogs (si viajaran se darían cuenta de todos los valores que se aprenden viajando, entre ellos la tolerancia, la humildad y la generosidad), no todo iba a ser malo ya que a favor también tengo que decir que he tenido la suerte de conocer a grandes bloggers que hacen un trabajo extraordinario y envidiable, que al igual que yo son personas trabajadoras y con obligaciones cotidianas, que no viven de este mundo de los blogs y que lo hacemos por hobbie, porque nos encanta viajar, que son muy buenas personas y tienen la generosidad de compartir sus viajes desinteresadamente para que otros viajeros puedan disfrutar de él en cualquier momento, y que yo personalmente disfruto leyendo esos blogs cuando no tengo la suerte de estar viajando, y sobretodo, me alegro de la felicidad de esas personas que están realizando el viaje en ese momento porque las aprecio de verdad.

Resumiendo diré que en este mundo de los bloggers por desgracia hay mucha rivalidad y envidias, mucha tontería y muchas ganas de fastidiar al que no le cae bien, suerte que yo con casi 50 países que llevo viajados a mi espalda me mantengo al margen y paso mucho de todos esos comentarios de esos ignorantes, paso de mis estadísticas del blog y de las RRSS y desde hace muchísimos meses apenas leo blogs de viaje, solamente de viajeros que me interesan y que no voy a detallar aquí por miedo a dejarme alguno, cosa que no me gustaría, porque hay muchos y muy buenos.

Y ahora toca la parte de agradecimientos. Al hilo de lo anterior, he comprobado que muchos "viajeros" no tienen problemas en clonarte un blog, copiarte un post enterito o robarte fotos, o simplemente realizar un viaje exactamente igual al que realizaste tú en su momento, y aprovechando que su blog es más mediático y que tiene más visitas, para hacer de tú viaje y de tus experiencias como suyas propias, y ni tan sólo mencionarte en ningún comentario o citar las fuentes del "descubrimiento" que dicen que acabar de vivir, o simplemente agradecerte a ti, que eres el dueño de esas experiencias, por toda la información valiosa que se han encontrado. Y por desgracia eso me ha pasado a mi en varias ocasiones, gente que he notado que ha entrado en mi blog y se ha sacado toda la información y después ni un triste agradecimiento o mención hacia mi persona (que no la necesito), quizá por ser un blog humilde, quizá por no ser un blog influenciador y no ser unos "de los grandes de la blogosfera", no tener detrás a su grupo de "palmeros" y pelotas que le siguen y les rien todas las gracias, o quizá porque tienen tanto morro que no dan más de si. 

Por suerte quedan personas honestas y que tienen el detalle de ponerse en contacto conmigo para simplemente agradecerme toda la información que comparto desinteresadamente en este blog, sobretodo viajeros que últimamente han vuelto de USA, Indonesia, Vietnam, República Checa, Islandia o Rúsia, entre otros destinos. Insisto, yo no vivo del blog ni creo que viva nunca de ello, ni realizo blogtrips, ni quiero patrocinadores ni publicidad en mi blog, ni tengo la necesidad de publicitar la empresa que me está pagando el viaje, ya que mi única empresa es el esfuerzo de mi trabajo del día a día, y que viajo porque me gusta y es mi hobbie, pero reconozco que me da rabia esta gentuza que no sabe agradecer todo tu esfuerzo y encima se adueñan de tus experiencias.

Y todo este rollo que os he contado es porque por primera vez varios blogs de viaje me han servido e inspirado para preparar mi viaje por Israel y Palestina y no he tenido que currármelo mucho como otros viajes (excepto algunos bloggers, la mayoría no se molestan en meter contenidos interesantes y útiles, ni planning con su ruta con precios ni tips de viaje, simplemente está de moda hacer un post con su opinión personal del viaje y un par de fotos), por eso me gustaría agradecer públicamente a dos grandes blogueros y viajeros como son Viajeros Callejeros y los Chavetas, por su generosidad en compartir sus experiencias en sus respectivos blogs con todo tipo de detalles y datos, de una forma desinteresada con el único fin de poder ayudar a futuros viajeros, y dónde debo reconocer que por primera vez me han ayudado muchísimo a organizar un viaje, aunque después lo he ido adaptando a mis gustos y necesidades de cada momento.

Aunque ya he tenido la oportunidad de agradecérselo públicamente a través de otros medios, desde este humilde blog agradecer a Roger y Vane, y Paula e Isaac, toda la información y todo vuestro esfuerzo (que al igual que yo y otros colegas bloggers) dedicamos a nuestros respectivos blogs, invirtiendo mucho tiempo e ilusión para poder ayudar a los demás viajeros a realizar sus futuros viajes.

Y por último agradecer a Turismo de Israel y a todo su personal, el trato y la información recibida en su stand de la Fira de Turisme de Barcelona del pasado mes de Abril, dónde me dieron todo tipo de información y consejos sobre mi futuro viaje a Israel con una amabilidad exquisita.

Y con toda esta información, nos vamos a Oriente Medio... os llevo a Israel y Palestina!!!


DÍA 1.- BCN - KIEV - TEL AVIV - YEHUD

Después de meses atrás decidiendo nuestro destino, por fin veriamos cumplido un sueño viajero de hace muchos años, poder visitar Tierra Santa! Siempre nos habían asaltado las dudas por culpa del conflicto entre el Estado de Israel y Hamás, así que este año que parece el tema está un poco más calmado (almenos por las noticias contaminadas que nos llegan cada día a través de los medios de comunicación), decidimos arriesgarnos y el viaje ha ido genial, sin ningún incidente destacable.

Esta vez no tenemos que madrugar mucho porque nuestro vuelo sale a las 13:30h con la compañía Ukranian Airlines, no voy a decir que es la mejor compañía con la que he volado pero han sido muy correctos y más o menos puntuales, que para mi ya es suficiente.

Embarcamos puntuales sin problemas, dónde el primer trayecto lo hago acompañado de un matrimonio con su bebé, que me hacen el viaje más ameno.

Hacemos una breve escala de una hora en el aeropuerto de Kiev, dónde el panorama es muy diferente y empezamos a familiarizarnos con lo que nos espera los próximos días, decenas de judíos ultraortodoxos acompañados de sus numerosas familias dónde no tienen reparo en ponerse a rezar en cualquier rincón de la zona de embarque.


Después de hacer una rápida merienda-cena con el espectáculo gratuito que estamos presenciando de los judíos, puntualmente embarcamos, dónde salimos con media hora de retraso llegando aún más tarde al aeropuerto de Tel Aviv.

Cuando bajamos del avión y nos dirigimos al temido punto de inmigración no podemos creer lo que estamos viendo, centenares de turistas igual que nosotros allí agolpados para pasar los dichosos trámites, dónde permanecemos haciendo fila más de media hora hasta que por fin nos toca, nos preguntan el motivo del viaje, nuestra ruta y los alojamientos que tenemos reservados, cuatro miradas desafiantes y de prepotencia, y nos entregan nuestra tarjeta junto al pasaporte. Ya estamos en Israel!

Son las 00:30h de la noche, recogemos nuestro equipaje y cambiamos 20 € cada uno para pagar el transporte hasta nuestro alojamiento, ya que el cambio es tan malo en el aeropuerto (nos dan 4 NIS por cada €uro) que decidimos que ya cambiaremos mañana en Tel Aviv.

Haciendo el planning meses atrás, y con la previsión que llegariamos muy tarde a Israel, la primera noche no la haremos en Tel Aviv, sino que decidimos contratar el alojamiento en Yehud, la población más cercana al aeropuerto a tan sólo 9 kms de distancia, y a día de hoy pensamos que fue todo un acierto. Para no complicarnos mucho a estas horas y como somos tres personas, cogemos un taxi que nos deja 20 minutos después en la puerta del hotel, y dónde nos meten el sablazo de 100 NIS por el trayecto (25 €), y es que aparte de la carrera del taxi, hay que contar el plus de nocturnidad y los tres bultos de equipaje que llevamos, así que nos hacemos la idea que los precios de Israel no van a ser populares, precisamente.

Cuando llegamos al hotel ya nos están esperando, hacemos el check in rápido y nos vamos rápido a dormir, que con la tontería son cerca de las 02h de la mañana y queremos madrugar.

DÍA 2.- YEHUD - TEL AVIV

A las 07:30h de la mañana ya estamos duchados y empezando a desayunar en el amplio buffet del hotel, dónde después de decidir si vamos a Tel Aviv en transporte público o en taxi, hacemos el check out y nos decidimos por la comodidad, ya intentaremos recortar gastos durante el viaje.

El trayecto de Yehud a la puerta de nuestro alojamiento de Tel Aviv nos lleva una hora, y es que el tráfico a estas horas de la mañana es horroroso y nos hace perder mucho tiempo. El trayecto nos cuesta 100 NIS también, lo mismo que anoche por un trayecto de menos de 20 minutos.

Llegamos al hotel y no podemos hacer el check in hasta las 15h, así que dejamos el equipaje allí mismo y nos vamos a recorrer la ciudad.


Moverse por Tel Aviv no es muy complicado, en parte gracias a que estamos ubicados en la zona más interesante de la ciudad y todo está relativamente cercano, excepto Jaffa, que es un agradable paseo de 20 minutos. Pero hoy no vamos a explorar la ciudad a fondo, ya que el último día de nuestro viaje también lo pasamos en Tel Aviv y preferimos repartir las visitas, y más con la calor que hace.

La primera visita que hacemos es al Mercado de Carmel que está a escasas tres calles de dónde nos encontramos, y aunque hoy es martes y no hay el auge de gente comprando como si fuera un viernes antes del sabbath, comprobamos que es un mercado bastante grande a través de una calle larga dónde venden todo tipo de frutas y hortalizas, especias, frutos secos, artesanía y ropa, entre otras cosas.





















No compramos nada porque es nuestro primer día de viaje y no queremos ir cargados, además de que apenas tenemos ni un Shéquel (NIS), así que vamos a poner remedio y nos vamos a la perpendicular calle Allenby (la calle comercial más importante de la ciudad) y allí nos hacemos con moneda del país en una de las numerosas casas de cambio que hay a lo largo de la calle, dónde cambiamos a 4,17 NIS.

El calor empieza a apretar, estamos a 36º aunque éste calor es soportable y no tiene nada que ver con el calor del Sudeste Asiático, ya que aquí no hay humedad y no tienes la sensación de ir mojado todo el día.

Bajamos la calle Allenby y enseguida llegamos a la zona de playas, dónde se ven muy cuidadas y limpias, y con bastante gente bañándose y tomando el sol. Vamos paseando por el Paseo Marítimo con destino Jaffa, ubicado al final del Paseo y que nos lleva tranquilamente media hora, mientras paramos a hacer fotos y a contemplar todos los edificios que nos vamos encontrando.




















Finalmente llegamos a Jaffa, dónde antes de empezar las visitas tenemos que parar a probar la primera de las muchas limonadas que nos beberíamos durante el viaje, y es que están realmente deliciosas.


Jaffa es una palabra hebrea que significa "bella", situada al sur de Tel Aviv y está considerada como el inicio de la ciudad, ya que el resto se construyó a partir de este emplazamiento. Tel Aviv no es que sea una ciudad demasiado bonita (bajo mi punto de vista) pero visitar la zona antigua de Jaffa por sus calles empedradas, llenas de tenderetes y galerías de arte, hace que sea la zona más bonita de la ciudad, con diferencia.

Jaffa ha tenido que sufrir la invasión de diferentes tropas, desde las otomanas y bizantinas, hasta las mamelucas y los cruzados, francesas de la época de Napoleón y las británicas, recuperándose en 1.948 después de la guerra contra los árabes.


Visitar la zona es muy agradable, es un romanso de paz comparado con lo que nos espera los próximos días de viaje, aquí todo es tranquilidad entre buenas vistas, tenderetes de artesanía y galerías de arte, y un silencio solamente roto cuando pasamos por delante de algún restaurante dónde nos ofrecen sus servicios, aunque decidimos esperar un poco más y acabar de visitar toda la zona con tranquilidad.

En esta zona incluso tienen su lugar de ensayo el grupo de percusionistas Mayumana, grupo que he tenido la ocasión de ver en directo en un par de ocasiones en Barcelona, aunque no recordaba que fueran de Israel.













Visitamos toda la zona e incluso llegamos a bajar hasta el Puerto de Jaffa, cuando miramos el reloj son casi las 14h de la tarde y aunque no hay demasiado turismo para estar en la época del año que estamos, decidimos que ya es hora de buscar un lugar para hacer nuestra primera comida en el país, así que volvemos a la zona de la Torre del Reloj dónde habíamos visto un par de restaurantes interesantes dónde nos encaprichamos de unas suculentas brochetas de pollo y su guarnición, todo muy rico. 




También es verdad que en el primer restaurante que pisamos en el país pagamos la cuenta más cara de todo el viaje, y es que la comida a base de brochetas y patatas fritas, más una coca cola por cabeza, pagamos 264 NIS en total. Supongo que pagamos la zona, porque en el resto del viaje hemos comido mejor y mucho más barato, pero quién dijo que Israel era barato?

Terminamos de comer y con la calor que hacía fuimos bajando la comida caminando tranquilamente hasta nuestro alojamiento, dejando de lado bonitos rincones de la ciudad.








Después de un largo paseo y con el calor que está haciendo, llegamos a nuestro alojamiento, dónde ya podemos hacer el check in sin problemas, nos explican un poco todo y nos llevan a nuestra habitación, situado en un edificio a tres calles del alojamiento principal, pero igual de cómodo.

Son más de las 16h de la tarde y los chicos deciden irse un rato a la playa, pero yo que no soy mucho de playa, recién comido y con esta calor, no me apetece nada ir, así que me quedo un rato tranquilo en la habitación aprovechando el wifi y haciendo una pequeña siesta, que me sienta de maravilla.

Cuando los chicos vuelven de la playa decidimos acabar las visitas culturales por el día de hoy, y cuando empieza a caer el sol, dejamos a Mónica durmiendo y Francis y yo salimos en busca de algún local para ver la final de la Supercopa de fútbol entre el Barça y el Sevilla, que se juega en Tbilisi, Georgia, y que en el avión que nos llevó a Kiev ya pudimos ver algún seguidor por el aeropuerto..

Después de un par de intentos en varios locales sin suerte, le preguntamos a varios españoles que están cenando en una terraza y nos cuentan que no están de turismo, sino trabajando en Tel Aviv, así que como se conocen la ciudad aprovechan para recomendarnos un pub irlandés situado en la calle Allenby, a escasos metros de nuestro alojamiento. Fuimos para allí y le preguntamos al chico del pub si podíamos ver el partido, a lo que no puso ningún problema y nos puso el partido para nosotros solitos, ya que el pub estaba vacío. Mientras nos tomábamos unas pintas de cerveza Tuborg el chico se unió con nosotros a verlo, y dado que el partido se fue alargando por culpa de la prórroga, empezaba a llegar gente y al final estuvimos un buen grupo allí viendo el partido, con la alegría de ver ganar a nuestro Barça desde la distancia por 5 a 4, con demasiado sufrimiento incluido.


Nos despedimos del amable personal del pub y cuando quisimos volver a nuestro alojamiento ya eran más de la 01h de la mañana, muy tarde para nosotros y demasiado pronto para todos los israelitas que salían de fiesta y estaban haciendo cola para entrar en los pubs de moda, y es que Tel Aviv es conocida por ser una ciudad con mucho ambiente y demasiada tolerante, nada que ver con el resto de ciudades tradicionales del resto del país, y que iremos comprobando a medida que pasen los días.

Nos metemos en la cama demasiado tarde, de aquí unas horas toca levantarse de nuevo para desayunar e ir a recoger el coche de alquiler. Empieza nuestra ruta por Israel.

DÍA 3.- TEL AVIV - CESAREA - HAIFA - ACRE

A las 08:00h de la mañana ya estamos duchados, con nuestro equipaje recogido y prácticamente desayunados, así que ponemos rumbo a las oficinas de Thrifty para recoger nuestro coche de alquiler, situadas en la calle Hayarkon, 80 a apenas 10 minutos caminando de nuestro alojamiento.

Después de esperar un rato a que nos atiendan, firmamos todo el papeleo, rechazamos contratar el Gps porque nos piden 20 € por día y además mi amigo Francis se ha descargado todos los mapas del país en el móvil y nos ha ido más o menos de fábula durante todo el viaje, y esperamos que nos traigan el coche.

Es muy importante tramitar el Carnet de conducir internacional porque os lo van a pedir obligatoriamente, además del carnet de conducir vigente de tu país, y una tarjeta de crédito (de débito no aceptan) para retenerte en tu cuenta un importe de 700 $ por si hubiera hipotéticos desperfectos.

Nos traen el coche, habíamos contratado un Mazda 3 o categoría similar, y nos proporcionan un Ford Focus bastante bien equipado, pero tiene tantas rayaduras que perdemos bastante tiempo apuntando y fotografiando cada una de ellas para no tener ningún problema cuando devolvamos el coche, no vaya a ser que nos vengan cargos inesperados en mi cuenta.

Volvemos al hotel a recoger nuestros equipajes, hacemos el check out despidiéndonos hasta la semana que viene del personal, metemos la primera dirección en nuestro gps, que hemos bautizado con el nombre de "Jonás", y a la que empieza a coger cobertura nos empieza a llevar a nuestro primer destino, la ciudad de Cesarea.

Nos esperan 4 días con un planning muy apretado, que esperamos cumplir.

Hay que tener en cuenta los nombres de las ciudades que le metemos a Jonás, porque normalmente si ponemos las ciudades en castellano no las aceptará, así que tirando del mapa manual que nos ha proporcionado la empresa de alquiler, vemos que Cesarea realmente es Keysarya, que Jonás lo acepta a la primera y sin rechistar. Vamos bordeando la costa y en apenas una hora llegamos a Cesarea, dónde solamente entrar en la ciudad vemos que todo el mundo está aparcando sus coches a lado y lado de la carretera, con una cola enorme de coches. A nosotros nos parece raro que un día laborable esté tan lleno de gente para visitar las ruinas de Cesarea, incluso militares, pero hacemos lo mismo y también aparcamos el coche y decidimos ir andando como hace el resto de la gente.

Cuando llevamos dos minutos andando nos damos cuenta que hay tanta gente porque hay una iglesia y al lado un cementerio, y por lo visto ha fallecido alguien importante o muy querido y por eso está todo tan petado de gente, así que damos media vuelta y volvemos a por el coche, dónde decidimos ir dirección al mar y en poco más de dos minutos llegamos al párking de las ruinas, dónde está completamente vacio.

A estas horas el sol calienta bastante, vamos directos a las taquillas y compramos los tickets de la visita, que nos cuesta 40 NIS por persona, nos dan un pequeño mapa y para dentro.


El recinto arqueológico fue construido por Herodes el Grande en honor al emperador romano César Augusto, y lo que más destaca es su Anfiteatro, el Hipodromo y el Templo de Dais. Aunque a mi personalmente lo que más me gustó fue la réplica de la piedra de Poncio Pilato, antiguo gobernador de Judea, ya que el original se encuentra en el Museo de Israel, en Jerusalén.

El anfiteatro me decepcionó bastante, ya que estaba todo preparado con sillas y un escenario para un evento que se iba a realizar, y la verdad es que le restaba bastante encanto al lugar.


























El emplazamiento dónde se encuentra los restos arqueológicos es una maravilla, pero a medida que cruzas más allá del Hipodromo empieza a decepcionar por culpa de las cafeterías y restaurantes que hay en el lugar, así como tiendas de souvenirs y galerías de arte, la verdad es que pierde bastante magia el lugar, pero está claro que lo que manda es el turismo y la forma de hacer negocio.

Son las 12:30h y el calor aprieta de cada vez más, así que ponemos rumbo a Haifa porque hemos quedado con el dueño de nuestro alojamiento a las 12h para hacer el check in y no queremos retrasarnos más.

Prácticamente una hora después ya estamos aparcados cerca de nuestro alojamiento, pero tenemos que buscarlo caminando porque no somos capaces de encontrarlo con el coche. Cuando lo localizamos nos recibe Efrain, su amable dueño, una persona mayor que lo primero que me dice al vernos es reprocharnos la poca puntualidad que tenemos, ya que habíamos quedado a las 12h y son las 13:30h. Trato de explicarle que nos hemos retrasado por culpa de la empresa de alquiler que nos ha entregado el coche más tarde de lo pactado y que por eso nos ha hecho retrasar un poco todas las visitas.

Nuestra intención es hacer el check in, dejar todo el equipaje en el alojamiento y salir pitando hacia Acre para realizar todas las visitas programadas, y después comer tranquilamente. Pero no contábamos que Efrain es un perfecto anfitrión y no le gusta dejar cabos sueltos, y sin nadie pedirselo ha empezado a sacar un mapa de la ciudad y nos ha estado dando todo tipo de recomendaciones, y cuando hemos intentado explicarles que no hacia falta porque queríamos irnos rápido hacia Acre, ha seguido insistiendo y se ha pasado hora y media dándonos detalles de la ciudad, hasta que nos hemos resignado y no hemos tenido más remedio que cambiar de planes.



El bueno de Efrain nos ha entregado las llaves a las 15:30h (cuando ha terminado de explicarnos sus respectivas recomendaciones), nuestro loft espectacular con todo tipo de detalles y hemos dejado nuestros equipajes y nos hemos ido en busca de algún lugar para comer para no retrasarlo más.




Nuestra previsión era ir a comer al barrio árabe de Wadi Nisnas, situado a menos de 5 minutos caminando de nuestro alojamiento, pero por el camino nos hemos encontrado con un restaurante dónde preparaban unas maravillosas pizzas árabes y aquí nos hemos quedado a comer.




El chavalín que nos ha atendido ha sido muy servicial y muy majo con nosotros, siempre pendiente de nosotros para que no nos faltara de nada. La cuenta ha sido de 110 NIS entre los tres, y le hemos dejado una pequeña propina por lo bien que nos hemos sentido en aquel lugar.

De camino a nuestro alojamiento nos hemos parado en un supermercado a comprar el desayuno y cosas varias para mañana (40 NIS) lo hemos dejado en la nevera y cerca de las 17h de la tarde hemos cogido el coche con dirección a Acre, más conocido como Akko (a Jonás le hemos puesto directamente Akko y ningún problema), quizá la ciudad más bonita de todo Israel.

Hemos llegado a Akko 45 minutos después, y es que hemos pillado algo de retención a la salida de Haifa, y una vez en la ciudad hemos dejado el coche en un párking (20 NIS) porque no hemos podido encontrar sitio.

El recorrido que hemos realizado toda la tarde podría ser algo parecido al siguiente:



Las visitas más importantes de la ciudad es el Túnel de los Templarios, el Hamman Al-Pasha, la Mezquita Al-Jazzar y el Bazar Turco, pero yo os recomendaría que aparte de estas visitas os pateárais las estrechas y empredradas calles de la ciudad sin rumbo fijo, porque son una maravilla.













Decidimos entrar al Túnel de los Templarios lo más pronto posible, más que nada porque cierran a las 19h de la tarde y no queríamos que nos cerraran en nuestras narices. Pagamos el ticket, que son 15 NIS por persona, y nos adentramos en su interior, que son solamente 350 metros y se comunica con la puerta que va a parar al Puerto de Akko.



La verdad es que la visita sabe a poco y en menos de 5 minutos ya la tienes terminada, pero es lo que hay, aunque igualmente recomiendo visitarla.

El siguiente destino será la Fortaleza Hospitalaria, que por desgracia nos encontraremos cerrada y nos quedaremos sin visitar una de mis visitas esperadas, la Sala de los Prisioneros y la Sala de los Pilares, que he visto tantas veces retratadas en fotos, pero lejos de resignarme y de lamentarme por el tiempo perdido por culpa del dueño de nuestro alojamiento de Haifa, decidimos callejear sin rumbo y disfrutar del ambiente pintoresco de sus calles.



















Empieza a caer la tarde y después de tomarnos unas limonadas (30 NIS) ponemos rumbo a Haifa, dónde llegamos 30 minutos después pero en vez de ir directamente a nuestro alojamiento, decidimos ir a la parte baja de los Jardines Bahaí y verla iluminada, y mañana por la mañana visitarla con más calma.



Damos una pequeña vuelta express por la zona de la Colonia Alemana y volvemos a coger el coche hacia nuestro alojamiento, dónde tenemos la suerte de aparcar en la misma puerta del edificio y encima gratis.

La intención es salir a cenar y dar una vuelta por el barrio de Wadi Nisnas, pero una vez que acabamos de ducharnos son más de las 23h de la noche y estamos petados, así que renunciamos a salir, cenamos en el loft con compras que hicimos esta mañana en el supermercado y algo que traemos de casa, y nos apalancamos cómodamente con el wifi hasta que nos dan las tantas.

Toca descansar y dormir, que mañana nos espera otro día muy apretado.

DÍA 4.- HAIFA - SAFED - TIBERIADES - NAZARETH

A las 06:00h de la mañana ya estamos arriba como unos campeones, nos hemos ido duchando y recogiendo el equipaje y hemos desayunado tranquilamente con la súper cocina que tenemos.

A las 08:30h hemos salido caminando dirección a los maravillosos Jardines Bahaí de Haifa, que los tenemos escasamente a cinco minutos caminando, pero no abren hasta las 09h de la mañana, así que hemos hecho tiempo paseando un poco por la Colonia Alemana.








En cuánto han abierto, puntuales nos hemos presentado en la puerta, nos han pedido nuestra nacionalidad, nos han hecho un control de mochilas y nos han dejado entrar hasta el primer nivel, el único que hay disponible a estas horas.

Hemos preguntado por la visita guiada y hoy solamente se realiza a las 12h del mediodía, así que en caso de quedarnos nos trastoca bastante los planes porque nos haría ir a remolque con el resto de visitas programadas para el día de hoy, aparte de tener que estar esperando 3 horas a la dichosa visita.

Después de meditarlo los tres, hemos decidido visitar lo que podamos y con todo el dolor prescindir de la visita guiada, y seguir con el resto de visitas del día.










Después de la visita express, volvemos caminando hasta nuestro alojamiento, nos paramos en un supermercado a comprar algo de bebida para el viaje (30 NIS), cargamos el equipaje en el coche y hacemos el check out, despidiéndonos de Efrain, un perfecto anfitrión que nos ha tratado de maravilla.

Son las 10:00h de la mañana y ponemos rumbo a Safed, en este caso le decimos a Jonás que nos lleve a Tsefad, situado a unos 70 kms por una buena carretera pero que la parte final para llegar al pueblo es todo subida y notamos que al coche le falta algo de potencia, pero llegamos sin problemas. Damos una vuelta pero no encontramos sitio, así que subimos hasta la Davidka Square y tenemos la suerte de encontrar sitio a la primera, aunque no sabemos si tenemos que pagar porque no vemos nada. Como ningún coche tiene ticket puesto y no vemos ninguna máquina, nos arriesgamos y lo dejamos bien aparcado, si hay que pagar ya nos lo dirán a nuestra vuelta.















Safed es una de las cuatro ciudades santas de Israel y es común cruzarse por la calle con judíos sionistas, y de hecho su mayor reclamo es porque es una ciudad llena de galerías de arte en el Barrio de los Artistas, así que nos apetecía visitarlo de camino a nuestro destino final.

Después de haberla visitado, os puedo asegurar que es una de las ciudades más bonitas y relajantes que hemos conocido de todo Israel, y que os aconsejo que la visitéis porque no os arrepentiréis.



















Aprovechamos para callejear tranquilamente, visitar varias sinagogas por dentro (estaba prohibido hacer fotos) y sobretodo, empezar a hacer algunas compras, dónde es un buen lugar para adquirir alguna cosa de artesanía, algún cuadro o alguna pieza de bisutería, ya que todo es muy bonito.

Antes de irnos a por el coche nos paramos a tomar unas limonadas (15 NIS) en el tenderete de un simpático chaval, y cuando más apretaba el calor nos fuimos a buscar el coche, dónde a estas horas ya se nota la acumulación de gente y no hay ni un hueco libre para aparcar. Por suerte no tenemos ninguna multa ni nadie nos dice nada sobre pagar el aparcamiento, así que después de dudar si comer en Safed o hacerlo en el siguiente destino, a las 14:00h cogemos el coche y partimos hacia el siguiente punto marcado en el mapa, Cafarnaúm, una ciudad histórica nombrada en la Biblia, situada a apenas 25 kms. de Safed y bordeando prácticamente el Mar de Galilea.




El trayecto se hace un poco pesado a pesar de su proximidad, y es que hay que circular por una carretera de un carril por cada sentido, llena de curvas y el tráfico es denso.

Poe el camino cambiamos de planes, damos media vuelta y nos vamos directamente a Tabgha o más conocido como Ein Sheva, a apenas 3 kms de distancia de Cafarnaún, lugar porque ha sido escenario de numerosos relatos del Evangelio, como la Multiplicación de los Panes y los Peces.

Dejamos el coche aparcado en el párking (5NIS) y visitamos la maravillosa iglesia.




Después de la visita nuestra intención era visitar El Santuario del Primado de Pedro, pero no nos dejan acceder porque justamente en ese momento se está celebrando un evento privado, así que tenemos que prescindir de él y dejarlo para una futura ocasión.

Cogemos el coche y nos vamos dirección a Cafernaún, dónde poco antes de llegar vemos un párking público muy pequeño, aparcamos el coche y vemos que es dónde van los israelitas a hacer sus picnic, acampadas o surf a orillas del Mar de Galilea, dónde paramos un rato a relajarnos.









Son las 16h de la tarde y todavía estamos sin comer, y eso nos hace cambiar un poco el humor y decidimos que poco a poco tenemos que ir tirando hacia Nazareth, así que prescindimos de llegar hasta Tiberias porque hemos leido que solamente es zona de resorts y de vacaciones de grupos organizados, cosa que no nos interesa, y antes de partir hacemos una última parada express, que será al Monte de las Bienaventuranzas, que según la tradición, aquí fue dónde Jesús pronunció el Sermón de la Montaña. Y digo que haremos una visita express porque la Iglesia Católica nos la encontramos cerrada, y el Monte estaba lleno de japoneses que más bien parecía aquello El Rocío de Huelva y le quitaba mucho atractivo al lugar.

Ahora si, dejamos las visitas y ponemos rumbo a una de las ciudades que más ganas tenía de visitar en este viaje, Nazareth, la ciudad dónde Jesús pasó su juventud. Le decimos a Jonás que nos lleve a Natseret y lo entiende a la primera, lo que no contábamos es que un trayecto de apenas unos 35 kms se iba a convertir en un suplicio debido a las grandes retenciones y caravanas que nos encontramos por culpa de las obras en la carretera.

Con paciencia llegamos a Nazareth cerca de las 17:30h de la tarde y todavía teníamos que encontrar el alojamiento, dónde sabíamos que no se podía aparcar el coche porque está ubicado en la Old City en un entramado de calles estrechas. Después de preguntar a varias personas y que nadie supiera guiarnos, decidimos tirar con el coche hasta que encontramos un sitio libre justo enfrente del restaurante Tishreen, el mejor según la Lonely.


Preguntamos a una mujer si hay que sacar ticket y nos dice que a partir de las 18h es gratis hasta las 09h del día siguiente, así que como queda poco tiempo no sacamos ningún ticket y nos vamos andando hacia nuestro alojamiento sin nuestro equipaje, ya que primero queremos localizarlo y hacer el check in. Como no podía ser de otra manera no conseguimos localizarlo, le preguntamos a dos chavales y nos lian más todavía, así que le preguntamos a una pareja que no dudan en sacar su móvil y nos miran con el Google Maps por dónde cae nuestro alojamiento, que tenemos a tocar pero no lo conseguimos porque todas las calles nos parecen iguales.

Finalmente gracias a esta pareja y a un chavalín que está por la calle jugando al fútbol, nos llevan hasta la misma puerta y se lo agradecemos. Nos abre la puerta Michel, el dueño del alojamiento, un señor de 74 años que se mantiene muy activo y que a partir de ese momento se comportó como un padre para nosotros.

Después de hacer el check in y hablar un rato con él, le dijimos que todavía estábamos sin comer, se nos ofreció cocinarnos al momento pero le dijimos que no se preocupara que nos íbamos al Tishreen y así después de comer ya recogíamos nuestro equipaje del coche y lo llevabámos al alojamiento, pero siguiendo sus recomendaciones, nos dijo que el restaurante estaba muy sobrevalorado y que era muy caro porque iban muchos turistas y que si queriamos nos llevaba a alguno que él conocía, dónde se comía muy bien y bastante bien de precio, así que nos dejamos guiar por Michel.

A poco más de 3 minutos caminando del alojamiento se encontraba el restaurante, dónde Michel nos presentó a su dueño, le dijo que éramos sus huéspedes y le pasó instrucciones sobre la comida, mientras nosotros solamente teníamos que esperar sentados en la terraza mientras nos tomábamos una coca cola y el hombre nos cocinaba su suculenta comida.






El restaurante en cuestión se llama Dewan-Al-Saraya, la comida escándalosamente buena, nos trajo un hummus, unas ensaladas, un plato de pollo y unos menús de shawarma junto con pan de pita que tanto echo de menos de mi vuelta a casa. La verdad es que comimos como jabalíes con el hambre que traíamos y todavía quedó comida, una lástima. Encima el dueño, un encanto de persona, nos invitó con el postre, una especia de empanadillas muy dulces y muy ricas, y junto a la bebida nos subió todo 161 NIS (37 €), poco más de 12 € por persona.

Pero lo mejor de todo es que mientras estábamos comiendo llegaron más personas a la terraza, se sentaron y nos empezaron a dar conversación y la bienvenida, y el joyero de enfrente se sumó a la sobremesa, dónde acabamos hablando de nuestras vidas, de fútbol, del conflicto árabe con Israel, de lo terrenal y lo sagrado! Incluso el joyero se nos ofreció varias veces en pagarnos alguna consumición o invitarnos a cualquier cosa, que rechazamos amigablemente. Son esos momentos del viaje que no están planeados y los que recuerdas con mayor alegría, ojalá se hubiera parado el tiempo y no nos hubiéramos tenido que ir nunca de allí de lo agusto que estábamos junto con esas maravillosas y hospitalarias personas... y todavía hay cafres y mentes retorcidas que piensan que todos los árabes son malos o unos terroristas??!! Nada mejor que viajar para abrir la mente y enterrar mitos falsos.

Pero por desgracia son las 19:30h de la tarde y tenemos que ir al coche a buscar nuestro equipaje y queremos dar una vuelta por la ciudad, así que cuando nos despedimos de nuestros amigos, el dueño del restaurante nos dijo que pasáramos mañana por la mañana antes de irnos que nos invitaba a desayunar; el joyero (al que bautizamos cariñosamente como Mr. Gold&Silver) nos dijo que cualquier cosa que necesitáramos que fuéramos a su joyería y que nos invitaba a té o café; y el resto de comensales lo mismo. Os imagináis lo díficil que es marcharse de un lugar dónde te acogen con tanta hospitalidad? Pero el día todavía nos iba a deparar más sorpresas...

Volvemos a nuestro alojamiento con los equipajes y los dejamos en la habitación, le damos las gracias a Michel por todo lo que está haciendo por nosotros y por tratarnos tan bien, cosa que a él le hace muy feliz, y decidimos dar una pequeña vuelta por la ciudad para bajar la comida y con la noche ya cerrada, sin esperanzas de encontrar nada interesante a estas horas de la noche y con las calles vacías.







Aprovechando la cercanía decidimos ir a la Iglesia de la Anunciación suponiendo que la encontraríamos cerrada, pero para nuestra sorpresa está abierta. Cuando nos ve el Padre nos dice si queremos entrar, aunque a mi me sabe mal porque voy en pantalón corto y me parece una falta de respeto presentarme así en un lugar tan importante y tan histórico, pero asiente con la cabeza y me da su conformidad.

Hacemos una visita rápida porque mañana la queremos visitar con más profundidad y vemos que están hasta las cámaras de la televisión preparando algo.... y sin saberlo nos informan que en pocos minutos va a empezar una misa nocturna, y vemos que de cada vez empieza a llegar más gente. Nosotros tres sin decirnos nada ni siquiera hablarlo, nos sentamos en un lugar previlegiado y decidimos quedarnos, por lo visto los tres estábamos pensando lo mismo; Pero seamos sinceros, yo hace más de 25 años que no voy a ninguna misa ni he pisado ninguna iglesia a excepción de bodas de amigos y algún entierro de alguien muy cercano, pero también es cierto que uno no tiene la oportunidad cada día de presenciar una misa nada más ni nada menos que en la Iglesia de la Anunciación, un lugar tan histórico que explicaremos en el día de mañana.









En contra de mis creencias religiosas (soy agnóstico y no practicante), la misa de una hora de duración se me pasó muy rápida, me encantó todo, sobretodo las voces de la coral que me ponían la piel de gallina, y pasé muchos momentos emocionado y con las lágrimas en los ojos apunto de romper a llorar, no sé porqué ni lo que me pasó allí dentro, pero noté como si me hubiera transformado o alguien se hubiera metido dentro de mi alma y estuviera actuando por mi.

Cuando salimos de la Basilica no podía ni hablar y todavía continuaba muy emocionado, tuvieron que pasar muchos minutos y algún cigarro de por medio para que pudiera empezar a gesticular alguna palabra con mis amigos. Nunca me había pasado nada igual y si me hubieran contado que me pasaría ésto, con lo pasotilla y frío que soy yo para estas cosas, no lo hubiera creido nunca.

Después de una pequeña vuelta en esta agradable ciudad, nos fuimos directos a nuestro alojamiento, que llevábamos levantados desde las 06h de la mañana y estábamos petados.


Después de una ducha y un poco de relax en la terracita mientras me ponía al día de todo con el wifi del alojamiento, tocaba descansar que mañana toca otro día completo, pero hoy me voy a dormir muy feliz.

DÍA 5.- NAZARETH - JERICÓ - MAR MUERTO - MASADA

A las 07:00h de la mañana hemos quedado con Michel para empezar a desayunar, así que hemos vuelto a madrugar, hemos recogido todo nuestro equipaje y a esa hora hemos bajado para desayunar, dónde Michel nos recibe con su simpatía y nobleza que le caracteriza.

El desayuno preparado al momento y espectacular, aunque imposible de terminarlo.

Sin tiempo que perder salimos a explorar la ciudad, no tenemos mucho tiempo pero queremos visitar lo más importante, pero lo primero que haremos será ir hacia dónde tenemos nuestro coche y sacar un ticket de dos horas (6NIS), ya que a las 09h empieza a funcionar el parquímetro y no queremos arriesgarnos a hipotéticas multas de aparcamiento, y más estando tan lejos.



Vamos a hacer un breve recorrido en el pueblo dónde Jesús pasó su infancia y juventud. Recorrer la zona antigua de Nazareth es relativamente rápido y no os llevará más de 30 minutos, según las paradas que quiera hacer cada uno.

Aprovechando el lugar dónde estamos, nos acercamos primero a visitar la Iglesia de San Gabriel, que junto al Pozo de María que hay al lado en una plaza, según el Evangelio dice que en este punto es dónde el Arcángel San Gabriel le anunció que de ella iba a nacer el hijo de Dios.

De camino a la Iglesia de la Anunciación no paramos en una casa de cambio a cambiar algo de dinero porque estamos muy pelados, y notamos que ya vamos encontrando mejor cambio a medida que van pasando los días. Esta vez hemos cambiado a 4,25 NIS por €uro.

Entramos de nuevo a la Iglesia de la Anunciación, quizá el lugar más venerado por el mundo cristiano, y de seguida notamos que hoy no vamos a estar sólos como ayer, y se nota la gran afluencia de turistas. Empezamos la visita por fuera, dónde hay colgados en forma de cuadros otros santos de diferentes países y que llegaron allí en forma de regalos.






Como había mucha gente en su interior, decidimos ir a visitar primero la Iglesia de San José, justo al norte de la Iglesia de la Anunciación, construida encima de lo que se cree fue la carpintería de José. Como era de esperar, estaba totalmente vacía de turistas y nosotros éramos los únicos visitantes del lugar, y aunque no tiene la inmensidad y la magia de la anterior, me pareció una iglesia muy bonita.



















Después de la visita volvimos a la Iglesia de la Anunciación, todavía seguía atestada de turistas pero ya no tanto como hacia un rato, así que en vez de entrar por la puerta principal, entramos directamente por la segunda planta, y es que esta maravillosa iglesia dispone de dos impresionantes pisos.













Finalizamos la visita y nos fuimos a las cercanas tiendas de souvenirs a comprar los encargos que teníamos para la familia (60$), y antes de volver a nuestro alojamiento a despedirnos de Michel, decidimos visitar el Zoco, que aunque no es muy grande ni muy extenso, es curioso de ver. Casualidades de la vida que nos hizo encontrarnos con nuestro amigo de la tarde anterior Gold&Silver, dónde estuvimos hablando un rato y aprovechamos para despedirnos de él. Ha sido un auténtico placer coincidir con personas como él.










Miramos el reloj y son las 11h de la mañana, ya toca hacer un pensamiento si no queremos ir de culo y ver retrasadas nuestras visitas previstas del día.

Volvemos a nuestro alojamiento, Michel nos vuelve a recibir con su simpatía y en seguida nos prepara agua fresca para beber al ver que llegamos calurosos, y nos ofrece un trozo de tarta a cada uno, pero declinamos la oferta porque no tenemos hambre en ese momento.

Estamos un rato conversando los cuatro como si nos conociéramos de toda la vida, Michel nos da los últimos consejos para el viaje, pagamos la habitación y llega el momento que a nadie le gusta, la de las despedidas. Michel ha sido un perfecto anfitrión y nos ha tratado maravillosamente, y aunque no me gusta hacer publicidad ni gano nada con ello, la mayoría de viajeros que visita Nazareth se decanta por alojarse en el conocido Fauzi Azar Inn (que no dudamos que sea maravilloso también), pero si no hay disponibilidad o simplemente queréis cambiar, os aconsejo mucho el Alexandra House, el que hemos estado nosotros.

Nos hacemos las fotos de rigor con Michel para inmortalizar este recuerdo y con gran tristeza nos damos un abrazo y nos despedimos de él, dándole las gracias por todo y deseándole todo lo mejor.







Nos vamos despidiendo de la ciudad a través de sus empedradas calles, metemos nuestro equipaje en el coche y le decimos a Jonás que nos lleve al Monte del Precipicio, una recomendación de Michel y desde dónde se tiene una gran panorámica de la ciudad de Nazareth.

Antes nos paramos en una gasolinera a repostar por primera vez, y después de dejarnos aconsejar por un empleado de la gasolinera bastante perezoso y bastante cortito, repostamos 150 NIS, apenas medio depósito.

Ahora si, siguiendo las indicaciones del empleado de la gasolinera y 5 minutos después, llegamos arriba del Monte del Precipicio o conocido como el Monte del Salto del Señor, y es que según el Evangelio aquí fue dónde el pueblo de Nazareth rechazó a Jesús como el Mesías y trataron de empujarlo de la montaña, pero "Él pasó por encima de todos y se fue".

Es una visita breve y lo mejor es la panorámica que se obtiene de la ciudad.


Ahora si, le decimos a Jonás que nos lleve a Jericó, el problema es que al pertenecer a Palestina los navegadores no lo reconocen, así que metemos una población cercana para que nos lleve hacia allí, en este caso le decimos a Jonás que nos lleve hacia Mitspe Yerikho, aunque más tarde nos damos cuenta que hemos cometido el error de que Jonás no coge la carretera 90, que pertenece a las carreteras palestinas y que en teoría no podemos circular con el coche porque no estamos cubierto por el seguro, y en cambio nos lleva hacia allí dando un pequeño rodeo, circulando dirección Tel Aviv y bordeando Jerusalén, llegando una hora después.




Poco después ya vemos las señales que nos indican como llegar a Jericó, tomamos la carretera y a los pocos kms ya estamos llegando, y aunque ya estamos oficialmente en Palestina, la primera impresión que tenemos a medida que vamos entrando en la ciudad es bastante decepcionante, solamente hacemos conducir por avenidas largas, no se ve ni un alma por la calle y parece una ciudad fantasma... pero Jericó no era la ciudad más antigua del mundo siempre habitada??!! Quizá se deba a que son las 15h de la tarde y la gente está comiendo y descansando, o que estamos a 41º y el sol calienta bien y nadie se atreve a salir de sus casas, o no lo sé... pero la primera impresión no es nada buena, y lo único destacable es un gran cartel rojo dónde anuncia que los israelitas no son bienvenidos a la ciudad... menudo panorama!!

Seguimos conduciendo y una vez entramos en la ciudad, hay un desvío a la derecha para ir a coger el funicular hacia el Monte de las Tentaciones, pero nosotros decidimos prescindir del funicular y vamos directo hacia la base del Monte de las Tentaciones, dónde según el Evangelio Jesús pasó 40 días y 40 noches esquivando las tentaciones del Diablo. El monasterio está enclavado en la roca y está a 350 metros sobre el nivel del mar.

Cuando llegamos a la base, vemos que está totalmente vacío y dejamos el coche aparcado sin una triste sombra, y decidimos subir arriba andando en una subida no muy pronunciada ni muy complicada, pero que siendo casi las 16h de la tarde y a 41º grados solamente se nos ocurre a nosotros subir, llegando arriba 20 minutos después exhaustos y esquivando a los chavalines que intentan venderte algo durante la ascensión.








Una vez arriba nos preguntan de dónde somos y nos hacen entrar sin problemas, la entrada es gratuita y cierran a las 17h, y una vez dentro nos damos cuenta que somos los únicos visitantes del lugar, así que la recorremos sin prisas y sin agobios.

Visitamos la cueva dónde Jesús permaneció esos 40 días y 40 noches luchando contra las tentaciones del Diablo.









Poco después se abre una puerta y de ella sale uno de los tres monjes griego-ortodoxos que habitan en el lugar, nos dice que le acompañemos y nos guia hacia un gran salón con unos mosaicos y unas pinturas excelentes, al fondo se encuentra un balcón desde dónde se divisa todo Jericó con unas vistas impresionantes, y finalmente nos hace subir unas escaleras dónde encontramos a varios etíopes rezando delante de una gran roca muy venerada, y en la que según la Biblia Jesús rezó en esos 40 días de sacrificio en el desierto.











Después de un rato haciendo fotos y sintiendo la magia del lugar, le dimos las gracias al monje griego-ortodoxo, que rápidamente se volvió a esfumar por la puerta de madera por dónde había aparecido, y nosotros fuimos abandonando el recinto, esta vez por suerte de bajada.












De nuevo en el coche y como no estábamos lejos de allí, decidimos que nuestro próximo destino sería el Monasterio de San Jorge de Coziba, ya que no tenía sentido permanecer en Jericó ni dar una vuelta por una ciudad fantasma dónde no vemos a ninguna persona por la calle y solamente nos cruzamos con un par de coches. Además, nuestro coche tiene matrícula blanca de Israel y somos un blanco perfecto para los palestinos, que las matrículas de sus coches son amarillas, y aunque estoy seguro que en el momento que supieran que somos turistas no íbamos a tener problema alguno, no quisimos tentar a la suerte y seguimos nuestro camino.






Pero llegar al Monasterio de San Jorge hay varias opciones, una desde dentro mismo de Jericó coger un desvio por una carretera sin asfaltar por encima de un precipicio durante 10 kms aproximadamente, y la otra es volver por dónde habíamos venido, ir dirección a Jerusalén y en el desvio de Mitzpe Yerikho girar a la derecha, esta última ruta toda asfaltada pero dando más rodeos y tardando más.

Decidimos probar suerte con la primera opción, el primer km se hace más o menos bien, pero a partir de ahí ya tuvimos que parar el coche y dar media vuelta porque era imposible circular por ahí, todo el terreno era árido y con unos pedruscos importantes que podrían dañar los bajos del coche o quedarnos clavados tranquilamente, además de correr el riesgo de que si el coche patinaba o derrapaba por cualquier motivo, nos íbamos para abajo sobre un precipicio de bastantes metros, así que no quisimos arriesgarnos y dimos marcha atrás, salimos por Jericó y estuvimos conduciendo unos 30 minutos hasta el desvío de Mitzpe Jerikho, dónde giramos a la derecha y continuamos rectos, pero una familia musulmana que estaba por allí nos hizo parar y nos dijo que no íbamos en buena dirección, sino que justo cuando habíamos girado a la derecha anteriormente, había que volver a girar a la derecha y pasar por una barrera (que nosotros intuimos que estaba cerrada), y una vez pasas la barrera, en un par de kms lleno de bastantes curvas te encuentras con una cruz en una cima pequeña, dónde intentas aparcar dónde puedas del arcén y subes la pequeña cima, y te encuentras con las vistas del Monasterio de San Jorge de Coziba, simplemente espectacular.




En la cima nos encontramos a un chavalín palestino de unos 12 años vendiendo pañuelos y ganándose la vida como podía en medio del desierto, sin ningún turista ni nadie por allí cerca, mientras su padre estaba por allí tumbado echándose una siesta. Nos dijo que el Monasterio estaba cerrado y que solamente está abierto por las mañanas de 09h a 13h, así que mañana si tenemos tiempo intentaremos volver y visitarlo de camino a Jerusalén.

Al chavalín no le compramos nada, pero le agradecí su simpatía y su información regalándole unas cuántas monedas que llevaba en el bolsillo junto a unos caramelos, aunque finalmente me pidió un cigarro para cuando su padre se despertara de la siesta... manda huevos!!


Son las 18:30h de la tarde, y para variar, se nos ha pasado la hora de comer y llevamos un cabreo encima por este motivo, así que dejamos las visitas por hoy y ponemos rumbo a Masada, dónde comeremos algo y si nos da tiempo nos iremos a visitar el Mar Muerto.

De nuevo le decimos a Jonás que nos lleve a Masada aunque no lo reconoce, así que le decimos Ein Gedi, que está a 17 kms de Masada, y ya veremos señales por el camino. Durante el trayecto vamos bordeando el Mar Muerto, nos encontramos a 400 metros bajo el nivel del mar; 40 minutos después llegamos a Ein Gedi pero no vemos señales de Masada y ya perdemos el rastro por culpa de unas obras que están haciendo que hace que las carreteras estén cortadas. Estamos 15 minutos dando vueltas y volviendo al lugar de origen por culpa de las obras y la nula señalización de la zona y no podemos preguntar a nadie porque no hay nadie a quién preguntar, y Jonás se vuelve loco porque no puede indicarnos. Finalmente vemos una carretera que señala hacia Eilat, la frontera con Jordania y Francis tiene la intuición de seguir esa dirección, aunque a mi no me convence demasiado... finalmente pasado unos kms vemos la señalización hacia Masada y gracias a mi conductor vamos por el camino correcto.




Poco antes de llegar a Masada vemos un control militar, reducimos la velocidad, bajo la ventanilla y le digo a un soldado que somos turistas, y sin parar el coche ni pedirnos documentación asiente con la cabeza para que sigamos la marcha, dónde poco después llegamos a Masada.

Son las 20h de la tarde y hacemos el check in, y comprobamos que en esa zona no hay nada, solamente la Fortaleza de Masada y nuestro alojamiento, que dispone de una tienda pequeña que parece una recepción dónde venden bebidas, y el restaurante del hotel que está petado de turistas. Si queremos salir a cenar tenemos que coger el coche y volver a Ein Gedi, a 17 kms de distancia, o ir a la población de Ein Bokek, una zona de resorts situado a unos 10 kms dónde puede que encontremos algo abierto. Pero para más inri hoy es viernes, y eso significa que en Israel es sabbath y todos los comercios regentados por judíos permanecen cerrados desde el viernes a mediodía hasta el sábado con la caída del sol, así que no vale la pena perder el tiempo en buscar un lugar para comer.


Así que como estamos cansado de tanto tute, decidimos quedarnos dónde estamos y sacamos nuestras últimas reservas de comida que traemos, dónde hacemos una comida-merienda-cena a base de pan de molde, embutidos, frutos secos y patatas chips. A partir de ese momento llegamos al pacto que no vamos a perdonar ni una comida en todo lo que queda de viaje, aunque eso nos haga perdernos alguna visita.

Aprovechamos para ponernos un poco al día con la actualidad gracias al wifi, repasamos fotos, nos metemos una ducha y sobre las 23:30h nos vamos a dormir, que mañana toca levantarse a las 5h de la mañana para ir a ascender la Fortaleza de Masada bien pronto.

DÍA 6.- MASADA - MAR MUERTO - JERUSALÉN

El despertador suena a las 05h de la mañana y parecemos unos zombies a esas horas, además no podemos desayunar hasta que no volvamos, así que toca hacer un pequeño sacrificio de esos de cuando estás de vacaciones.

La ruta del día empezará muy heavy pero irá in descrecendo, lo peor serán las primeras horas del día.

A las 05:30h de la mañana dejamos la habitación y pasamos por la taquilla para ascender a la Fortaleza de Masada caminando, ya que el funicular no abren hasta las 08h de la mañana y nosotros preferimos ver el amanecer desde arriba.

El ticket nos cuesta 29 NIS por persona y te dan un mapa junto con la entrada. Estamos absolutamente sólos.



Nos la prometemos felices al principio, mientras nos hacemos fotos con el cartel de la ruta que vamos a realizar, la Snake Path (Camino de la Serpiente), sin ser consciente de lo que me esperaba todavía.





Ys está empezando a amanecer, y le digo a mis compis que cada uno vaya a su ritmo y que nadie espere a nadie, que ya nos veremos arriba del todo y cada uno se entretenga como quiera.

Ellos cogen la delantera mientras yo voy parando para hacer fotos, de momento no nos hemos cruzado con nadie pero cuando levanto la cabeza hacia la Fortaleza puedo ver pequeñas hormiguitas a lo lejos que están ascendiendo, así que hay algunas personas que han madrugado todavía más que nosotros.










Cuando empieza el tramo de escalones y piedras, no puedo evitar en cagarme en Herodes y toda su familia entera, incluso en mi por tener la brillante idea de ascender a la Fortaleza andando pudiendo estar un rato más en la cama y coger a las 8h el funicular hacia arriba como hace casi todo el mundo, pero reconozco que me gustan los retos, y si ya lo hice en el Huayna Picchu de Perú, la Gran Muralla en China, el Perito Moreno en Argentina y muchos más, porqué no iba a conseguir también este reto? Aunque la verdad, nadie dijo que fuera fácil.... pero subiendo a mi ritmo por las escaleras de piedra serpenteantes, parando de vez en cuando a coger aire y hacer fotos de la maravilla que estaba presenciando, y hablando con algún viajero que venía detrás mio, exactamente en 58 minutos conseguí alcanzar la cima (los viajeros en buena forma física lo hacen en una media de 35-45 minutos), así que me felicité por haberlo conseguido y lo primero que hice una vez arriba fue refrescarme, que estaba muerto.

Al cabo de un rato me encontré con mis compis que como era de esperar llegaron antes que yo, ellos lo hicieron en unos 45 minutos aproximadamente.

Ahora tocaba visitar la Fortaleza tranquilamente, mandada a construir por Herodes, Rey de Judea, y que fue declarada en el 2.001 Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.














Estuvimos visitando todo tranquilamente hasta las 08h, hora en la que funciona el primer funicular, aunque la idea en principio era bajar la Fortaleza andando, finalmente decidimos bajar en funicular que el trayecto tarda solamente 2 minutos... nosotros siempre al revés de todo el mundo!!







A las 08:05h cogimos el primer funicular de bajada junto al resto de viajeros que se encontraban en la cima, aunque antes tuvimos que pasar por caja y pagar los 28 NIS que cuesta un trayecto de funicular, y en menos de 5 minutos ya estabamos en el comedor de nuestro alojamiento preparados para hincarle al diente al desayuno, dónde esta vez será un desayuno épico de los que crean afición después del hambre que venimos arrastrando desde la cena de ayer y el esfuerzo realizado esta mañana con la ascensión a la Fortaleza de Herodes.

Después del memorable banquete (una ya come por gula por lo que pueda pasar por el camino), nos ponemos los bañadores, cogemos las toallas y cogemos el coche hacia Ein Bokek, un pueblo situado a 16 kms. de Masada y lleno de resorts, lugar de vacaciones para gente adinerada dónde queremos probar la experiencia de flotar en el Mar Muerto, que ya pudimos comprobar años atrás en nuestros respectivos viajes a Jordania.

Justo en la entrada del pueblo hay que pasar otro control militar, dónde al bajar la ventanilla me dice el militar que pase sin pedirme documentación ni preguntarme nada, aparcamos el coche delante de la zona de tiendas (5 NIS), los chicos aprovechan para hacer algunas compras de cosméticos y cremas del Mar Muerto, y poco después nos vamos a la playa, que está en una zona de obras, aparte de estar bastante guarra y asquerosa, pero que cumple perfectamente las funciones que vamos buscando.









La experiencia es sorprendente, pero entre la calor que hace y el agua que está ardiendo de lo caliente que está, da la impresión que soy un paquete de macarrones que se mete en agua a cocerse y cocinarse... hacia mucho tiempo que no pasaba tanta calor en mi vida!! No aguanté ni 10 minutos allí dentro... como consejo os diré que si vais al Mar Muerto, no os depiléis o no os afeitéis recientemente si no queréis notar como os escuece la piel, y cuidado también con las heridas que tengáis en la piel y sobretodo con que no os entre agua en los ojos o no os rasquéis, ya que la sensación es muy incómoda.

Justo al lado de dónde habíamos dejado las toallas y las mochilas acaban de llegar una familia local, un matrimonio mayor con sus dos hijas grandes, y no tienen problemas en organizar un picnic allí mismo al estilo de programas nuestros tipo "Ola, Ola", con sus tupper de pasta fresca, ensaladas, frutas, carnes, etc... Nos preguntan de dónde somos y nos ofrecen comer con ellos, declinamos la oferta amablemente aunque no puedo resistirme a un vaso de coca cola fresquita, que me preparan amablemente y encima me regalan un paquete de vasos de plástico (para qué quiero yo los vasos??!!).

Al cabo de un rato nos despedimos de ellos y les damos las gracias por todo, volvemos al coche y de vuelta a nuestro alojamiento en Masada, dónde antes de hacer el check in a las 12h nos da tiempo de ducharnos y quitarnos toda la arena, recoger el equipaje y aprovechar un rato el wifi, hasta que a las 12h dejamos la habitación y hacemos el check in, y mientras que mis amigos se comen un helado yo aprovecho para entablar conversación con un judío israelí mientras nos fumamos un cigarro.

Son las 12:30h cuando nos ponemos en marcha de nuevo, como ya no nos da tiempo de visitar el Monasterio de San Jorge de Coziba porque cierran a las 13h, nos tomamos el camino hacia Jerusalén tranquilamente y disfrutando del trayecto, hoy es nuestro último día con el coche y se ha portado estupendamente. Paramos en una gasolinera a medio camino y le metemos 150 NIS, mañana por la mañana antes de entregar el coche lo rellenaremos para devolverlo con el tanque lleno.

Son las 14:15h, apenas dos horas después de salir de Masada ya estamos entrando en Jerusalén, la ciudad tres veces santa, la ciudad que desde hace unos años tenía ganas de visitar y que tenía en mi lista de prioridades.

Se nota que todavía es sabbhat, el séptimo día de la semana en el calendario judío y el día más sagrado para ellos, dónde los comercios, restaurantes y transportes permanecen cerrado desde el viernes por la tarde (Erev Shabbat) hasta el sábado con la caída del sol (Motsa'ei Shabbat), ya que cuando hacemos la aparición por las calles de Jerusalén con el coche, no se ve nadie por las calles, a excepción de los judíos ultraortodoxos, dónde vemos unos cuántos. Nunca olvidaré esa entrada en Jerusalén conduciendo por sus calles desiertas, con las primeras imágenes de los judíos ultraortodoxos mirándonos extrañadamente, la verdad es que me temblaban un poco las piernas de la emoción.

Encontrar nuestro apartamento no va  a ser nada fácil y empiezo a encontrarme un poco mal con dolor de estómago, quizá por el esfuerzo de esta mañana en Masada, quizá por los nervios y emoción de estar en Jerusalén... aunque probablemente sea por el atracón que me he dado esta mañana en el desayuno, y es que los desayunos buffets son muy traicioneros para mi.

Finalmente decidimos tirar con el coche y por suerte encontramos un aparcamiento para nuestro coche, entro en un restaurante japonés dónde amablemente me ceden un lavabo y de paso aprovecho para preguntar por la calle de nuestro apartamento, dónde tenemos suerte y se encuentra apenas a un minuto de dónde tenemos el coche aparcado, así que no lo tocamos y aquí se queda hasta mañana por la mañana que nos toque devolverlo en las oficinas de Thrifty.

Llegamos a la altura de nuestro apartamento pero no conseguimos localizarlo, le preguntamos a un chico y tampoco consigue localizarlo, hasta que se da cuenta que estamos justo enfrente dándonos de morro con él. Entramos a la recepción y hacemos el check in para los próximos 5 días, por fin nos quedamos quietos en un lugar por varios días. Nos explican todo perfectamente, nos dan los códigos de entrada de la puerta y nos confirman que no hace falta sacar ticket para el coche y que lo tenemos bien aparcado, la verdad es que hemos tenido mucha suerte. Subimos al apartamento y es espectacular, con dos habitaciones, baño completo, cocina con nevera y utensilios para cocinar, microondas y hasta dos televisores de plasma, una por habitación, además de un gran balcón. Lástima de las vistas, que da a un patio interior y no a la ciudad, pero todo no se puede tener.

Volvemos a salir en busca de algún lugar para comer, pero resulta imposible porque está todo cerrado, incluso las cadenas de comida rápida. Por suerte encontramos un mini supermercado abierto de estos de 24 horas, y compramos algo de pan y alguna cosa para saciar nuestra comida y engañar a nuestros estómagos, aunque lo hemos pagado a precio de oro (100 NIS).

Subimos todo nuestro equipaje al apartamento, comemos allí mismo y viendo que está todo cerrado hasta aproximadamente las 19:30h de la tarde, decidimos por primera vez pegarnos una siesta después de tantos madrugones y tanto tute, que nos deja como nuevos.

La verdad es que estamos ubicados en una zona envidiable, ya que lo tenemos todo a mano para ir caminando sin necesidad de coger el coche o el transporte público.

Sobre las 19h de la tarde volvimos a salir a la calle para tener un primer acercamiento a la ciudad de Jerusalén, está claro que no nos vamos a volver locos con las visitas porque tenemos 5 días por delante y un planning distribuido por zonas para recorrer mejor la ciudad.

Bajamos la Yafo Street, la calle comercial más importante de la ciudad y paralela a nuestro apartamento, en dirección a la Ciudad Vieja, dónde paseando tranquilamente llegamos en unos 15 minutos, entrando por una de las ocho puertas de acceso, la Puerta de Jaffa, dónde observamos la Torre de David iluminada y con gran cola de turistas, y nos adentramos brevemente al Barrio Armenio, dónde decidimos no recorrerlo entero y dejar las visitas para los próximos días, así que volvemos a deshacer nuestro camino hacia nuestro apartamento, dónde los comercios ya están abiertos y dónde en los bajos de nuestro apartamento tenemos un Pizza Hut, que aunque está petado de gente, conseguimos hacernos con una mesa en la terraza y media hora después ya estamos cenando como reyes, dónde pagamos por una deliciosa pizza grande y tres coca colas 146 NIS.




Se nos hace muy raro estar cenando rodeados de tantos judíos ultraortodoxos, con esa forma de vestir tan peculiar que tienen del siglo pasado y con la calor que hace, pero sobretodo choca ver sus peinados escondidos debajo de sus sombreros, la mayoría rapados de los lados y de arriba dejando caer sus tirabuzones a modo de patillas... con el paso de los días lo ves más normal e incluso te preguntas a ti mismo porque no me hago tirabuzones como ellos, pero la primera reacción al verlos es de bastante incredulidad y curiosidad.

Sobre las 23h de la noche nos subimos para el apartamento, estamos un rato amortizando el wifi del apartamento y personalmente me retiro a dormir, que mañana hay que madrugar para devolver el coche en sus instalaciones y empezar a patear la ciudad, que me muero de ganas.

DÍA 7.- JERUSALÉN 

Hoy madrugamos también y después de ducharnos y desayunar en nuestro apartamento, a las 08h salimos en busca del coche que tenemos bien aparcado y le decimos a Jonás por última vez que nos lleve a las oficinas de Thryfty, a no más de 5 minutos de dónde estamos, dónde aprovechamos para llenar el depósito de gasolina en una gasolinera que hay justo detrás de las oficinas (148 NIS), aparcamos el coche encima de la acera porque no hay sitio y voy a las oficinas a avisar que devolvemos el coche y entregar las llaves, aunque tengo que esperar un poco porque está petado de gente y no me pueden atender.



Al cabo de 10 minutos me atiende una chica bastante borde (como la mayoría de gente que encontraremos en esta ciudad) y me dice que allí no se devuelve el coche, y me indica dónde entregarlo, en un párking bastante escondido a tres calles de sus oficinas, dónde lo localizamos sin demasiado problemas. Cuando llegamos le decimos al vigilante que venimos a devolver el coche, nos abre la barrera y bajamos al párking de la empresa, dónde le entregamos el papel que nos dieron en la recogida con todos los desperfectos de chapa que apuntamos en su momento, le hacen una revisión visual rápida y comprueban el depósito de gasolina, dando su conformidad y firmando los papeles, nos despedimos del coche y nos indican cómo salir a la calle.

Ahora ya sin coche y mucho más tranquilos a la espera que me desbloqueen los 700 $ de mi cuenta, salimos a explorar la ciudad relajadamente, dónde nos dirigimos a la Old City, a 5 minutos de allí.





Cuando llegamos entramos por la Puerta de Jaffa, custodiada por militares armados hasta los dientes y a mano izquierda nos encontramos con la Oficina de Turismo, dónde entramos para pedir un mapa y empezar a ubicarnos en la ciudad, que es muy fácil de recorrer.

La zona más turística, histórica y más importante de Jerusalén de ubica dentro de las murallas, que a su vez queda dividida en cuatro barrios: El barrio Armenio, el barrio Judío, el barrio Musulmán y el Cristiano. Para acceder a cualquiera de ellos, basta con atravesar cualquiera de sus ocho puertas.



No sabría quedarme con uno en concreto porque los cuatro son importantes y cargados de história, así que os recomiendo que en la medida de lo posible, visitéis los cuatro barrios si o si a través de sus calles empedradas.

Como todavía es pronto y hasta las 11h no tenemos que estar de nuevo en la Puerta de Jaffa, decidimos que nuestra primera visita será a un lugar muy especial que hemos visto y leído tantas veces, el Western Wall o más conocido como El Muro de las Lamentaciones.

Para llegar allí basta con coger la David Street (que la cogerás un montón de veces durante vuestra estancia en la ciudad), y bajando la calle a través de su zoco y decenas de tiendas que iremos dejando a ambos lados de la calle, simplemente hay que ir siguiendo las señales que hay colgadas del techo de las calles, en poco más de 5 minutos se llega al control de mochilas que hay para acceder a su interior.






El Muro de las Lamentaciones es una gran explanada que tiene dos accesos, a la izquierda es para los hombres y a la derecha para las mujeres. En la parte de los hombres hay una especie de librería dónde se puede coger la Torá para rezar, y desde dónde salen los tours para visitar los túneles subterráneos del que hablaremos mañana. En el centro de la explanada hay una gran valla para las personas que no quieran entrar y en cambio quieran mirar el movimiento de gente. La parte de los hombres está separada por una gran valla que delimita con la parte de las mujeres, que en ningún caso se pueden mezclar.





















Nosotros al principio nos mantuvimos al margen y bastante tímidos en la zona central viendo los rituales desde la distancia, pero después Francis y yo decidimos bajar por la rampa, cogimos la kipá de una urna (el gorrito judío) que es obligatorio ponerselo para acceder, y estuvimos viviendo la experiencia mezclado con los judíos, pero mostrándonos respetuosos con todos ellos.




























Cuando volvemos a la explanada central, Mónica hace lo propio y se sumerge en la parte femenina, con muchísima menos gente y de extensión mucho menor que la parte masculina. Esta ha sido una primera aproximación y toma de contacto con el Muro de las Lamentaciones, ya que tendremos tiempo de volver durante los próximos 4 días que vamos a estar en la ciudad.

Volvemos a salir por el mismo sitio que vinimos pero esta vez no te paran en los controles, cogemos la David Street y subimos hacia arriba en dirección a la Puerta de Jaffa, dónde a las 11h hemos quedado con la empresa Sandeman's que organiza tours gratuitos por la ciudad, no es que sea muy amante de los tours o grupos organizados, pero recién llegados a Jerusalén me parecía una idea perfecta hacer un tour para ubicarnos en la ciudad, y después nosotros ya haríamos las visitas por libre. La única pega de los tours en Jerusalén, a diferencia de otras ciudades europeas, es que solamente se realiza en inglés, aunque eso no supone ningún problema.

A las 11h de la mañana puntuales empezamos un tour con un grupito de unas 15 personas de lo más variopintas y de todos los rincones del mundo, nuestra guia se llama Naomi y es bastante simpática y explica cosas muy interesantes acerca de la ciudad. Ella es estudiante y durante su servicio militar empezó a hacer de guia, y cuando lo terminó tuvo claro que quería dedicarse a ser guia turística en Jerusalén.


El tour dura aproximadamente tres horas y te llevan por las zonas más emblemáticas del barrio judío y del barrio cristiano. La verdad es que se pasa bastante rápido y lo recomiendo bastante. Al final cada uno paga lo que crea conveniente dependiendo de su grado de satisfacción, como si no quieres dar nada. Nosotros le dimos 80 NIS en total, pero como digo, eso ya depende de cada uno. Aparte Naomi ejerce de guia turistica para grupos privados como ya os comentaba, le preguntamos precio por curiosidad y nos pidió 290 $ (dólares americanos!!) por un tour de 2 horas para nosotros tres sólos. Evidentemente rechazamos la propuesta amablemente.












Son las 14h de la tarde cuando nos despedimos de Naomi, volvemos caminando a la Puerta de Jaffa y decidimos irnos a comer para que no nos pase lo de los días anteriores, además de resguardarnos un poco de la calor que hace.

Decidimos volver andando hacia nuestro apartamento por la Yafo Street, dónde en sus calles peatonales están llenas de restaurantes. Nos cuesta decidirnos por alguno en concreto porque cada uno de nosotros nos apetece algo diferente, así que finalmente acabamos en una cadena de restaurantes llamada NEW DELI, dónde preparan unos bocatas o kebabs que están deliciosos, acompañados de patatas fritas y bebidas, además de ser bastante económicos (40 NIS). Vendría a ser un parecido a nuestro PANS & COMPANY pero más bueno, dónde preparan unos kebabs de pollo marinado que están muy deliciosos. Comimos en la misma terraza del restaurante, mientras notábamos el ambiente de la gente y escuchábamos la melodía de los músicos callejeros.


Son las 15:30h de la tarde y hace mucha calor, así que decidimos volver a nuestro apartamento que está a la vuelta de la esquina, descansar un rato y cuando se quite un poco la calor volveremos a salir.

Son las 17:30h cuando volvemos a salir, esta vez hemos decidido que vamos a recorrer la Via Dolorosa a través de sus 14 estaciones, haciendo el trayecto que hizo Jesús con la cruz desde que fue condenado hasta que llegó al Monte del Calvario.



Para empezar, esta vez no vamos a entrar por la Puerta de Jaffa, sino que lo vamos a hacer por la Puerta de San Esteban o más conocida como la Puerta de los Leones, la puerta que se encuentra justo enfrente del Monte de los Olivos y que da acceso directamento al barrio musulmán.



Solamente cruzar la puerta, a mano derecha dejaremos la Iglesia de Santa Ana que intentaremos visitar otro día porque ahora la encontramos cerrada. Si seguimos recto, está el comienzo de la Via Dolorosa o Via Crucis, dónde haremos el recorrido a través de las 14 estaciones que la componen.

Para no hacerlo muy pesado, relataré brevemente cada una de las estaciones y la história del lugar, siempre según el Evangelio y enfocado para los cristianos.

I.- Jesús es condenado a muerte. Muy cerca de la Puerta de los Leones y la Iglesia de la Flagelación. Aquí es dónde Jesús fue interrogado por Poncio Pilatos y condenado por el pueblo mientras Poncio Pilatos se lavaba las manos y liberaba a Barrabás. La Iglesia de la Flagelación tiene un horario de 8h a 18h en verano.

II.- Jesús comienza a cargar con la cruz. Cerca de la Iglesia de la Flagelación y dónde Poncio presentó a Jesús al pueblo al grito de "Ecce Homo" (e aquí el hombre en latín). Jesús empieza a cargar la cruz hasta el Calvario.

III.- Jesús cae por primera vez. Esta excena corresponde a una pequeña capilla, dónde en su interior alberga una piedra tallada de la escena de la caída de Jesús.

IV.- Jesús se encuentra con su madre. Muy cerca de la anterior capilla, aquí se encuentra la pequeña iglesia del Patriarcado Armenio dedicada a María, madre de Jesús, que se encontró mientras cargaba con la cruz.

V.- Simón ayuda a Jesús a cargar la cruz. Es una capilla franciscana del S. XIX, que marca el sitio dónde Simón ayudó a Jesús a cargar la cruz. Desde este punto, la Via Dolorosa asciende hacia el Gólgota.

VI.- Verónica limpia con su velo la cara de Jesús. Aquí se ubica la Iglesia de Santa Verónica. Justo en este punto abandonamos el barrio musulmán y nos adentramos al barrio cristiano.

VII.- Jesús cae por segunda vez. Actualmente está ocupado por una pequeña capilla católica en plena Zouq Khan as-Zeit, llena de pequeños restaurantes y tiendas de souvenirs.

VIII.- Jesús consuela a las mujeres. Esta estación está señalada en los muros del Monasterio de San Caralambos, y dónde el Evangelio dice que Jesús consoló a las mujeres que lloraban por Él.

IX.- Jesús cae por tercera vez. Está señalado en una columna romana a la entrada del monasterio copto, próximo a la Iglesia del Santo Sepulcro. Esta estación nos fue un poco díficil encontrarla porque queda bastante escondida y hay que subir unas escaleras.

X.- Jesús fue despiojado de sus vestiduras.

XI.- Jesús fue clavado en la cruz.

XII.- Jesús fue crucificado y murió en la cruz.

XIII.- Jesús es bajado de la cruz.

XIV.- Jesús es puesto en el Sepulcro dónde tres días después resucitará.

Las estaciones X hasta la estación XIV, se encuentra en el interior del Santo Sepulcro, el lugar más sagrado para el Cristianianismo. Abierto de 5h de la mañana a 20h de la tarde. Se recomienda visitarlo bien pronto por la mañana antes de que lleguen los turistas en masa.










































El trayecto por la Via Dolorosa o Via Crucis es muy bonito de hacer y muy emotivo, cargado de história y simbolismo, y depende el tiempo que se le dedique a cada estación se puede tardar más o menos, depende de cada uno, pero también es verdad que el recorrido pierde mucha magia y mucho encanto por culpa del zoco y de todas las tiendas de recuerdos que nos vamos encontrando a ambos lados de las calles, así que mi opinión personal es que un lugar tan histórico y posiblemente el lugar de más interés de la ciudad para los turistas, no puede estar mezclado entre la gente y las tiendas.

Acabamos entrando en el Santo Sepulcro o el Calvario para así acabar de recorrer las estaciones, aún sabiendo que a estas horas no es el mejor momento para visitarla, y como pudimos comprobar, estaba muy petada de gente, así que fue una visita express porque queremos visitarla mañana bien pronto, así que no dudaremos en madrugar.

Después de este chute de história y religión, a las 21:00h salimos por la Puerta de Jaffa y nos fuimos dirección a nuestro apartamento, dónde nos paramos en una heladería a comernos un helado y relajarnos (50 NIS) en plena Yafo Street, y cuando acabamos fuimos a comprar el desayuno para mañana a base de zumos, cacaolat y croissants recién hechos (79 NIS).




Después de dar una vuelta por la zona y aprovechar para cambiar algo de dinero en las casas de cambio que encontramos en la zona (4,25 NIS por €uro), sobre las 22h de la noche estamos entrando en nuestro apartamento, dónde nos relajamos organizando la ruta del día siguiente y comentando todos los buenos momentos que nos ha proporcionado nuestro primer día entero en la maravillosa Jerusalén.

DÍA 8.- JERUSALÉN

Hoy nos metemos otro madrugón de campeonato, y es que nos levantamos a las 04:30h de la mañana para desayunar tranquilos en casa y a las 05h salir de nuevo para visitar el Santo Sepulcro o el Calvario, que abre a las 05h de la mañana y nos gustaría visitarlo sin apenas multitud de turistas.

Bajamos la Yafo Street totalmente dormida hasta llegar a la Puerta de Jaffa, dónde bajamos por la David Street y giramos a la izquierda, dónde siguiendo la señalización llegamos sin problemas al citado lugar.































En el interior del Santo Sepulcro estamos prácticamente solos, dónde podemos visitar bastantes estancias sin agobios de turistas, y sobretodo, poder hacer fotos tranquilamente de la piedra de la unción, dónde Jesús fue depositado para lavarlo en los brazos de María antes de su resurrección.

Queremos entrar en la Capilla de Santa Elena, pero no podemos porque se está celebrando una misa privada. Mientras esperamos, encendemos unas velas y pedimos nuestros deseos mientras hacemos tiempo. Cuando acaba la misa nos dicen que no podemos entrar porque van a realizar otra misa fuera, así que nos quedamos junto a una decena de personas y nos tragamos la misa enterita de una hora de duración, que hay que reconocer que aunque estemos en el lugar más sagrado para los cristianos, esta misa no consiguió estimular mi sentido religioso y no me emocionó como en Nazareth.

A las 07:30h cuando acaba la misa nos dicen que no podemos entrar porque van a realizar otra misa privada a un grupo de personas de 30 minutos de duración, así que me empiezo a impacientar porque hemos madrugado para nada. Decidimos quedarnos y hacer cola para la próxima tanda.

Cuando acaba la misa del grupo, nos dejan entrar poco a poco a la capilla, delante nuestro van monjitas ortodoxas, algunos mexicanos maleducados y hasta un cura que habla perfecto español, y todos van haciendo fotos en su interior sin que nadie les diga nada. Cuando llega nuestro turno y saco mi cámara, me sale un monje griego ortodoxo y nos dice que no se pueden hacer fotos, y ante mi incrédulidad le contesto que todas las personas que han pasado delante nuestro han hecho fotos ante su pasividad, a lo que me contesta de malas maneras que es su tiempo y que él manda allí y que se hace lo que él dice. Contengo como puedo mi carácter en estas situaciones, visito el interior y cuando salgo pillo al monje por banda y le digo de todo en su cara, a lo que me invita a abandonar el lugar.



Salimos para fuera mientras mi boca sigue maldiciendo al barbudo del monje, y decidimos que todavía es pronto y es un buen momento para volver a visitar el Muro de las Lamentaciones, dónde volvemos a pasar el control de mochilas y metales.

Aprovecho para escribir en un papel todos mis deseos y llevarlos hacia el interior del muro, no sin antes ponernos de nuevo la kipá sobre nuestras cabezas. Espero que algún día se cumplan mis deseos.





















































Cuando acabamos los hombres, es el turno de Mónica, que pasa por el lado derecho con acceso solamente para las mujeres y se toma su tiempo allí dentro para ella, mientras nosotros intentamos inmortalizar sus momentos junto al de otras mujeres.











Cuando finalizamos nos vamos más a la derecha del acceso de las mujeres para entrar por la Puerta de los Moros, la única de las 9 puertas de acceso para los no musulmanes, ya que las restantes están prohibidas, y allí está la cola para el acceso a la Explanada de las Mezquitas o más conocido como el Monte del Templo, dónde tenemos que pasar un control exhaustivo de mochila y enseñar nuestros pasaportes ante la antipatía de los soldados israelís, que van armados hasta los dientes.



Pasamos el control sin problemas, lo único que se me olvidó devolver la kipá en la salida del Muro de las Lamentaciones y aquí me lo han confiscado ante la cara de pocos amigos de esta gente. Seguimos cruzando la pasarela de madera por encima del Muro de las Lamentaciones, dónde no podemos evitar sacar alguna imagen más desde otra perspectiva, hasta que por fin entramos en la Explanada de las Mezquitas, tantas veces disputada por las diferentes religiones monoteístas: la judía, la cristiana y la musulmana.

Nos encontramos el primer problema, y es que a mi amiga Mónica no le quieren dejar pasar porque está enseñando un poco los tobillos, le hacemos entender al vigilante que ya va lo suficientemente tapada para que le dejen entrar y que es normal que enseñe un poco de tobillo si va con sandalías, pero esta gente es muy borde y muy corta de cabeza y se encabronan que no entra así y le invitan a ponerse un pañuelo en los tobillos, por lo que Mónica finalmente explota y se encabrona más con ellos, los manda a tomar por culo y dice que nos espera en la puerta.

Mientras Francis y yo visitamos la Mezquita Al Aqsa, que significa "la más alejada", y el conjunto es el lugar más sagrado del judaísmo, ya que en el Monte Moriah se sitúa la historia bíblica del sacrificio de Isaac. Más a la derecha se encuentra el Domo de la Roca, uno de los iconos de todo Israel, que no es otro que la cúpula dorada que se ve desde casi cualquier punto de Jerusalén. En su interior alberga, según la tradición islámica, la piedra sobre la que Abraham se dispuso a sacrificar a su hijo Ismael (y no Isaac), según el Corán.

Desde esa misma piedra fue elevado Mahoma a los cielos.

















Ha sido un momento espectacular, tantas imágenes vistas del lugar y ahora se encuentra justo enfrente de mis ojos. Decidimos no alargar más la vista e ir en busca de Mónica, que nos está esperando pacientemente.

Salimos por la Puerta de los Algodoneros que comunica directamente con el Zoco Al-Qattanin, estamos en pleno barrio musulmán, y los chicos aprovechan para hacer unas compras.





Seguimos visitando la zona del zoco y transitando los callejones laberinticos de la Old City, parando en las tiendas que más nos gustan, regateando y comprando algo recuerdo para traernos a casa.

Miramos el reloj y con la tontería son ya las 12:30h, llevamos unas 7 horas pateando la ciudad vieja y decidimos salir por la puerta de Jaffa y enfilar el camino hacia nuestro apartamento, aunque por el camino decidimos que todavía es pronto para comer y quizá sea mejor aprovechar algo más el tiempo, así que decidimos coger por primera vez el tranvía y visitar el Yad Vashem, un museo en memoria y recuerdo de las víctima judías del holocausto de la II Guerra Mundial, una visita que tenía marcada como imprescindible antes de partir hacia Israel.

El día anterior Naomí nos dijo que para llegar allí lo mejor era coger el tranvía y bajarse en la última parada, y después caminar unos 7 minutos. Entendimos que la estación dónde había que bajarse era la de Heil Ha-Avir, así que sacamos nuestros tickets de tranvía en las máquinas que hay en las estaciones (6,90 NIS) y nos subimos en Safra Square, aunque poco después nos dimos cuenta que nos habíamos equivocado de dirección y teníamos que coger el tranvía en dirección al Mount Herzl, así que nos bajamos y cogimos el siguiente tranvía que pasaba en sentido contrario, confiando que el mismo ticket que habíamos comprado nos serviría sin problemas al no haber pasado mucho tiempo, como pasa en nuestra ciudad en Barcelona, que con el mismo ticket tienes 90 minutos para hacer trasbordos.

Pero por alguna razón que desconocemos hoy no iba a ser nuestro día, así que poco después de montarnos al tranvía pasó el revisor, le enseñamos nuestros tickets y nos hace señas de que no son válidos, le preguntamos el porqué pero no habla ni papa de inglés, así que en la siguiente parada nos hace bajar y él con nosotros, llama a dos compañeras más suyas que chapurrean el inglés y nos dicen que el ticket que tenemos no admite trasbordos, le explicamos que somos turistas recién llegados a la ciudad y que es la primera vez que cogemos el tranvía y que no lo sabíamos, y que no hemos actuado de mala fe porque tenemos nuestro ticket comprado, pero lo único que nos dice que lo siente y "Fine, fine", que significa multa. Intentamos no perder la calma, entre otras cosas porque al lado tenemos a dos soldados israelís con la metralleta observándonos, y le explicamos que no ha sido de mala fe y que su obligación, por el bien del turismo, era de informarnos y ayudarnos, y que no tenemos problema en sacar otro ticket, pero nos piden los pasaportes y apuntan nuestros datos, y poco después nos ponen la multa entre miradas de prepotencia y chulería, me devuelve mi pasaporte con la multa de 200 NIS (50 €) y a mi se me acaba la paciencia y le decimos que no pensamos pagarla y le empezamos a decir de todo en su cara, solamente me faltó gritar "Free Palestina" que no lo hice por los dos colegas armados hasta los dientes que tenía al lado. Nos dijeron que teníamos 30 días de tiempo para pagarla y que había que llamar a un teléfono para hacerlo, así que más complicado todavía.

Volvimos a sacar otro ticket de tranvía, nos montamos en el siguiente mientras no paraba de insultar a estos tres impresentables hasta llegar a la última parada, Mount Herzl, dónde bajamos y caminamos un poco hasta llegar al Yad Vashem, dónde nos atendieron amablemente, nos invitaron a dejar las mochilas en consigna y nos informaron que estaba prohibido hacer fotos en su interior. La entrada es gratuita, dejamos aparcado temporalmente el mal rato de la multa y estuvimos un par de horas visitando este impresionante museo, que se ha convertido en uno de mis favoritos a pesar de visitarlo muy por encima por la falta de tiempo.

Recomiendo a todo el mundo visitarlo, y espero que nunca más en la vida vuelva a suceder una bárbarie así.

Foto cortesía de Yad Vashem

Foto cortesía de Yad Vashem

Foto cortesía de Yad Vashem

Sobre las 15h de la tarde salimos del Yad Vashem un poco tocados de todo lo que hemos visitado, volvemos a coger el tranvía (6,90 NIS) y nos bajamos en Jaffa Centre, dónde no nos complicamos mucho y volvemos al mismo sitio que ayer que tanto nos gustó para comer, pero esta vez está toda la terraza llena y tenimos que pedirlo para take away y comerlo en nuestro apartamento tranquilamente.

Son las 16:00h y como hace mucha calor decidimos quedarnos un rato en el apartamento para descansar, lo que aprovechamos para hacer una siesta antes de volver a la tarde al tour que tenemos contratado.

Esto es lo bueno de tener un apartamento para estos días, que no compartes habitación con nadie, no tienes que estar pendiente de si te hacen la habitación o no (nosotros cada día cuando llegamos nos encontramos la limpieza y el cambio de toallas nuevas hecho) y cerramos la puerta y no tenemos que dar explicaciones a nadie, sin duda pensamos que ha sido una muy buena elección lo de alojarse en un apartamento durante nuestra estancia en Jerusalén.

A las 17:30h volvemos a salir y ponemos rumbo a la Jaffa Gate, por el camino nos encontramos a Naomi y le explicamos nuestro incidente de esta mañana en el tranvía y nos aconseja que vayamos a las oficinas centrales que están en la Davidka Square y le expliquemos nuestro problema, quizá sean más comprensivos y nos puedan anular las multas.

A las 18h y después de pasar el control de metales en el acceso al Muro de las Lamentaciones, estamos puntuales en las taquillas del The Kotel para realizar el tour por los túneles subterráneos del Muro de las Lamentaciones, entregamos la reserva y la tarjeta Visa con la que compramos las entradas desde casa, nos dieron los tickets (30 NIS) y a las 18:10h empezó el tour en español, dónde éramos bastantes personas.

El tour es bastante interesante y a nosotros personalmente nos gustó ya que somos unos frikies de la historia y todo lo que esté relacionado con ella.










El tour dura aproximadamente una hora y cuarto y finaliza exactamente en el mismo punto de dónde empezó, así que al salir estuvimos disfrutando un rato de las escenas del Muro de las Lamentaciones.











Decidimos ir dando como finalizadas las visitas del día, así que mientras que íbamos callejeando por sus estrechas calles, íbamos haciendo algunas compras para no dejarlo todo para el último momento, y sobre las 21h salimos de la Jaffa Gate paseando tranquilamente hacia nuestro apartamento, dónde nos paramos a cenar en un Mc Donald's, a pesar de no tener mucha hambre porque hoy hemos comido demasiado tarde.

La particularidad de la cena de esta noche, más allá de ser un Mc Donald's, es que es un restaurante de comida kosher que tanto abunda en Israel, que significa "comida correcta o apropiada para ser consumida", y es que según la Torá entre otras particularidades, los judíos no pueden mezclar las carnes con los productos lácteos al mismo tiempo, no pueden consumir carne de cerdo o el pescado que pueden comer son solamente aquellos que tengan aletas y escamas... entre otras particularidades. Así que esta gente no pueden comer gambas ni langostinos, ostras, cochinillo, y un largo etc... así que no saben lo que se pierden, por eso tienen la mala leche y la prepotencia que tienen.

A todo esto nos pedimos una burguer con patatas y coca cola (32 NIS) y como no podía ser de otra manera, fue la más rancia que he comido en mi vida ya que no se le puede poner queso (productos lácteos).


Para quitarnos este mal sabor de boca y del día tan nefasto que hemos tenido hoy por culpa de estos bordes, nos pedimos tres heladitos bastante completos allí mismo (45 NIS), decidimos arriesgarnos y no pagar la multa que nos han puesto esta mañana en el tranvía e intentamos acabar el día con una gran sonrisa.



De vuelta al apartamento nos paramos en la tienda que tenemos justo al lado de nuestro portal, dónde compramos bebida para subirla en nuestra nevera, dónde la dueña nos da un trato exquisito y encima se esfuerza por hablar en español y hacerse entender (cuando somos nosotros que nos tenemos que hacer entender por estar en su país), nos despedimos de ella prometiéndonos que volveremos más a menudo, y nos felicitamos por encontrar gente buena y honrada en esta ciudad, que hasta el momento no hemos tenido mucha suerte. A partir de este momento bautizamos el local como "tienda amiga", haciendo honor al trato recibido.

Duchita de rigor, nos ponemos al día con el wifi y nos vamos a dormir, que estamos levantados desde antes de las 5h de la mañana y ya hace rato que ha pasado la medianoche.

DÍA 9.- JERUSALÉN - TERRITORIOS PALESTINOS - JERUSALÉN

A las 7h de la mañana ya estamos preparados y desayunando en nuestro apartamento, dónde hemos decidido cambiar de planes y adelantar un día nuestra visita a Palestina prevista para mañana, a ver si tenemos más suerte y nos quitamos el mal sabor de boca de ayer con la ciudad de Jerusalén.

Sobre las 08h llegamos caminando tranquilamente a la estación de autobuses árabes que se encuentra casi enfrente de la Puerta de Damasco, dónde queremos coger el bus local que nos lleve al checkpoint o punto fronterizo entre Jerusalén y Palestina.

Hay varios buses que parten cada poco, y los más recomendados son el bus 21 y el 124, dónde te dejan en el paso fronterizo, lo recorres a pie y una vez en territorio palestino coges un taxi. Al poco tiempo llegan el bus número 234, que en teoría no deberíamos coger, pero le pregunto al conductor y me confirma que también va hacia el checkpoint, así que no dudamos en cogerlo, dónde pagamos 5,30 NIS por cada ticket.



El trayecto ha durado unos 25 minutos, nos bajamos en el checkpoint y un soldado armado hasta los dientes y con cara de pocos amigos nos indica el camino que debemos seguir para llegar al lado palestino. En ningún momento nadie nos pide nuestros pasaportes, así que seguimos avanzando por un pasillo vallado, frio y poco acogedor, recordando el camino que tienen que hacer a diario todos los palestinos que quieren cruzar el paso fronterizo y las vejaciones que tienen que sufrir.




Cuando llegamos al otro lado del muro ya es territorio palestino, nos reciben unos cuántos de ellos con una sonrisa en la boca y con un "Welcome to Palestina", todo lo contrario del lado de Israel. Al salir vemos una hilera de taxistas, y aunque en el primer momento intentamos huir de ellos hasta que no se despeje la situación (somos los únicos extranjeros que hemos llegado de momento), un señor mayor nos sigue caminando y empezamos a negociar.

En un primer momento le decimos que queremos ir solamente a Belén (para que los no interesados nos dejaran un poco en paz) y somos un poco generosos y le ofrecemos 20 NIS por llevarnos a apenas 3 kms, cuando sabemos que se puede sacar mucho más barato. Nos dice que nos lleva sin problemas, subimos al taxi y nos pregunta si no queremos visitar nada más de Palestina, y negocio con él para que nos lleve a Hebrón, visitar la Tumba de los Patriarcas, la ciudad de Herodes y que nos deje de vuelta en el centro de Belén. Después de un rato negociando el taxista mayor no baja de los 300 NIS y encima nos dice que la Tumba de los Patriarcas está cerrada y no se puede visitar, y nosotros ofrecemos máximo 150 NIS, pero como el colega no se baja del burro le decimos que nos lleve solamente a Belén, pero no se conforma con eso cuando tiene la posibilidad de sacar más tajada con nosotros y al ver que no accedemos a sus pretensiones, nos invita a bajar de su taxi.

La verdad es que me quedo bastante decepcionado y más cuando todo el mundo me había informado de la gran hospitalidad de los palestinos, y con el primero que hablamos nos echa de su coche prácticamente a patadas, así que estoy bastante desconcertado.

Nos viene otro taxista más joven que ha escuchado nuestra conversación y dice que nos lleva a todos los sitios por 150 NIS, pero entre que nos confirma que la Tumba de los Patriarcas hoy está cerrada, el cabreo que llevo encima, la cantidad de pasta que me parece 150 NIS para no visitar prácticamente nada en Hebrón y que a mis amigos no les hace mucha gracia ir y yo no quiero que vengan por compromiso, decidimos ir directamente a Belén y sin ganas de regatear, 5 minutos después nos encontramos en el centro de la ciudad y le pagamos los 20 NIS acordados.



Nos encontramos en la Plaza Manger, y decidimos empezar la visita por su parte más al este, la Iglesia de la Natividad, dónde según el Evangelio, aquí nació Jesús de Nazareth.

Para entrar a su interior hay que hacerlo por una puerta pequeña y agacharse, la Puerta de la Humildad, su motivo viene de la época Medieval para evitar que los Caballeros entraran a su interior con los caballos y así mostrar respeto en la Casa del Señor.

Una vez dentro, lo que no esperábamos es que estuviera todo cubierto de andamios y paneles, y es que actualmente la Iglesia de la Natividad está en proceso de restauración, una gran lástima encontrarmela así.





























Estuvimos esperando para visitar el lugar exacto dónde se encuentra la estrella de 14 puntas que según el Evangelio indica el lugar del nacimiento del niño Jesús, pero están realizando una misa privada y nos informan que hay para rato. Aprovechamos para encender una vela y pedir nuestros deseos ahora que hay poca gente, y después de estar allí esperando un rato, atravesamos la puerta a la izquierda de la nave y accedemos a la Iglesia de Santa Catalina, conocida porque en Navidad se retransmite la Misa del Gallo desde esta iglesia.

La iglesia posee dos plantas, es bastante bonita y también aprovecho para encender una vela.


























Volvemos de nuevo al interior de la Iglesia de la Natividad, ahora hay mucha más gente que antes, y los vigilantes palestinos nos hacen hacer cola y esperar porque acaba de llegar otra visita privada... está claro que si no tienes enchufes, no tienes privilegios.

Yo ya me esperaba otra visita igual que el día del Santo Sepulcro, pero esta vez será peor, desgraciadamente.

Media hora después empieza a avanzar la fila, por un lado vamos la gente que estamos visitando el lugar por libre, y por el otro lado van los turistas de los grupos organizados, en teoría parece todo bien organizado.

Una vez que llegamos abajo de la gruta aquello es un caos porque nos encontramos las dos filas en el mismo sitio y aquello es un embotellamiento... tanto cuesta hacer una fila para entrar por un lado y salir por el otro?? Pues espero pacientemente mi turno y cuando me toca noto que una mujer del grupo de los tours se me pone delante y no me deja pasar, obstaculizándome en todo momento para que sus turistas pasen primero.... hasta que me toca las narices y la aparto porque yo llevo más rato haciendo cola y ya he perdido la paciencia con esta gentuza, así que cuando me agacho para tocar la piedra y la estrella de 14 puntas y hacerle una foto del lugar, noto como me cogen por detrás y por el cuello y me suben para arriba, me giro y es el guia del tour organizado diciéndome que no puedo estar allí porque antes van sus clientes, así que reacciono cogiendole del cuello y lo aparto de allí para que las demás personas que van por libre detrás mio puedan visitar el lugar tranquilamente, y después de contenerme por respeto al lugar dónde estamos y decirle cuatro cosas en su cara, me subo para arriba y le informo a la policía palestina de lo sucedido, que no duda en bajar y expulsar a este gilipollas de allí porque es la tercera queja que recibe en un momento.

Al salir, mi amigo Francis me explica que él también ha tenido una enganchada con él, pero que lo dejemos estar y que disfrutemos de las visitas como si nada hubiera pasado.



Nunca en mi trayectoria viajera he tenido ninguna incidencia ni ningún problema con nadie, pero este viaje a Israel se está llevando la palma y está poniendo a prueba toda mi paciencia, que es mucha.

Cuando acabamos la visita volvemos a la Plaza Manger, dónde decidimos visitar el Zoco de Belén, dónde por suerte todo fue sonrisas, hospitalidad y agradecimiento por visitar su tierra, un estímulo y un chute de alegría después de los últimos acontecimientos desde que llegamos a Jerusalén.



























Bajando de nuevo en dirección a la Plaza Manger nos encontramos la Mezquita de Omar, dónde no dudamos en hacerle una visita y dónde nos abrieron las puertas de la capilla para nosotros solos, a cambio de una propina.














Miramos el reloj y son cerca de las 13h, el tiempo se nos está pasando muy rápido a pesar del calor que hace. Decidimos comer un poco más tarde y realizar la última visita de Belén, que sería a la Gruta de la Leche, o más conocida como la Virgen de la Leche, que representa a la Virgen María amanantando al Niño Jesús, dónde la tradición dice que una gota de leche se derramó sobre la roca rojiza y que cambió de color, haciéndose blanca.

Hoy en día es un lugar de peregrinaje para todas aquellas mujeres en busca de su buena fertilidad.

















Volvemos a bajar hacia la Plaza Manger atravesando la calle de los artesanos, dónde trabajan la madera haciendo verdaderas obras de arte y no pudimos evitar parar en alguna tienda de recuerdos, dónde compramos algunas regalos para traer a casa.

Ahora si que dejamos las visitas momentáneamente y nos vamos a comer. En la misma plaza Mager hay varios restaurantes con terraza que tienen buena pinta, y nosotros nos decidimos por uno que tiene un gran ventilador fuera y se está fresquito, que falta nos hace.

El restaurante se llama St. George y no tiene pérdida, y los camareros son muy atentos, y lo mejor de todo es que se puede pagar con Visa, ya que otra vez vamos justos de dinero y cuando lleguemos a Jerusalén nos tocará ir a cambiar otra vez.

Nos pedimos un menú de kebab de pollo que estaba realmente delicioso, acompañado de patatas fritas y ensalada. La cuenta de los 3 con bebida incluida ascendió a 175 NIS, no es muy barato pero tampoco nos han dado mucho el palo, excepto el primer día en Tel Aviv.




Sobre las 14:30h terminamos de comer y aunque la primera opción era bajar caminando los tres kms. hasta el checkpoint, finalmente desistimos de la idea por la calor que hace, así que se nos acerca un chico para ofrecernos sus servicios de taxi y lo cerramos rápido por 15 NIS.

Mientras el chico se pone a discutir con otro por culpa del taxi o por si le ha robado los clientes a otro taxista, yo me dedico a hacer las últimas fotos de Belén, mientras los vendedores me ofrecen todo tipo de comida con una sonrisa en la boca mientras declino con amabilidad su ofrecimiento porque acabamos de comer.





Cuando por fin hay arreglo entre los taxistas y le pregunto si no hay ningún problema, nos subimos al taxi y le decimos al conductor que nos deje antes del checkpoint para poder visitar y fotografiar el muro a pie, así que nos ofrece hacernos de guia turistico por el "túnel de la vergüenza", llevarnos a los mejores murales para poder fotografiarlos y cuando acabemos nos deja en el checkpoint.

Negociamos un precio y después de subirse a la parra, lo dejamos en 50 NIS, es casi todo el dinero que llevamos encima. Así que como nuestro conductor Annour es muy majete, empieza a contarnos la realidad del día a día del conflicto con Israel, de la construcción de los asentamientos y la díficil convivencia con los colonos subvencionados por el Estado de Israel.
































Después del largo paseo por el muro sentí una tristeza y una impotencia enorme, no me puedo creer que en pleno siglo XXI la humanidad sea capaz de levantar esos lamentables bloques de hormigón para privar de libertad a las personas, que según ellos son unos asesinos y que forman parte de Hamás, y que yo solamente he encontrado personas amables y hospitalarias, que a pesar del acoso y las restrincciones a la que se ven sometidos diariamente, siempre tienen una sonrisa que mostrarte.

Nuestro taxista nos deja en el checkpoint o punto fronterizo, me despido de él con lágrimas en los ojos deseándole todo lo mejor en un futuro para él y su familia, le pagamos los 50 NIS acordados y le doy el puñado de monedas que llevo en mi bolsillo, almenos habrá 30 NIS más, pero se las doy encantado y feliz porque sé que aunque no sea mucho, hoy podrá llevarle algo más de comer a su mujer y sus tres hijos.

Cruzamos de nuevo el checkpoint y esta vez el panorama es diferente, continua siendo frio y desolador recorrer el interior de esos pasillos vallados y enjaulado mientras te observan las cámaras de seguridad del ejército del Estado de Israel. Llegamos a la cola y coincidimos con algunos palestinos/as que nos sonrien al vernos y conseguimos complicidad solamente con las miradas.

Desgraciadamente podemos ser testigos de lo mal que tratan a estas personas, gritándoles e insultándoles desde la garita a través de los altavoces, y nada hubiera deseado más en mi vida en aquel momento que sacar a la mujer soldado israelí que estaba gritando y humillando desde la garita a los pobres palestinos y darle de hostias allí mismo hasta que recogiera los últimos dientes del suelo, pero por desgracia los palestinos ya están acostumbrados a este trato tan vejatorio y se lo toman con humor y resignación.

En cuánto un soldado israelí con metralleta en mano nos vio en la cola esperando con nuestros pasaportes en la mano nuestro turno, nos llamó aparte y nos preguntó si éramos turistas y sin mirarnos los pasaportes nos hizo pasar por otra puerta aparte, nos saludó con un "welcome to Israel" y tras cruzar la puerta ya estabamos de nuevo en el Estado de Israel, dónde en la misma puerta nos aguardaban varios minibuses con destino Jerusalén. Nosotros cogimos esta vez el bus 21, pagamos los 5,30 NIS y en unos 30 minutos ya llegamos a la estación de autobuses árabes de Jerusalén, ubicada enfrente de la Puerta de Damasco.



Una vez en Jerusalén vamos comentando todo lo que nos ha deparado el día mientras caminamos hacia nuestro apartamento, son las 16:30h de la tarde y estamos rozando los 40º, así que mejor descansamos un poco y más tarde volveremos a salir.

Sobre las 18:30h volvemos a salir, no tenemos planes fijos pero no nos apatece volver a la Old City, ya que mañana estaremos casi todo el día por la zona y nos apetece algo diferente, así que le propongo a mis amigos visitar el barrio ultraortodoxo de Jerusalén, el Me'a She'arim, a unos 10 minutos caminando de nuestro alojamiento.

Nos vestimos un poco mejor para la ocasión, ya que hemos leído que la zona es tierra hostil para los turistas y si no se viste con un poco de decoro y respeto, no dudan en lanzarte piedras para echarte del barrio. Me gustan los retos y quiero comprobar de primera mano cuánto es cierto y cuánto es un mito sobre este tema, ya que a veces tendemos a exagerar bastante las cosas.

En poco más de 10 minutos llegamos, ya por el camino hemos visto un aperitivo de lo que nos podemos encontrar al ver a los niños caminar por las calles intuyendo que salían del colegio (no lo sabemos seguro porque nadie lleva mochilas ni libros en la mano), y al cruzar la esquina de Me'a She'arim podemos hacernos ya una pequeña idea de dónde nos encontramos, un barrio 100% judío ultraortodoxo, todos vestidos con trajes negros y grandes sombreros que ocultan sus rídiculos peinados y sus tirabuzones a pesar de la calor que hace en pleno mes de agosto, mujeres estirando los carritos de paseo de sus hijos con su vestimenta más propia del siglo XVIII que la actual, y todas con pelucas porque según su religión, solamente pueden mostrar su cabello natural en la intimidad.

En definitiva, nos encontramos un barrio anclado en tiempos pasados, un barrio de judíos retornados de otros países europeos (sobretodo países del Este) que vivían en guettos y que el gobierno de Israel les ha ofrecido una serie de privilegios con tal de volver a su país, dónde no trabajan ni hacen nada y están mantenidos, con la única tarea de tener el máximo de hijos posibles siguiendo la Torá, que dice: "Amaros y multiplicaros"! Ellos se lo toman al pie de la letra.

Son los únicos habitantes del país que por ley no están obligados a servir al ejército del país ni coger un arma. Esta gente ni pueden ver la tele ni nada, su única forma de estar en contacto con el mundo exterior es leer los carteles en hebreo que hay por la calle, dónde alguien cuelga las noticias y los demás se paran a leerlas.



























Nuestro paseo por Me'a She'arim no ha sido tan hostil como me esperaba, si que es cierto que nos hemos sentido observados y señalados en cada paso que hemos dado, y que las fotos las he podido hacer medio a escondidas con una cámara compacta y mientras caminaba, así que muchas han salido movidas o simplemente no han salido bien encuadradas, pero la verdad es que no quería arriesgarme a tener problemas con esta gente, que os aseguro que muchos están muy mal de la cabeza.

Quizá no hemos tenido problemas porque no hemos vestido "indecentes" según ellos y hemos intentado pasar lo más desapercibidos posibles, aunque al lado de esta gente es imposible pasar desapercibido. Ha sido impresionante como miraras dónde miraras solamente veías a esta gente con su vestuario tan peculiar saliendo desde cualquier calle o rincones más insospechados, para mis amigos eran una especie de "Walking dead" y para mi eran simplemente hormigas o cucarachas, saliendo de todos lados y todos de negro... bastante curioso todo, la verdad.

Si os atrevéis, que no tenéis motivo para no hacerlo, os invito a que os deis una vuelta por allí y comprobéis mis sensaciones dando un paseo.

Aprovechamos los últimos minutos de luz del día dando un paseo por la zona comercial al sur de la ciudad, mientras buscábamos un lugar diferente para poder cenar, y a poder ser, nada de cocina kosher, que yo personalmente la encuentro muy sosa.

Finalmente encontramos un lugar al lado de dónde aparcamos el coche a nuestra llegada a Jerusalén y que no habíamos descubierto hasta hoy, a pesar de tenerlo a 150 metros de nuestro apartamento, dónde probé la mejor hamburguesa de mi vida fuera de Estados Unidos.





El local se llama Iwo's, está ambientado en la América de los años 50, y se come genial. Tienen diferentes tipos de hamburguesas, nosotros cogimos la de 150g y hay hasta de 400g, puedes escoger entre patatas fritas y ensalada, el tipo de salsa que quieres y si quieres ingredientes extras.

La cena de los tres nos salió por 175 NIS, y personalmente muy bien pagado porque estaba todo buenísimo, las hamburguesas eran caseras y nada que ver con las que ponen en las cadenas de comida rápida, el ambiente era muy acogedor y el personal súper agradable y simpático.

Después de la cena bajamos y subimos la Yafo Street para andar y bajar un poco la cena, y antes de subir al apartamento nos paramos a comprar bebida para mañana (53 NIS) en nuestra "tienda amiga", dónde saludamos y hablamos un poco con la dueña, y poco después nos subimos al apartamento, dónde toca descansar que mañana tenemos un planning lleno de visitas importantes.

DÍA 10.- JERUSALÉN

Último gran madrugón del viaje para realizar visitas, y es que queremos aprovechar las primeras horas del día que no hace tanta calor para ventilarnos todas las visitas que tenemos organizadas para el día de hoy, como son El Monte de los Olivos, la Ciudad de David y El Monte Sion, entre otras.



Salimos de nuestro apartamento sobre las 07:30h de la mañana y vamos dirección a la estación de autobuses árabes igual que el día anterior, pero un amable trabajador nos indica que los autobuses que suben para el Monte de los Olivos salen de dos calles más abajo que localizamos sin problemas, así que cuando llegamos está saliendo un autobús y el conductor me hace señas para que subamos sin saber a dónde nos dirigimos, así que le pregunto si va hacia allí y asiente con la cabeza, es el bus número 75 que llega hasta la Mezquita de la Ascensión. Le pagamos el ticket (5,50 NIS) y le digo que nos deje en la puerta de la Iglesia del Pater Noster.

20 minutos después parece que ya estamos llegando a la Mezquita de la Ascensión dónde todo el mundo se baja (somos los únicos turistas) pero el conductor nos dice que nos esperemos, hace un giro de 180º con el bus y un poco más abajo aparca y nos dice que ya podemos bajar, estamos justo en la puerta de la Iglesia del Pater Noster.

Así pues decidimos empezar las visitas del día desde arriba e ir bajando poco a poco.



Le damos las gracias por toda su amabilidad y entramos a la iglesia, son poco más de las 08h pero ya hay grupo de asiáticos y europeos visitando la iglesia. Pasamos por taquilla (8 NIS) de las pocas que hemos pagado en todo el viaje, y visitamos su interior que no es que merezca mucho la pena, pero destaca todos los azulejos de las paredes con el Padre Nuestro escrito en todos los idiomas del mundo, incluso el catalán (el petardo de Artur Mas tendrá algo que ver en ello).

Aquí mismo se encuentra la cueva dónde se dice que Jesús habló a sus díscipulos.


















Salimos de visitar la Iglesia del Pater Noster y seguimos recto unos 100 metros y llegamos a un mirador que se encuentra justo enfrente del Hotel Seven Arches, desde dónde se tiene una panorámica maravillosa del Monte de los Olivos, la Ciudad Vieja y el Cementerio Judío.










Empezamos el descenso a través del Monte de los Olivos y lo primero que encontramos es la Tumba de los Profetas, que fueron Hageo, Zacarías y Malaquias. Nosotros nos la encontramos cerrada y volvimos un par de veces para visitarla por dentro, pero no tuvimos suerte.


Seguimos descendiendo y visitamos una pequeña parte del gran cementerio judío, aunque si vais buscando la tumba de Oskar Schindler os diré que no está enterrado aquí y más adelante os diré la ubicación exacta por si tenéis pensado visitarla.

Casi enfrente del cementerio y a mano derecha llegamos quizás a mi iglesia favorita y la que más me ha gustado, el Dominus Flevit ("El Señor lloró"), que recuerda según el Evangelio el llanto del Señor cuando vio la ciudad de Jerusalén. La iglesia es pequeñita, la entrada es gratuita y tiene unas vistas de la ciudad desde el altar muy bonitas.












Seguimos bajando y nuestra próxima visita será la Iglesia de Maria Magdalena, que aunque había leído que hoy se encontraba cerrada, no dudé en asomar la cabeza cuando un grupo de turistas rusos llamaron al timbre y se metieron para adentro, aunque a mi me denegaron la entrada. Según mis informaciones, solamente es posible visitar su interior los martes y jueves de 10h a 12h, y por desgracia hoy es miercoles.

La Iglesia es ortodoxa y está dedicada a María Magdalena, que según el Evangelio fue la primera persona en ver a Jesús después de su resurrección. Sobre este personaje bíblico hay mucha controversia, ya que unos la etiquetan como la mayor seguidora de Jesús, y en otros pasajes la etiquetan como una simple prostituta.







Seguimos bajando y llegamos al Huerto de Getsemaní, un jardín lleno de olivos dónde según el Evangelio, Jesús rezó la noche antes de ser arrestado. Según el Evangelio, después de la Última Cena Jesús fue a reunirse y a rezar con el resto de díscipulos como hacía habitualmente, y eso le permitió a Judas localizarlo para que los soldados le arrestaran.

La visita es rápida y la entrada es totalmente gratuita.




Seguimos bajando y a mano izquierda nos encontramos la Basílica de Getsemaní o más conocida como Basílica de las Naciones o de la Agonía, dónde en su interior alberga la roca dónde Jesús oró la última noche antes de ser arrestado después de la Última Cena.

La entrada es gratuita y su interior me parece espectacular, dónde tuvimos la suerte de poder presenciar una misa, aunque no nos quedamos por razones obvias.











Después de la visita volvemos para atrás, y es que antes de girar a la izquierda para visitar la Basílica de Getsemaní, a mano derecha nos encontramos el Sepulcro de María, dónde descansan los restos de María, Madre de Jesucristo.

La entrada a su interior es gratuita y cuando nosotros la visitamos, estaban oficializando una misa por lo que no pudimos visitarla en profundidad.








Justo al lado se encuentra la Gruta de Getsemaní, y aquí es dónde se sitúa la traición de Judas. Según el Evangelio, después de la agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos, volvió a la Gruta para reencontrarse con los apóstoles y allí lo abordó Judas con los guardias.

La Gruta es pequeñita y su entrada es gratuita.









Descendemos ya totalmente del Monte de los Olivos con estas visitas, miramos el reloj y son más de las 12h del mediodía, no hemos parado ni un momento y el calor aprieta bastante fuerte.

Visitamos el Convento de San Esteban que tenemos justo enfrente, lo encontramos cerrado pero al momento aparece un señor mayor y nos la abre para nosotros sólos, la verdad es que es una cucada pero tenemos que hacer una visita express porque el señor prácticamente nos está echando con la mirada (por eso se quedó sin propina).







Al salir tenemos varias opciones. Entrar por la próxima Puerta de los Leones o de San Esteban que tenemos casi enfrente y meternos por la ciudad vieja dentro de las murallas hasta llegar a la Sion Gate, o bien bordear el Valle de Kidron, pasear por la Ciudad de David y visitar el famoso Pilar de Absalon y la Tumba de Josafat.

Nos decidimos por la segunda opción a pesar de la calor que hace, dónde estuvimos recorriendo el Valle de Kidron con una maravillosa panorámica del Monte de los Olivos hasta llegar al Pilar de Absalon y las Tumbas de Josafat, dónde aparte de tener una parecido asombroso con la ciudad nabatea de Petra en Jordania, aquí yacen tres de las tumbas más importantes: la de Absalón, hijo maldito del Rey David; la de Santiago, hermano de Jesús y primer obispo de Jerusalén; y la de Zacarías, padre de Juan Bautista.
















Acabadas las visitas decidimos bordear las murallas de la ciudad vieja por fuera con tal de no meternos en todo el meollo por dentro, y nos metimos una gran pateada con todo el calor hasta llegar a la Dung Gate, dónde seguimos ascendiendo hasta llegar a la Iglesia de la Dormición, aunque antes de visitarla decidimos descansar un poco después de tanto tute.

Empezamos visitando el Cenáculo, lugar dónde Jesús celebró la última cena con sus discípulos antes de morir en la cruz. Lo que representa el lugar es sobrecogedor y muy interesante, aunque la visita a su interior me decepcionó bastante, ya que no hay prácticamente nada.



Saliendo del Cenáculo y subiendo unas escaleras se llega a una terraza dónde hay unas vistas muy bonitas de la Iglesia de la Dormición que nadie debería perderse en su visita a Jerusalén.





Deshacemos nuestros pasos y bajamos abajo del todo dónde nos espera la Tumba del Rey David.

Los hombres entran por un lado y las mujeres por otro diferente, pero nunca mezclados. Al principio llegamos a una sala dónde vemos a unos judíos ultraortodoxos rezando y mirándonos con la cara de mala leche que les caracteriza, así que mostramos el máximo respeto y en silencio observamos porque no queremos molestar, pero viendo que no acaban nunca decidimos recorrer la sala y llegar justo delante del féretro del Rey David, que aprovechamos para visitarla por unos minutos y su entrada es totalmente gratuita.

Conviene antes de entrar ponerse la kipá en la cabeza como símbolo de respeto.




Ahora si, damos como finalizada la visita y nos salimos para fuera, dónde aprovechamos para hidratarnos a tope y descansar un poco mientras vamos al lavabo, que tenemos los pies molidos de tanto andar.



Ahora si, ponemos rumbo a la Iglesia de la Dormición o más conocida como la Abadía de Hagia María, dónde según el Evangelio, tuvo lugar la dormición de la Virgen María. La iglesia consta de dos plantas, la de arriba es la iglesia propiamente dicha, y abajo es dónde se encuentra la estatua de la Virgen.

Como acaba de llegar un autobús de turistas maleducados que solamente hacen gritar y hablar fuerte en su interior, aprovecho para quedarme arriba haciendo tiempo mientras pongo una vela.

Posiblemente de las iglesias más bonitas de todo Jerusalén. Su entrada es gratuita y hay que tener cuidado con los horarios porque cierran muy pronto.




















Acabamos la maravillosa visita y decidimos ir al cementerio a visitar la tumba de Oskar Schindler, el único "no judío" que está enterrado en un cementerio judío, en este caso en el Monte Sion.

La verdad es que nos cuesta un poco encontrar el cementerio porque no está muy bien indicado, pero gracias a Mónica y su intuición llegamos en un momento, aunque también es díficil encontrar la tumba una vez dentro del cementerio.

Lo que hay que hacer es bajar dos niveles de escaleras dentro del cementerio, ubicarse aproximadamente al centro del mismo y observar la tumba que tenga más piedras por encima, entonces te das cuenta que has llegado a la gran ansiada tumba de Oskar Schindler, un empresario y espía austriaco que salvó la vida de aproximadamente 1.200 judíos durante el Holocausto empleándolos como empleados de mano de obra barata para su empresa de menaje de cocina y munición, y que fue llevada al cine por Steven Spielberg en su galardonada película "La Lista de Schindler" e interpretada magistralmente por el maravilloso actor norirlandés Liam Neeson.



Acabamos la visita del cementerio y Francis y yo queremos visitar el cercano Museo de la Cámara del Holocausto, dónde después de pagar el ticket (10 NIS) podemos visitar uno de los lugares menos visitados de la ciudad, y aunque se ve rápido y no es muy didáctico, después de ver en la entrada un ejemplar expuesto del libro "Mein Kampf" (Mi lucha) escrito por Hitler, la visita prometía mucho más de lo que fue.








Ahora si, finalizamos las visitas del día y tenemos el reto de volver camino de nuestro apartamento sin morir en el intento, ya que está cayendo una buena de calor, y aunque hicimos un primer amago de esperar al primer autobús que pasara para acortar las distancias, por allí no pasó nadie y nos fuimos andando, llegando 20 minutos minutos después a la Yafo Street, dónde no nos complicamos mucho y fuimos a comer a un restaurante tailandés que ya teníamos fichado desde hacia días y que esperábamos ir con bastante hambre, como fue el caso. El restaurante se llama THAILANDI y está en pleno centro de la Jaffa Street.

Pedimos tres platos de noodles con tres coca colas, y nos costó 135 NIS en total. Nos lo comimos sentados dentro del restaurante y las raciones son pero que muy generosas, ya que apenas nos lo pudimos acabar. Aparte de noodles, también podemos encontrar el otro plato estrella de Tailandia, el Pad Thai.




Volvimos a nuestro apartamento caminando mientras bajamos la comida, y a las 16h de la tarde abriamos la puerta desde las 07:30h de la mañana que hemos salido, prácticamente 9 horas pateando sin parar, así que hoy nos hemos ganado una merecidísima siesta y descanso antes de dejar Jerusalén mañana.

Los tutes de todos los días del viaje ya empieza a hacer mella en nuestros cuerpos, así que esta tarde no hemos salido hasta casi las 19h, prácticamente no nos queda nada importante que visitar en la ciudad así que tranquilamente hemos subido paseando hasta el Mercado Mahane Yehuda de Jerusalén, dónde hemos tardado 15 minutos aproximadamente.

Aunque mañana por la mañana lo visitaremos más tranquilamente y haremos algunas compras, no hemos podido resistirnos de ir a echarle un vistazo ya que me gusta visitar los mercados de todas las ciudades que visito, pero el de Jerusalén es especial por la gran cantidad de comida maravillosa que tienen expuesta al público.






















Nos fuimos cuando ya quedaba poco para que cerraran y es un lugar muy agradable para pasear y dejarse sorprender con la cantidad de productos que tienen puestos a la venta, aunque los vendedores no son muy generosos y hospitalarios que digamos comparado con otros mercados del mundo que he visitado, en la que constantemente te ofrecían cosas para probar aunque no compraras nada.

La noche es muy agradable y da gusto pasear por la ciudad, y ahora decidimos hacer el camino inverso, ir bajando por la Yafo Street en pleno apogeo y con mucho ambiente hasta la zona de nuestro apartamento, dónde pasamos por delante del Abraham Hostel, lugar dónde se alojan la mayoría de viajeros que visitan Jerusalén y en nada llegamos a nuestra zona, dónde no nos apetece cenar nada contundente porque hemos comido tarde y bastante este mediodía, así que hacemos un poco de bondad y decidimos ir a nuestra "tienda amiga", dónde al vernos nos reciben con esa extremada delicadeza y hospitalidad y que tantas momentos nos ha faltado en esta ciudad.

Nos prepara unos ricos helados apurando hasta los topes (lo mismo se piensa que hemos pasado hambre en este país) y cuando vamos a pagarle nos dice que no, que primero nos sentemos en su terraza tranquilamente y que disfrutemos del momento mientras nos comemos los helados y que ya habrá tiempo de pagarle. Detalles insignificantes para cualquiera pero que nosotros valoramos muchísimo para darnos cuenta que cada persona es un mundo y que todavía existe gente amable y honrada en todos los países.



Después de las atenciones de la "señora amiga" intentando que estuvieramos agusto en cada momento, le pagamos los helados (51 NIS), nos despedimos por última vez de ella agradeciéndole toda su hospitalidad y nos subimos al apartamento, dónde mañana antes de las 11h tenemos que hacer el check out y volver de nuevo a Tel Aviv, nuestra última etapa del viaje.

DÍA 11.- JERUSALÉN - TEL AVIV

Hoy no hemos tenido que madrugar mucho y nos vamos a tomar el día con mucha calma, así que después de despertarnos, ducharnos y desayunar, nos hemos puesto a preparar nuestros respectivos equipajes, y después de consultar los horarios de los buses a Tel Aviv a través de Egged, que es la compañía nacional de autobuses del país, dónde hay una frecuencia de cada 20 minutos aproximadamente, hemos dejado nuestros equipajes en consigna y nos hemos ido a dar una última vuelta por la ciudad.

Volvemos de nuevo caminando al Mercado Mahane Yehuda, dónde vemos todo el ambiente del día a día de la gente comprando, dónde aprovechamos para comprar especias que tanto nos gusta para cocinar, ya que después de mi paso por mercados de Indonesia, Turquía, Sri Lanka o Dubai (entre otros) para mi ya se ha convertido en un imprescindible en mis viajes lo de comprar especias, que aparte de ser mucho más buenas y baratas que Barcelona, me recuerda un poquito a todos éstos países cuando estoy en casa sin viajar, aunque sea con el paladar.




















Después de comprar las especias (130 NIS) y de dar una vuelta por la zona, nos hubiera gustado comer en el mismo mercado que tenía una pinta estupenda, pero es demasiado pronto para nosotros y apenas tenemos hambre.

Nos despedimos del mercado y nos recorremos toda la Yafo Street hasta la Jaffa Gate caminando, y de nuevo nos sumergimos por los zocos de la ciudad viaje dónde los chicos todavía tenían algunas compras pendientes y yo en busca de algún chollo de última hora o algún regalo que me entrara por los ojos.









Ya que estamos tan cerca no podemos evitar dar un último paseo por el barrio armenioEl Cardo y el barrio judío, dónde nos para un hombre mayor de 75 años y nos pregunta que a dónde vamos, le decimos que estamos paseando por el barrio judío sin destino concreto y se ofrece acompañarnos mientras habla con nosotros, le decimos que no y declinamos su oferta pero el hombre se empeña en acompañarnos; Francis se lo huele y me dice que no le hagamos caso porque nos va a pedir propina pero no queremos ser desconfiados. Vamos hablando mientras nos explica su vida y al cabo de cinco minutos se para y nos dice que nos deja porque está cansado y que le cuesta respirar, y nosotros aprovechamos para despedirnos de él con un apretón de manos y acto seguido me pone la mano pidiendo propina, a lo que nos negamos porque no do que nos acompañe en ningún momento, así que reacciona pegándome un puñetazo en mi pecho... la verdad es que por educación y respeto yo no reaccioné de ninguna manera contra aquel hombre mayor, lo único que le dije que estaba mal de la cabeza mientras el hombre no paraba de maldecirnos en hebreo y acordarse de nuestras familias.

Insisto, en mi vida viajera no he dado con un país y una ciudad que reuniera tantos gilipollas y gente tan desagradable como ha sido Jerusalén, y aunque no voy a dejar de recomendar este país a nadie y lo mucho que me ha gustado, no puedo evitar marcharme de Jerusalén con una sensación muy agridulce.







Volvemos a deshacer nuestros pasos y antes de salir nos acercamos hasta el mirador de St. Mark Street por última vez para despedirnos de la ciudad y de la cúpula dorada (Dome rock) desde los tejados, uno de los rincones más bonitos de la ciudad y que necesitaba para no abandonar la ciudad con mal sabor de boca.












Abandonamos por última vez la Jaffa Gate y la Old City que tantas y tantas veces hemos recorrido durante estos cinco días por la ciudad, y vamos enfilando rumbo a la Yafo Street, dónde aprovechamos para visitar su City Hall (Ayuntamiento) que tantas veces hemos pasado por delante y la bonita plaza que le procede, cuánto menos, curiosa.




Buscamos un sitio para comer, aunque no tenemos mucha hambre decidimos hacerlo antes de llegar a Tel Aviv para no llegar tan tarde y ponernos a buscar, así que no nos complicamos mucho y nos metemos en una pizzería dónde nos comemos una gran porción de pizza (8 NIS) que nos tiene que servir para engañar a nuestros estomagos hasta llegar a Tel Aviv.

Llegamos a la zona de nuestro alojamiento los últimos días pero antes decidimos hacer el postre en la terraza del Mc Donald's, mientras miramos nos comemos un heladito relajadamente (13 NIS) y después miramos los últimos escaparates de esta ciudad.



Ahora si, recogemos nuestros equipajes de la consigna del Shamai dónde se han portado estupendamente con nosotros todos estos días, y nos vamos a la parada de tranvía que tenemos a apenas 100 metros (Jaffa Centre), compramos en la máquina el ticket (6,90 NIS), dónde nos bajamos 5 paradas después, en Central Bus Station, dónde subimos a la planta de arriba y nos vamos directos a las taquillas, dónde amablemente nos dice que por la puerta 14 está a punto de partir el bus 405 con destino Tel Aviv, y que para no perder tiempo compremos el ticket al mismo conductor del bus.

Nos plantamos en la citada puerta y la gente ya empieza a subir al bus, metemos los equipajes en el maletero y compramos los tickets al conductor sin problema (19 NIS), en un autobús que resulta ser muy cómodo, limpio y con señal de wifi a tope gratuita durante todo el trayecto.

A las 16:30h llegamos a Tel Aviv después de un cómodo trayecto de una hora y nos deja en la estación central de autobuses, dónde dudamos de coger un taxi (100 NIS como mínimo) o probar de llegar a nuestro alojamiento en transporte público. Pregunto a un señor y me dice que coja el bus número 4 que me dejará cerca de Carmel Market, así que después de dar un poco de vueltas por el interior de la estación entre pasillos de tiendas de ropa y alguna ferretería, damos con el bus y nos subimos (6,90 NIS) y le digo al conductor que nos avise cuando lleguemos cerca de Carmel Market.

Después de recorrer las calles de la ciudad, 20 minutos después nos avisa el conductor y nos bajamos agradeciéndole su amabilidad y ayuda, llegamos al mercado que nos resulta familiar del primer día que llegamos al país y a través de sus calles llegamos a nuestro alojamiento en tres minutos, así que nos hemos ahorrado bastante dinero entre llegar en transporte público y taxi.

Hacemos el check in sin problemas y tenemos la suerte que ya nos conocen de la semana pasada, nos dan la misma habitación que la otra vez y a las 17h ya estamos dejando nuestros equipajes en nuestra habitación.

Descansamos un rato en la habitación mientras whatsappeamos y nos organizamos un poco antes de salir y decidir si tendremos bastante con el dinero que llevamos o necesitamos cambiar más.


Cuando se va un poco la calor decidimos salir sin complicarnos mucho, ya que mañana tenemos todo el día para visitar la ciudad e intuimos que nos va a sobrar mucho tiempo en la ciudad, así que decidimos dar un paseo tranquilamente por el paseo marítimo viendo el atardecer desde sus playas y buscar un lugar para cenar por la zona de la calle Allenby, una de las arterias principales de la ciudad.








Para no perder la costumbre acabamos cenando en un local de hamburguesas y kebabs (130 NIS) en la calle Allenby tocando la playa, ya que por más que mirábamos, no encontrábamos nada que nos gustara o que fuera exclusivamente para turistas rusos.

De vuelta a nuestro hotel nos paramos a comprar bebida para la noche (12 NIS) y ya pasada la medianoche nos fuimos a dormir. Mañana es nuestro último día entero en el país, un país que me tiene desconcertado con tantas contradicciones sobre su gente, dónde hemos podido encontrar personas súper hospitalarias y amables con ganas de ayudar y agradar, y en contra hemos conocido personas bastante desagradables que se han movido exclusivamente para sacarnos dinero ya sea a través de multas o propinas.

DÍA 12.- TEL AVIV - YEHUD

Hoy tampoco hemos tenido que madrugar y podemos hacer el check out hasta las 12h, así que pronto hemos bajado a desayunar dónde nos han tenido esperando un montón de rato por culpa del chaval de los capucchinos que es muy lento, hemos vuelto a la habitación y hemos dudado en si ir a la playa o no pero finalmente hemos decidido dejar el equipaje en consigna y salir a recorrer lo que nos queda por visitar de la ciudad, que no es mucha cosa.

Hay que tener en cuenta que hoy es viernes y a mediodía empieza el Shabbat, lo que nos trastocará algo los planes, pero no mucho.

Decidimos empezar las visitas a través de la calle Allenby, dónde aprovechamos para cambiar 20 € (4,28 NIS por €) e ir un poco más holgados ante cualquier imprevisto, aunque no queremos cambiar más porque esta madrugada nos vamos de vuelta para casa.

Durante el trayecto visitamos las calles dónde lo más destacado es su arquitectura Bauhaus en sus edificios, visitamos los barrios de moda de la ciudad, el mercado de artesanía que se celebra hoy viernes en la Nahalat Benyamin Street, y para acabar visitaremos de nuevo el barrio yemení y el Carmel Market, que se encuentra a dos calles de nuestro hotel y que hoy tiene mucho ambiente al tratarse de viernes y que la gente hace sus compras para celebrar el sabbath.































































Como ya os había comentado, Tel Aviv no tiene nada que ver con el resto de Israel, ya que es una ciudad cosmopolita, abierta y muy liberal, dónde la gente sale mucho de fiesta y se lo pasa bien, tiene la mentalidad más abierta, visten como quieren y aunque no sean la alegría de la huerta son bastante amables. En cambio el resto de ciudades, sin desmerecer a ninguna de ellas, son más de tradiciones, dónde la religión no les permite ser tan abiertos o liberales en la forma de vestir.

Volvemos a la calle Allenby y nos sentamos en una terraza delante de la playa próximo a dónde cenamos anoche, mientras nos comemos un bocata y un helado y mientras comentamos y reflexionamos lo que nos ha deparado el viaje, caemos en la cuenta que quizá con el sabbhat no tengamos transporte para ir a dormir esta noche en nuestro alojamiento en Yehud, próximo al aeropuerto, así que hacemos un pensamiento y después pasarnos por el hotel a preguntarlo.

Decidimos dar por concluidas las visitas después de comer, hace mucha calor y lo más importante prácticamente ya lo tenemos visitado entre hoy y el primer día que llegamos a la ciudad.

Recorremos por última vez la avenida Allenby, compramos las últimas tonterías del viaje y nos paramos en un supermercado a comprar bebida y algo de picar por si nos tenemos que ir antes de quedarnos sin transporte.

Llegamos al hotel sobre las 16h de la tarde y se lo comentamos a nuestro amigo de recepción y nos dice que el transporte público en la ciudad queda paralizado hasta mañana con la caída del sol por la tarde, así que hicimos bien de reservar cerca del aeropuerto la última noche (aunque yo era más bien reacio a esta idea y apurar el máximo en la ciudad e ir directamente al aeropuerto por la noche y hacer tiempo allí para ahorrarnos una noche de alojamiento), así que los tres decidimos que para qué alargar más nuestra estancia en la ciudad y le dijimos que nos llamara a un taxi para llevarnos a Yehud, que apareció media hora después y en otra media hora nos dejaba en nuestro hotel en Yehud (100 NIS).

Por el camino ya fuimos comprobando de lo desérticas que se quedan las calles durante el sabbhat y la suerte que hemos tenido de pensar en este trayecto mientras comíamos.

Llegamos sobre las 17:30h a nuestro alojamiento en Yehud, el mismo alojamiento que cuando llegamos al país de madrugada, hicimos el check in y como íbamos a perder nuestro desayuno del día siguiente porque abrían a las 07h, le dijimos que nos prepararan un launch box para llevar, ya que nuestro vuelo sale a las 5:30h de la mañana y saldremos del hotel sobre las 02h aproximadamente.

La tarde la pasamos como podemos, ya que estamos en medio de la nada y los pocos locales que hay por la zona están cerrados por el dichoso sabbhat, encima el comedor de nuestro hotel está cerrado a los huéspedes porque están celebrando el banquete de una boda, así que suerte que compramos bebidas y con algo de picar que traemos, nos apañamos mientras hacemos nuestras maletas, guardamos las últimas compras y matamos el tiempo poniéndonos al día con el wifi del hotel.

Nos vamos a dormir pronto que en unas horas toca levantarse para volver a casa.

DÍA 13.- YEHUD - TEL AVIV - KIEV - BCN

El despertador suena a las 01:00h de la madrugada, habíamos quedado una hora después con nuestra taxista que nos trajo ayer a Yehud para que nos llevara al aeropuerto, aunque no sabemos si a éstas horas se presentará. A las 01:45h bajamos y nos la encontramos esperando, no solo ha venido a buscarnos sino que encima es súper puntual, cosa que nos sorprende después de tantas malas experiencias en Asia con temas de taxistas.

Hacemos el check out y nos vamos camino del aeropuerto, a estas horas no hay tráfico y nos sorprende que cuando llegamos a la entrada del aeropuerto, nos paren los militares en un control y nos abran la puerta para controlar que somos turistas, metralleta en mano. Desde que hemos salido del hotel hemos tardado unos 20 minutos en llegar a la terminal del aeropuerto (100 NIS).

Nuestro vuelo no sale hasta las 05:30h y ahora son las 02:15h, en teoría tiempo más que suficiente para llegar a la zona de embarque, pero si pensáis que esta gentuza me va a desear un feliz vuelo de vuelta a casa estáis muy equivocados, porque ahora es cuando empieza mi particular show.

* Bajamos del taxi y hay un tio en la puerta de entrada a la terminal comprobando los printer y tu vuelo de vuelta. Se pasa rápido.

* Entramos en la terminal, miramos en las pantallas nuestra zona de facturación y vemos que hay una cola impresionante. La cola de gente es porque te hacen un interrogatorio rápido antes de facturar para ver "tu grado" de peligrosidad. Me toca una chica que habla español y me empieza a interrogar acerca de mi equipaje, mis motivos de visita del país y sobretodo me hace justificarle todos los sellos que tengo en mi pasaporte actual sobre países musulmanes visitados (Turquía, Emiratos Árabes, Malasia, Indonesia,...) e intentando relacionar si tengo algún vínculo o enlace con ellos. Solamente se ablanda un poco al ver el sello de Argentina estampado en el pasaporte, y me confiesa que sus origenes son argentinos y su familia también. Me cachea la bolsita con el launch box que me han dado en el hotel y me pone la pegatina en el pasaporte con un número 5, que en ese momento no sabía que significaba. Me recomienda que le quite el candado a mi maleta y la deje abierta por si creen oportuna abrirmela e inspeccionarla. En caso contrario, me pueden reventar la maleta sin indemnización ninguna, ya que el Estado de Israel tiene la potestad de abrir equipajes por su propia seguridad. Le hago caso aunque no me hace gracia que mi equipaje vaya abierto hasta Barcelona. Me desea buen vuelo y me despido de ella, mientras por dentro me acuerdo de su familia.

* Me pongo en la cola de facturación junto a mis amigos, sus interrogatorios han sido más light porque están casados y levantan menos sospechas  que una persona viajando sola. Llega nuestro turno y facturamos sin ningún problema y nos dan la tarjeta de embarque.

* Vamos dirección al control de seguridad saltándonos una cola que no sabemos para que es porque está solamente en hebreo. Al llegar nos hacen volver para atrás y nos dicen que tenemos que pasar por esa cola. Después de varios intentos entendemos que esa cola es de seguridad para que nos inspeccionen algo en concreto, dependiendo del grado de peligrosidad que te hayan puesto en la pegatina.

Cuando llega nuestro turno nos cogen el launch box de los cojones y empiezan a inspeccionar varias veces una manzana, hasta el punto que le digo que si quiere puede tirarla o quedársela, igual que el resto del desayuno, ya que me están tocando demasiado las narices y me han quitado el hambre, cuando finalmente descubren que la manzana no lleva incorporada ninguna bomba y que no representa ninguna amenaza para la humanidad...

* Llegamos de nuevo al control de seguridad, estamos los tres esperando en fila y a mi me llaman aparte y me hacen pasar por otra puerta, iluso de mi que me pensaba que me estaban colando por otra fila más rápida, pero no... es una fila especial para controlar a sospechos de terrorismo, porque tal y como me explica una chica, mi pegatina lleva el número 5 de índice de peligrosidad sobre 6, es decir, que por culpa de los sellos en mi pasaporte me han visto un posible terrorista potencial, dónde me vuelven a interrogar exhaustivamente con preguntas tan absurdas como si estoy nervioso, si intento esconder información o cuando ha sido la última vez que he tenido contacto con las drogas. Me hacen vaciar todo mi equipaje de mano y me requisan mi pasaporte, me hacen sentarme allí mientras dos agentes registran todas mis pertenencias, me encienden las cámaras de fotos y miran mis fotos, toquetean mi telefono móvil e incluso me meten el pirulo en la mochila para coger muestras y meterlos en la máquina para ver si encuentras restos de estupefacientes u otras drogas, dando todo negativo. Me dicen que todo está perfecto y que ya puedo volver a meter mis pertenencias en la mochila, me entregan mi pasaporte sin la famosa etiqueta con el número 5 y me dicen que ya me puedo ir.

* Llego al control de inmigración y me pongo en la fila, me viene un agente poco después y me dice que le acompañe, y cuando estoy apunto de cagarme en su puta madre me lleva a unas máquinas selfservices y me saca mi tarjeta para abandonar el país y así ahorrarme todas las colas. Por fin tengo algo de suerte!

* Por fin estoy libre, son las 04:40h y me voy para mi zona de embarque sin mirar tiendas ni nada, me han tenido prácticamente dos horas y media retenido con controles e interrogatorios, me han tratado como a un posible terrorista, han intentado intimidarme y ponerme nervioso (no lo han conseguido aunque he estado a punto de perder la paciencia), y todo por no entender que me gusta viajar y conocer otras culturas diferentes a la mia, y que el hecho de tener sellos en mi pasaporte de países que no les gusta a ellos no les da derecho a tratarme como lo han hecho, pero mientras me encuentre en suelo del Estado de Israel y dentro de su jurisdicción, no tengo más remedio que acatar sus jodidas normas.

Finalmente abro el launch box y veo que lo único que vale la pena es un pequeño trozo de pan con mantequilla y un yogurth, y si llego a saber que me iba a traer algún problema ni lo pido en el hotel, me lo como y me encuentro con mis amigos que han tenido mucha más suerte que yo, me da tiempo de fumarme un cigarro rápido y de seguida embarcamos, dónde no he estado tranquilo hasta que el avión no ha despegado rumbo a Kiev, dónde haremos una pequeña escala de una hora antes de aterrizar en Barcelona, previsto para las 12:30h del mediodía. A tomar por culo, Israel!!

Una vez aterrizados en Barcelona y con mi equipaje en la mano, me doy cuenta de una última sorpresa, y es que me han abierto mi equipaje y me lo han estado registrando todo, y encima han tenido la amabilidad de dejarme el papelito de la foto dentro de la maleta, aunque por suerte no me han robado nada ni me ha faltado nada, hubiera sido la guinda del viaje!

Si te gusta la historia no te puedes perder un viaje por Israel, un país que nos ha gustado mucho y que le teniamos muchas ganas desde hace mucho tiempo, aunque estoy seguro que no voy a volver por lo menos en unos años, ya que los precios de los alojamientos me parecen excesivos por no decir abusivos en relación a lo que ofrecen, en general es un país muy caro para el bolsillo de una persona normal, el trato de la gente ha sido muy diferente al resto de países que acostumbro a visitar, y sobretodo, el trato que me han dado en mi salida del país no me ha gustado nada y eso que ya iba sobre avisado, lo hubiese entendido si fuera en la entrada del país para proteger su territorio porque están en una zona llena de conflictos por culpa del terrorismo islámico, pero que me haya sucedido a la salida del país, después de haber dejado mi dinero en el país y cuando ya estoy volviendo a mi casa y que ya no represento una amenaza para ellos, para mi no tiene mucho sentido y no lo comparto, la verdad.

Realmente, merece la pena y es necesaria toda esta parafernalia para salir de un aeropuerto? A mi modo de ver pienso que con toda esta "hostilidad" lo único que van a conseguir es cargarse el turismo y que la gente no vaya por todos estos inconvenientes y decidan visitar otros países próximos mucho más hospitalarios, amables y baratos.

Aún así recomiendo a todos visitar el país, ir mentalizados con lo que os podéis encontrar y sobretodo, y a fin de evitar problemas o molestias, ir con un pasaporte nuevo o con uno que no tenga ningún sello de ningún país árabe o musulmán, ganareis en tiempo dentro del aeropuerto y sobretodo ganareis en salud, que no es poco.

Hasta nunca, Israel!! Fue un placer haberte conocido.


8 comentarios:

  1. No podemos más que darte las gracias. En primer lugar por dejarnos revivir con tus palabras uno de los viajes más especiales que hemos hecho nunca y al que prometimos que volveríamos. Esperamos poder hacerlo pronto. Y en segundo lugar, agradecerte enormemente la mención que haces del blog. Estas son el tipo de cosas que no se pagan con dinero y que, no te imaginas, cuanto agradecemos.
    Un abrazo!

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    1. Hola chicos! El placer es mio de poder compartirlo con grandes viajeros, y sobretodo, grandes personas, como sois vosotros! Después de todo el sacrificio y trabajo que hacéis desinteresadamente con vuestro blog para ayudar a futuros viajeros, y que podáis compartir todas vuestras experiencias honestamente con los demás, lo mínimo que podía hacer para agradeceros ese trabajo es que tuvieráis una mención como os merecéis!

      Ojalá podamos tener muchas menciones mútuas, será señal que estamos viajando por este maravilloso mundo y lo estamos compartiendo humildemente entre amigos.

      Una abraçada ben forta!!

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  2. Impresionante viaje!!! (me has tenido enganchada esta tarde a tu blog jeje)
    Eso si, vaya con los encontronazos que tuviste...menos mal quetambién te llevaste buenos momentos con sus gente.
    Ah! y ami me matáis de hambre, literalmente xD yo soy de las quelleva siempre galletas porque no puedo estar muchas horas sin comer o me da bajón jajaja vaya tute pal cuerpo que os distéis muchos días!!

    Lo dicho, impresionante!
    un saludo ^_^

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    1. Hola Vero!!

      Qué alegría saber de ti! Me alegro haberte tenido enganchada, pero lo puedes leer poco a poco, eh??!! :) Como puedes comprobar, yo no tengo tiempo de aburrirme en mis viajes, siempre tengo anécdotas y experiencias que explicar, casi siempre buenas y algunas no tanto... pero en eso se basan las experiencias.

      El tema de la comida es una cosa que tengo que pulir porque siempre me pasa lo mismo en mis viajes, quiero aprovechar tanto el tiempo que a veces me olvido de lo más importante, pero tranquila que si compartieramos un viaje no te iba a dejar que pasaras hambre, sino Jordi me canea!! :)

      Espero que a pesar de leer que no todo es maravilloso en un viaje como mucha gente se piensa, tengas en tu lista de deseos conocer algún día Israel, un país muy interesante y con muchísima historia!!

      Y que sepas (como ya te puedes imaginar), que tú estás en mi lista de los pocos bloggers de viaje que sigo y que me encanta leer, y como te he dicho muchas veces, disfruto mucho con vuestros viajes aunque yo ya haya estado anteriormente!! Así que deseando leer tus posts sobre Berlín y todas las frikadas que habéis hecho por allí! :)

      Un abrazo!

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    2. Gracias jejeje
      Primero hay que acabar el de USA xD aunque ya aviso que Berlín no ha sido muy friki. Eso si, quizás ha sido el viaje donde mas he reflexionado sobre la condición humana y la vida...

      Ves? Yo te haría reordenar tus planes jajja a ver que somos de no perder tiempo. In sandwich me va bien...pero comer he de comer xD
      Un saludo

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  3. Bueno bueno, ayer abrí tu entrada pensando que me encontraría el planning, presupuesto y poco más, pero veo con sorpresa que ya has colgado todo el viaje, chico ¿en qué momento escribes? jajaja, si acabas de volver!!! En fin, otra enganchada desde ayer, lo tuve que dejar a medias y ya hoy he seguid. Vaya vivencias, gente superable, gente superborde,,,israelíes, palestinos, vaya ensalada. En cuanto a los sitios pues debe ser increible estar allí, hasta para una atea como yo debe ser alucinante estar en un sitio con tanta historia que abarca un período tan largo. Lo de los judíos ortodoxos me da escalofríos verlos, ya tuve ocasión de verlos en NY. Lo de la multa tela y lo del aeropuerto también, ah y la reacción del abuelete cuando no le diste propina…Un amigo fue hace poco y a la vuelta le pregunté y me dijo que nunca más, pero creo que ir hay que ir, solo me falta convencer a mi santo, no es su destino favorito. Felicidades por la superentrada, muy muy interesante. Un saludito :)

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    1. Hola Pepa!! Gracias por leer el post, como ves no me he aburrido en el viaje, jeje. Pues he ido escribiendo el post un ratito por las noches, cenaba "lenguas" y después pillaba carrerilla y ya no había quién me pillara, jaja!! En serio, prefería escribirlo ahora que lo tengo todo reciente y así me acuerdo de todo para poder ayudar a futuros viajeros.

      Pues Israel es un viaje fascinante, lleno de rincones históricos y muy interesante, conociéndote yo sé que a ti te va a encantar, además que es un viaje corto de días comparado con otros destinos y lo puedes hacer en cualquier época del año, simplemente es coger una buena oferta de vuelos y lanzarse. También es verdad que comparado con Asia y Sudamérica, he chocado mucho con la gente y en eso no estoy acostumbrado, y los capítulos de los ultraortodoxos (que también conocí en el barrio de Williamburg de New York), la multa, los colegas por Jerusalén con las metralletas en mano y el aeropuerto han sido lamentables, pero hay que ir preparado para todo. Los precios y el nivel de vida no ayudan mucho tampoco, pero aún y así es un viaje impresionante y muy fácil de hacer. Espero que puedas convencer pronto a Manolo y lo podáis disfrutar juntos... Si volveré a Israel? Tengo claro que no es un destino que me apetezca repetir de aquí a pocos años, aunque tampoco soy tan tajante como vuestro amigo que asegura no volver, para gustos... Cuando tengas dudas y preguntas ya lo sabes, si quieres me escribes en privado y te ayudo en todo lo que pueda.

      Un abrazo!

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  4. Conductor 2 y amigo de "Jonás"21 de octubre de 2015, 20:59

    Hola Oscar !!! ... Sólo puedo decirte. "Enhorabuena" por contar las cosas tal y como pasaron, sin una coma de más ni de menos ... Este viaje que compartimos contigo ha sido especial, bueno cada uno es especial y distinto de los otros, pero este entre lo "histórico-religioso-místico", ha tenido de todo, bueno, a las pruebas me remito, jejeje...

    Sólo decirle a la gente que pueda leerlo o saque información de aquí, que todo está detallado "al dedillo" y que la estancia en hoteles menores además de ahorrarte un dinero, acaba siendo de las mejores experiencias que te traes y con el mejor sabor de boca que puedes abandonar un país como éste ...

    No sé si pronto o tarde podremos compartir otro viaje, pero sabes que cada uno, tiene su encanto y su propia historia del "trío maravillas" ... jeje .. un abrazo a mi bloggero preferido.

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