7 de enero de 2018

EMILIA-ROMAÑA

Una de las regiones menos turísticas y más sorprendentes de todas las que componen el país italiano es la Emilia-Romaña, donde cada una de las encantadoras poblaciones que la forman ya justifica un viaje de por sí. 

Pero más allá de su maravillosa gastronomía, destaca también por tener muy buen ambiente, sorprendente arquitectura y un rico patrimonio, que la hacen perfecta para conocerla en un fin de semana.



FICHA TÉCNICA DEL VIAJE

FECHA: Diciembre 2.017

DÍAS: 2

DOCUMENTACIÓN NECESARIA

DNI

Pasaporte con mínimo 6 meses de validez, aunque para ciudadanos de la Unión Europea no hace falta.

OTROS DATOS DE INTERÉS

IDIOMA: Se habla el italiano, aunque en las zonas más turísticas entienden sin problemas el inglés y el español.

MONEDA: La moneda es el Euro, escrito €.

TARJETAS: Se acepta el pago con tarjetas de crédito prácticamente en cualquier lugar. No hay problemas para retirar dinero en efectivo desde cualquier cajero automático (conviene informarse bien del tipo de comisión que nos puede cargar nuestra entidad financiera por retirar efectivo en un cajero ajeno al nuestro).

GUIA DE VIAJE: Esta vez no viajaré con ninguna guia de viaje y lo haré solamente con apuntes que he preparado mientras organizaba el viaje.

TELEFONO: Hay cobertura de teléfono en todo el país, y desde este verano ya ha desaparecido el roaming, por lo que ya no es obligatorio desconectar los datos desde nuestro móvil.

INTERNET:  Prácticamente en cualquier lugar hay sitios para conectarse y en la mayoría de alojamientos disponen de wifi gratuito. Además en muchas zonas de la ciudad existen zonas habilitadas con wifi gratuito y de calidad.

SEGURIDAD: País normalmente seguro, aunque siempre hay que ir con precaución y con sentido común, ya que hay numerosos inmigrantes por la ciudad y muchos carteristas.

VACUNAS: No hay ninguna vacuna obligatoria.

ELECTRICIDAD: El voltaje es de 230 V y no hace falta adaptador para los enchufes.

DIFERENCIA HORARIA: Misma hora respecto a España.

RELIGIÓN: Mayoritariamente Católicos.

EL ITINERARIO DEL VIAJE

BOLONIA - MÓDENA - RÁVENA - BOLONIA




























PRESUPUESTO DEL VIAJE

DESGLOSE DEL PRESUPUESTO                                               IMPORTE

VUELO Bcn - Bolonia con Ryanair                                                                29,98 €

ALOJAMIENTO                                                                                      24,50 €

TASA TURISTICA                                                                                     2,00 €

TRANSPORTE                                                                                                                     28,55 €

TICKETS                                                                                                                                 9,50 €

OTROS (COMIDAS, COMPRAS, GASTOS PERSONALES,..)                               26,35 €

Total Presupuesto por Persona                                                 120,88 €

TRANSPORTE A/DESDE AEROPUERTO

Existen diferentes posibilidades de llegar al centro de la ciudad una vez aterricemos en el aeropuerto de Bolonia, ubicado a escasos 10 kms. de la ciudad, dependiendo del tiempo que tengamos, de nuestra comodidad y del dinero que nos queramos gastar, que son las siguientes:

Aerobus: A priori sería la opción más interesante, ya que la parada se encuentra enfrente de la terminal de salidas del aeropuerto y no hay problema de frecuencia ya que sale un autobus cada 10 minutos desde las 05h de la mañana hasta las 00:15h de la noche, y el trayecto dura aproximadamente 25 minutos, dependiendo del tráfico. Por contra, el ticket cuesta 6 € por persona y me parece excesivamente caro por el corto trayecto que realiza. Los tickets se pueden comprar en la máquina automática que se encuentra justo enfrente de la parada del aerobus. Esta opción es recomendable si no queréis perder mucho tiempo o si llegáis muy tarde.


Autobus: En principio es la opción más económica pero la más lenta, ya que hay que coger dos autobuses urbanos. A la derecha de la salida de la terminal de llegadas se encuentra la parada de autobus, dónde deberemos subir al número 54 para poco después bajarnos en la parada BIRRA (tres paradas después del aeropuerto), y desde aquí hacer transbordo al autobus número 81 ó 91, donde 13 paradas después nos dejará en la Estación Central de Bolonia. Dependiendo del tráfico y las esperas, el trayecto suele durar 1 hora aproximadamente, y los tickets se deben comprar dentro del supermercado Carrefour que encontraremos solamente cruzar la puerta de salida de la terminal de llegadas del aeropuerto, y su precio es de 1,30 € por persona (el mismo ticket sirve para hacer el transbordo entre ambos buses dentro de un intervalo de 90 minutos). Opción muy recomendable si no tenemos prisas y queremos economizar nuestro viaje.

Taxi: Es la opción más cómoda de todas y la más rápida, y sorprendentemente la más barata, aunque lo descubrimos el día que teniamos que coger el avión de vuelta a casa gracias al retraso que sufrió nuestro tren de vuelta de Florencia, así que como íbamos justos de tiempo y no queriamos arriesgarnos a perder nuestro vuelo, compartimos taxi con dos chicos más que se encontraban en nuestra misma situación. El trayecto desde la Estación Central de Bolonia hasta el aeropuerto fueron poco más de 10 minutos y nos costó 16 € en total (4 € por persona). En el momento que podáis compartir taxi con otras personas ya sale a cuenta, pero sobretodo ganaréis tiempo y la comodidad de no ir apretados y de pie en el autobus. Yo siempre soy un firme defensor de utilizar el transporte público para movernos por cualquier ciudad que visitemos, pero reconozco que en Bolonia la mejor opción para moverse de/hacia el aeropuerto es el taxi, excepto si viajas solo.

TRANSPORTE ENTRE CIUDADES



















La mejor manera de desplazarse por la región de la Emilia-Romaña es disponer de vehículo de alquiler y recorrer las diferentes ciudades a nuestro ritmo y por nuestra cuenta, pero si disponemos de poco tiempo como es nuestro caso y no nos queremos complicar mucho, la mejor alternativa es desplazarnos en tren, ya que son muy cómodos, tienen bastante frecuencia y los billetes no son excesivamente caros (pero tampoco son muy baratos). Por contra, las estaciones siempre están algo alejadas del centro histórico de la ciudad y para llegar necesitaremos hacerlo en un corto paseo o conectar con un autobus urbano.

Estos son mis desplazamientos en tren con la compañía Trenitalia y su importe a través de diferentes ciudades de la región de la Emilia-Romaña, siempre en trenes regionales veloces y en segunda clase, igual de cómodos que si lo hiciera en primera clase pero mucho más baratos, y los tickets comprados en las máquinas automáticas de cada estación en su debido momento.

- Bolonia - Modena: 3,85 € (26 minutos de trayecto entre ambas ciudades).
- Modena - Bolonia: 3,85 € (26 minutos de trayecto entre ambas ciudades).
- Bolonia - Ravenna: 7,35 € ( 59 minutos de trayecto entre ambas ciudades).
- Ravenna - Bolonia: 7,35 € (1h 30´minutos de trayecto entre ambas ciudades).

ALOJAMIENTO DEL VIAJE



























B&B Silvano. Al tratarse de un viaje que no estaba previsto y tener que organizarlo con muy poca antelación, el precio de los alojamientos ya eran muy altos, como sucede normalmente en Italia en cualquier época del año. Después de mucho buscar y aunque solamente íbamos a alojarnos una noche en Bolonia, nos decidimos por este hostel con habitaciones dobles privadas situado a escasos metros de la Estación Central de Bolonia, ideal para no perder mucho tiempo en desplazamientos y por las buenas críticas leídas sobre él, y de los pocos alojamientos que tenían el desayuno incluido en el precio.

El alojamiento está ubicado en la segunda planta de un edificio de una zona tranquila, a escasos 300 metros de la Estación Central. Habitación doble muy amplia con baño compartido (aunque no tuvimos que compartirlo con nadie) con desayuno que te sirven en tu misma habitación y que hay que pedirlo el día antes, con wifi incluido que la señal funciona perfectamente, nos ha costado 49 € por noche, pero habría que añadir la tasa turística que impone el gobierno italiano y que cuesta 2 € al día.

Reservé a través de la web de Booking, el alojamiento es correcto y Recomendable si no quieres gastar mucho dinero para una noche y le das prioridad a la ubicación, la comodidad y la hospitalidad de su dueño; por contra el alojamiento se encuentra a unos 15 minutos caminando del centro de la ciudad, el desayuno es muy pobre y como al día siguiente no tenían más reservas, solamente nos guardaba nuestro equipaje en consigna hasta las 14h de la tarde y nos trastocaba un poco nuestros planes, así que al final las dejamos en la consigna de la Estación Central de trenes de Bolonia.

LO MEJOR DEL VIAJE

* Lo fácil que resulta recorrer a pie las ciudades visitadas y los lugares más turísticos, y la comodidad de hacerlo en transporte público, ya que se encuentran bastante cercanas entre ellas.

* La rica gastronomía del país, y es que pidas el plato que pidas aún corriendo el riesgo de equivocarte, va a ser un acierto seguro porque toda la gastronomía está exquisita, así que viajar a Italia es una apuesta segura en el apartado gastrónomico.

* A pesar de no ser un destino muy turístico y siempre relegada a un segundo plano por otras ciudades italianas más turísticas como Roma, Venecia, Florencia y la Toscana, la capital de la Emilia-Romagna es un destino perfecto para pasar un fin de semana y desconectar de nuestra rutina diaria.

* Tener la posibilidad de recorrer otras ciudades italianas gracias a su extensa red de ferrocarril y los buenos precios que ofrece la compañía Trenitalia, dónde en poco tiempo es posible trasladarse a otras ciudades.

* Aunque no hemos tenido mucho tiempo para hacer una visita en profundidad de todo lo que culturalmente nos ofrecen estas ciudades, recomiendo no perderse la ciudad de Rávena y visitar sus famosos mosaicos bizantinos, una verdadera maravilla que nadie debería perderse si se visita esta bonita región italiana.

* Como muchas otras ciudades italianas, pasear sin prisas por sus calles es como visitar un museo al aire libre, gracias a sus plazas, iglesias barrocas y calles estrechas con mucho encanto, así que lo mejor es olvidarse pronto del mapa y perderse sin rumbo a través de sus bonitas calles.

LO PEOR DEL VIAJE

* Las pocas horas de luz que nos hemos encontrado viajando en esta época del año, y es que a pesar de disponer de poco tiempo hemos tenido que hacer las visitas medianamente rápidas porque a las 17h de la tarde ya oscurecía y la mayoria de lugares cerraban, y a última hora había muy poca luz en el interior de los lugares para poder hacer buenas fotografías, ya que no está permitido el uso del flash.

* Como sucede con la mayoría de ciudades de Italia, Emilia-Romagna no resulta demasiada barata para hacer una escapada low cost, ya que el precio de los alojamientos, restauración y museos no es precisamente barata, y aunque siempre hay otras fórmulas para intentar abaratar nuestro presupuesto, puedo decir que he pagado muy a gusto sus precios porque he vuelto muy satisfecho de todo lo que me ha ofrecido la ciudad. Aún así, son ciudades mucho más baratas que las demás ciudades turísticas como son Roma, Venecia y Florencia, e incluso Milán y Turín.

Y después de este breve resumen, os llevo a hacer una breve escapada por algunas ciudades de la región de la Emilia-Romagna... Benvenuti alla Italia!!


DÍA 1.- BARCELONA - BOLONIA

El último viaje del año me ha llevado a descubrir una de las zonas menos visitadas pero no menos interesante de Italia, como es la región de Emilia-Romaña. Siendo sinceros, esta vez yo no he buscado el destino sino que el destino me ha buscado a mi, ya que hasta 15 días antes de hacer esta escapada no sabía si iba a disponer de días para realizar este viaje, y cuando me puse a buscar vuelos ya estaban los precios por las nubes, así que teniendo en cuenta una serie de factores como era buscar un destino no muy masificado turísticamente en el caprichoso Puente de Diciembre de este año, que no fuera un destino exclusivamente navideño como Alsacia o los mercadillos alemanes, o incluso de no encontrarme temperaturas por debajo del termómetro, finalmente nos decidimos de nuevo por Italia, después de haber visitado este año las ciudades de Turín y Milan. En este caso disponíamos de 6 días en total y haríamos una combinación entre las regiones de Emilia-Romaña y la Toscana, una zona que ya había visitado dos veces anteriormente pero que me apetecía mucho volver después de muchos años.

Nuestro vuelo salió hacia Bolonia a las 11:35h de la mañana sin ninguna incidencia, solamente remarcar que Ryanair ya ha empezado a aplicar su nueva politica de equipajes (estaba previsto para enero del 2018), y todo aquel que al comprar su vuelo no lo haga con la opción de "embarque prioritario", su equipaje deberá volar gratuitamente en la bodega del avión. De hecho no hay ningún problema en hacerlo así, solamente la incomodidad de esperar tu equipaje en la cinta una vez que llegues al aeropuerto de destino. Nosotros tampoco quisimos comprar el asiento, así que en el viaje de ida volamos separados porque el avión iba bastante completo.

Apenas hora y media después ya estábamos aterrizando en el aeropuerto Guglielmo Marconi de Bolonia, recogimos nuestro equipaje y nos fuimos en busca del aerobus para que nos llevara al centro de la ciudad sin perder mucho tiempo, ya que en diciembre anochece sobre las 16:30h en la ciudad y queriamos aprovechar para visitar la ciudad con algo de luz. Después de comprar nuestros tickets en las máquinas expendedoras que se encuentran enfrente de la parada (6 € por persona y es posible pagar con tarjeta de crédito), sobre las 14:30h ya estamos delante de la Estación Central de Bolonia, así que vamos en busca de nuestro alojamiento que se encuentra a apenas 300 metros, hacemos el check in y nos comemos un bocadillo traido de casa para no perder mucho tiempo, y salimos a intentar conocer lo máximo que podamos de la ciudad pero sin estresarnos, conscientes que hoy no tendremos mucho tiempo para ello.

Bolonia no es una ciudad muy grande, destaca por poseer el segundo casco antiguo medieval más grande de Europa por detrás de su vecina Venecia, y por disponer de una de las universidades más prestigiosas del mundo, pero de si algo puede destacar esta ciudad es de encontrarnos más de 40 kms. de pórticos a través de sus calles, ideal para los días de lluvia.


Bolonia se puede recorrer perfectamente a pie y sin necesidad de utilizar el transporte público, y en un día se ve perfectamente la ciudad. Por contra, no he encontrado muy bien señalizada la ciudad turísticamente, así que recomiendo que os hagáis con un mapa o que recorráis la ciudad sin rumbo fijo.

Las visitas más importantes de Bolonia son las siguientes:

- Le Due Torri: Uno de los emblemas de la ciudad son "las Dos Torres", que hace referencia a la Torre Garisenda y a la Torre Asinelli, desde donde se puede divisar el skyline de la ciudad. Se puede subir a la Torre Asinelli a través de los 498 escalones y el precio del ticket es de 3 €. Dice la leyenda que si subes a lo alto de la torre en tu época de estudiante, nunca te graduarás! Es una visita muy recomendable y se encuentra a escasos metros del centro de la ciudad.


- Piazza Maggiore: La Plaza Mayor, el corazón y centro neurálgico de la ciudad de Bolonia. Se trata de una gran plaza abierta donde podremos encontrar la Fontana del Nettuno, actualmente tapada y cubierta ya que está en proceso de restauración, y donde también podremos encontrar la Basilica de San Petronio, el Palazzo dei Notai o el Palazzo del Podestà, entre otros. La Piazza Maggiore comunica con la Estación Central a través de la Via de la Independencia, la calle más comercial de la ciudad en un breve paseo de 20 minutos.




- Basilica de San Petronio: Se trata de la principal iglesia de la ciudad y dedicada a San Petronio, patrón de la ciudad y ubicada en un lateral de la Piazza Maggiore, con unas dimensiones de 133 metros de largo y 60 metros de ancho, que la convierten en la quinta iglesia más grande del mundo.

Pero si hay algo que llame la atención es la fachada inacabada de la iglesia, ya que por falta de fondos y para no sobrepasar las dimensiones de la Basilica de San Pedro de Roma, decidieron paralizar las obras. Es posible visitar su interior de forma gratuita, aunque cuando nosotros lo hicimos había muy poca luz y estaba fuertemente custodiada por los militares italianos, más que nada porque Italia se encuentra como muchos otros países europeos, en alerta por atentados terroristas.



- Finestrella: Cerca del centro histórico y más concretamente en la Via Piella, podemos encontrar este pequeño rincón donde alberga uno de los últimos canales que quedan en la ciudad. El lugar en si no es nada del otro mundo, pero dada su ubicación y que para observarlo hay que hacerlo a través de un pequeño cuadrado (de ahí su nombre "La Ventana") hace que sea una visita sorprendente y curiosa.


- Piazza Galvani: Esta bonita plaza situada justo detrás de la Basílica de San Petronio está presidida por la estatua de una de las personas más importantes de la ciudad, Luigi Galvani, cientifico, médico y el gran descubridor de la electricidad por contacto, todo un hito para aquella época. La plaza es pequeña pero en sus calles adyacentes podemos encontrar bastante ambiente de gente y calles llenas de tiendas y comercios donde pasar un rato entretenidos.



- Iglesia de San Domenico: Aproximadamente a 10 minutos del centro de la ciudad podemos encontrar esta bonita iglesia y sede principal de la Orden Dominica. La visita la realizamos solamente por fuera ya que en esta época del año cierran muy pronto y no pudimos llegar a tiempo para visitar su interior. La idea era volver por esta zona el último día antes de coger el vuelo para casa.


- Universidad de Bolonia: Seguramente la ciudad destaque por su ambiente joven, ya que aquí se encuentra una de las universidades más prestigiosas y antiguas de Europa, y por aquí pasaron celebridades tan importantes como Dante o Petrarca, entre otros. Visitamos solamente los exteriores porque ya se nos hizo de noche y pudimos disfrutar de su ambiente estudiantil, ya que por la zona está llena de bares y restaurantes donde tomar algo o hacer el famoso aperitivi italiano, y locales de venta de pizzas al taglio, además de disfrutar del arte urbano de la ciudad y de algunos graffitis que hay por esta zona.






- Il Quadrilatero: Exactamente igual que pasa con la ciudad de Milán, hay una zona de la ciudad compuesta por varias calles llenas de comercios, pero a diferencia de la ciudad lombarda que se compone de tiendas de moda y de lujo, Il Quadrilatero de Bolonia se compone de pequeños restaurantes con encanto y sobretodo de pequeños comercios gastronómicos donde tienen expuestos sus productos, destacando los diferentes tipos de pasta italiana al peso. Un bonito paseo por una zona muy curiosa e ideal para ir haciendo hambre antes de cenar.






- Tribunal de Justicia: En sí sería una visita poco recomendable y en ninguna guia de viaje vendrá recomendada, pero nosotros pasamos por casualidad y entramos hasta el hall del edificio y nos pareció bastante curioso y con un diseño bastante bonito, con varias esculturas justo en la entrada al interior del edificio.


- Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús: No es de las más importantes ni destacadas de Bolonia, pero nosotros dimos con ella porque se encontraba justo enfrente de donde teniamos nuestro alojamiento. Aunque pasamos varias veces para intentar visitar su interior siempre la encontramos cerrada y sin tener noticias acerca de su horario de apertura.



Estas serían las visitas que pudimos hacer prácticamente en una tarde de invierno en la ciudad de Bolonia teniendo en cuenta que llegamos un poco tarde a la ciudad y que en esta época anochece muy pronto. Nosotros nos lo tomamos con calma porque teniamos pensado seguir recorriendo la ciudad una mañana más en nuestro último día de viaje antes de coger el vuelo para volver a casa, pero un inoportuno retraso en un tren desde Florencia hizo que tuviéramos que prescindir de las visitas y llegamos muy justos al aeropuerto.

Si tenéis más tiempo, recomiendo visitar la Basílica de San Estefano, el Santuario de Santa Maria della Vita, el Palazzo Comunale, recorrer parte de sus 40 kms. de pórticos mientras vamos paseando por la ciudad y poder visitar la ciudad tranquilamente y sin prisas.

Como habíamos comido un pelín tarde todavia no teníamos mucha hambre, así que nos fuimos a hacer el famoso aperitivi italiano que tanto me gusta cuando visito cualquier ciudad italiana. Después de dar varias vueltas nos metimos en el Mercado Central y lo hicimos en un local motivados por la simpatía de su dueña, por la calidad de sus fiambres y sobretodo por su precio, ya que tenían una promoción de aperitivi compuesto por Spritz veneciano y Taglierino (tabla de embutidos típicos) por tan solo 5 € por persona. La decisión no pudo ser más acertada porque estaba todo buenísimo, lástima que ya no tuvimos más hambre para después cenar.




Sobre las 21:30h emprendimos la vuelta a nuestro alojamiento, de camino y a través de la Via della Independenzia nos paramos en un mercadillo navideño a dar una vuelta sin nada interesante que poder comprar, y antes de llegar al alojamiento compramos agua en un "Paki" de 24 horas (2,40 €) y nos retiramos a descansar, que hoy habíamos madrugado mucho y mañana tenemos un día súper completo de visitas por varias ciudades de la región de la Emilia-Romagna.

DÍA 2.- BOLONIA - MÓDENA - RÁVENA

La noche anterior habiamos quedado con el dueño del alojamiento el tipo de desayuno que íbamos a querer y la hora que queriamos hacerlo, y después de negociar un poco con él porque cualquier propuesta nuestra le parecía muy pronto, finalmente quedamos que nos traería nuestro desayuno a las 07:45h en vez de las 07h como queriamos nosotros, así que aceptamos sin problemas. Una vez desayunados y a la hora de realizar el check in le pedimos que nos guardara nuestro equipaje hasta que a la tarde estuvieramos de vuelta, pero para nuestra sorpresa solamente nos lo guardaba hasta las 14h de la tarde porque ese día no tenía más reservas y no quería estar pendiente de nosotros, así que resignados nos fuimos con nuestro equipaje a la Estación Central de Bolonia, donde previamente me había informado que tenían consignas, y exactamente igual que en mi viaje a Milán hay una sucursal de consignas de la empresa Ki Point con las mismas tarifas, es decir, 5 € por las primeras 5 horas y después 1 € por cada hora adiccional. Así que no lo pensamos mucho y allí las dejamos hasta la vuelta.

Una vez ligeros de equipaje, nos fuimos a una de las máquinas expendedoras de la estación para comprar los tickets de tren con destino Módena, nuestra primera parada del día. Los compramos con la compañía Trenitalia y escogimos un Regionale Veloce que partía a las 09:18h (en apenas unos minutos) y en exactamente 26 minutos de trayecto nos dejaría en la estación de Módena. El precio del ticket fue de 3,85 € por persona.

Módena es una pequeña ciudad de la región de la Emilia-Romagna y muy próxima a Bolonia, y no solamente famosa por su producción de vinagre balsámico, sino que cerca de aquí además se encuentra la sede de Ferrari y Lamborghini, la maravillosa Galería Estense con obras de Tintoretto, y sobretodo, fue la ciudad que vio nacer al tenor más grande de nuestra história contemporánea, Luciano Pavarotti, y aunque sabiendo que no tendriamos mucho tiempo para explorar la ciudad en profundidad, quisimos acercarnos a dar un paseo y dedicarle media jornada a la ciudad.


Una vez llegados a la estación de trenes de Módena, hay un agradable paseo de unos 10 minutos caminando hasta el centro de la ciudad por la Via Sgarzeria hasta llegar al Palazzo Ducale, nuestra primera visita del día, una gran plaza que actualmente es sede de la academia militar italiana. Solamente es posible visitarlo los fines de semana por la mañana y a través de un tour guiado que ofrece la Oficina de Turismo de Módena.






Seguimos nuestro recorrido por la ciudad y vamos atravesando varias iglesias y sinagogas que por falta de tiempo solamente visitaremos por fuera dejando su interior para otra ocasión, donde podemos observar la Iglesia de San Domenico, Santa Maria Pomposa, Sant Agostino, San Francesco, San Pietro, San Giorgio, San Giovanni Battista y San Vincenzo, entre otras. Todas se encuentran muy cercanas una de otras y son fácilmente reconocibles si hacemos el recorrido con dirección a uno de los puntos más importantes de la ciudad, la Piazza Grande.



Una vez en la Piazza Grande podemos comenzar a disfrutar del Duomo di Modena, catedral románica y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y su Torre Ghirlandina de más de 86 metros de altura y simbolo de la ciudad, desde donde tendremos unas vistas maravillosas de toda la ciudad y de parte de la región de la Emilia-Romaña si el cielo está despejado. Una visita imprescindible y que todo viajero que visite la ciudad de Módena debería incluirlo en su itinerario obligatoriamente.

No es fácil encontrarse el interior del Duomo abierto para poder visitarlo, así que tocará volver en otra ocasión para visitarlo. Justo enfrente de la Torre Ghirlandina podemos encontrar el Palazzo Comunale, también recomendable su visita aunque sea por su maravillosa fachada de arcos.








Seguimos caminando por los alrededores de la Catedral de Módena sin rumbo fijo, me encanta perderme entre sus callejuelas, observar su arquitectura y sus edificios pintados de un color anaranjado, encontrarme con pequeños locales tradicionales y de toda la vida que no han sucumbido a las franquícias o locales de comida rápida que tanto abundan en Barcelona, y donde es díficil encontrar estos tipos de locales de toda la vida por culpa del capitalismo, la globalización y los alquileres altos que predominan hoy en día en nuestra sociedad.










Después de estas agradables visitas llegamos casi sin querer a una de mis visitas favoritas de la ciudad, el Mercato Albinelli o Mercado Municipal de Módena, y es que los que me conocéis ya sabéis que me chiflan estas visitas y que no hay ninguna ciudad que visite y no incluya en mi planning sus mercados, pero en especial el de Módena me ha encantado porque aquí podemos encontrar todo tipo de verduras y hortalizas, pero sobretodo, de sus famosos embutidos y pasta fresca.











Lo ideal hubiera sido quedarse aquí a comer y disfrutar de todas las opciones maravillosas que nos ofrece la gastronomia italiana, pero todo es pronto para la comida y queremos seguir con nuestra ruta propuesta, ya que tampoco tenemos todo el tiempo que nos gustaría, así que empezamos a deshacer nuestros pasos por el Corso Canalgrande dirección a la estación de trenes de Módena no sin antes hacer una parada a uno de los puntos que más ilusión me hacia conocer de la ciudad, el Teatro Comunale Luciano Pavarotti, ya que como os decía al principio del post, esta ciudad pudo ver nacer y crecer al gran maestro italiano. Como era de esperar, a estas horas de la mañana el teatro permanece cerrado y no es posible visitarlo, así que nos tendremos que conformar con llevarnos uno de los mejores recuerdos, hacerse una fotografia con la estatua del tenor que se encuentra justo en la puerta de la entrada principal del teatro.



Seguimos nuestro recorrido hacia la estación y de camino pasamos por el Palazzo Santa Margherita y de nuevo por el Palazzo Ducale, donde hacemos las últimas fotografías de toda la zona antes de poner rumbo directamente a la estación y despedirnos de la ciudad de Módena, ha sido una breve visita de unas 4 horas que nos ha permitido conocer los puntos más importantes de esta interesante ciudad pero con el convencimiento que hay que volver para conocerla con más profundidad.




Llegamos de nuevo a la estación de Módena y nuestro siguiente destino será la ciudad de Rávena, lo malo es que desde Módena no existe un tren directo entre ambas ciudades y debemos volver de nuevo a Bolonia (3,85 €) y 26 minutos de trayecto, y desde Bolonia a Rávena (7,35 €) en un trayecto de prácticamente una hora y que la estación será la última parada del trayecto.

Sobre las 13:30h de la tarde ya estamos en Rávena, disponemos de aproximadamente 4 horas para recorrer la ciudad ya que a las 21h de la noche tenemos que estar en Florencia porque hemos quedado con el propietario de nuestro alojamiento para que nos entregue las llaves, así que no tenemos tiempo que perder e incluso decidimos saltarnos la comida y hacerlo por la calle mientras saboreamos un par de pizzas al taglio que nos saben a gloria (1,80 € por persona) y cuando estemos más tranquilos ya comeremos en condiciones.


Rávena o Ravenna en italiano es conocida porque fue la última capital del Imperio Romano en Occidente, por sus maravillosos mosaicos bizantinos y porque aquí se encuentra enterrado el famoso poeta italiano Dante Alighieri, autor de su famosa obra "La Divina Comedia", ya que fue desterrado de su amada Florencia.

Visitar la ciudad es muy fácil, ya que los lugares más interesantes para visitar se encuentran bastante cercanos y se pueden visitar comprando un ticket único combinado de la "Opera di religione della Diocesi de Ravenna", válido para 7 días consecutivos y que nos dará derecho a visitar la Basílica de San Apolinar el Nuevo, Museo Arzobispal, Baptisterio Neoniano, Basílica de San Vital y Mausoleo de Gala Placidia. El precio del ticket combinado cuesta 9,50 € por persona y se puede comprar en cualquiera de estas cinco atracciones turísticas, y cada vez que vayamos visitando cada uno de ellos tendremos que enseñarlo en taquilla, y durante nuestra visita en diciembre, el horario para visitar todos los recintos era de 10h a 17h. Podéis visitar la web de la Oficina de Turismo de Rávena para más información.

Así que sin tiempo que perder y debido al poco tiempo que tenemos, nos pusimos en marcha hacia la Basílica de San Vital, entre otras cosas porque era la que se encontraba más alejada de todas respecto a la estación de trenes y así después íriamos volviendo poco a poco de nuevo a la estación, así que por el camino comimos algo y visitamos un poco la ciudad.








Después de un agradable paseo llegamos a la Basílica de San Vital, donde en la misma calle cerca de la entrada principal hay un local donde venden los tickets (9,50 €), así que después de comprarlos empezamos finalmente las intensas visitas, empezando por esta maravilla de arte bizantino y paleocristiano y declarado todo el conjunto como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Por razones obvias no se permite el uso del flash en su interior y justamente ese día estaba muy nublado, así que no había mucha luz en su interior y las fotos no salieron muy bien.




















Saliendo por la puerta de la Basílica de San Vital pero dentro mismo del recinto, podemos encontrar el Mausoleo de Gala Placidia, que no deja de ser un pequeño habitáculo y donde no caben más de 10 turistas, y aunque nosotros no tuvimos problemas porque lo visitamos prácticamente sólos, no quiero ni imaginarme como se pondrá en verano o en el momento que coincida con la temporada alta de turismo. Dentro del Mausoleo se encuentran unos maravillosos mosaicos en el techo en un excelente estado de conservación.







Después de esta agradable visita que nos llevó más de una hora, salimos de la Basílica de San Vital y en apenas 10 minutos caminando por las calles de Rávena llegamos a nuestra siguiente visita, el Baptisterio Neoniano. Aquí fue donde encontramos más gente ya que coincidimos con un grupo de escolares que estaban de visita también, aunque no fue ningún impedimento para visitarlo tranquilamente porque la visita más importante es mirando hacia arriba, y más concretamente hacia el techo abovedado del baptisterio.





Esta visita es muy breve porque el Baptisterio Neoniano es muy pequeño y aparte del techo abovedado no tiene mucho más de interés. La siguiente visita fue al Museo Arzobispal, aquí tampoco estuvimos mucho rato porque no había apenas nadie, no estaba permitido hacer fotografías y los vigilantes controlaban bastante, y tampoco queríamos entretenernos mucho porque todavía nos quedaba una visita mucho más apetecible, aún así le dedicamos aproximadamente una media hora pero sin entretenernos mucho en detalles.

Al salir del Museo Arzobispal empezamos a callejear un poco por la ciudad (y perdernos en algún momento) y aunque nos hubiera gustado realizar varias visitas que tenía apuntadas como son la Biblioteca Classense, la Basílica de San Apolinar in Classe y sobretodo la Tumba de Dante, tuvimos que prescindir de estas visitas al encontrarse más alejadas y no disponer de tiempo, además de no entrar en el ticket combinado, así que ya tengo una excusa para volver algún día a Rávena y finalizar mis visitas. De camino por la Via Roma hacia la estación, pudimos contemplar por fuera la Basílica de Santa Maria in Porto, santuario de la Madonna griega y patrona de Rávena.




Caminando por la Via Roma, la arteria más importante de la ciudad de Rávena y llegando casi a la estación de trenes, se encuentra nuestra última visita del día e incluida dentro del ticket combinado que hemos comprado, la Basílica de San Apolinar el Nuevo y justo al lado las ruinas del Palacio de Teodorico. En esta basílica se encuentra San Apolinar, primer obispo de Rávena y personalmente es el mejor conservado de todos.






Un poco a salto de mata y con menos tiempo del que nos hubiera gustado tuvimos que hacer nuestra última visita ya que estaban cerrando y dirigirnos a la estación de trenes que se encontraba a apenas 5 minutos de distancia, compramos el billete para el primer tren que saliera para Bolonia (7,35 €), y a diferencia del trayecto de ida, esta vez tardamos casi una hora y media en llegar.

Una vez en Bolonia recogimos nuestro equipaje de la consigna (9 €), compramos el billete para el próximo tren que saliera para Florencia (9,45 €) ya que se nos escapó uno delante de nuestras narices, compramos algo para merendar en un supermercado de la estación (4,50 €) y después de hacer un pequeño transbordo en la población de Prato llegamos a la estación Santa Maria Novella de Florencia sobre las 20:30h de la tarde.

DÍA 3.- FLORENCIA - BOLONIA - BARCELONA

Después de pasar 4 días por Florencia y la Toscana, el último día de nuestro viaje deberiamos volver para Bolonia y coger nuestro vuelo para casa que salía a las 13:50h, así que nos fuimos con tiempo para intentar dar una vuelta por Bolonia antes de irnos para el aeropuerto pero tuvimos un pequeño contratiempo, y es que después de coger el tren en Florencia y cuando estábamos haciendo transbordo en Prato, nos comunican que el siguiente tren para Bolonia ha sufrido cancelación y que el próximo pasará una hora después, así que resignados nos fuimos a desayunar a la cafeteria de la estación (6,60 €) donde conocimos a dos chicos catalanes que también tenían que coger nuestro mismo vuelo y decidimos que al llegar a Bolonia compartiriamos taxi hacia el aeropuerto para ganar tiempo. Poco después ya estábamos de nuevo subidos al tren que nos llevará a Bolonia llegando a la estación central sobre las 12h del mediodía, sin tiempo de visitar nada más de la ciudad, y cogimos un taxi los cuatro que en poco más de 10 minutos nos dejó en el aeropuerto pagando en total 16 €, más barato que si hubiéramos cogido el aerobus como cuando llegamos a Bolonia una semana atrás.

Pasamos los controles sin problemas y embarcamos a la hora prevista sin ninguna incidencia, dando por finalizada esta visita por dos regiones muy diferentes de la bella Italia, uno de los pocos países del mundo que uno sabe que no le van a decepcionar nunca.

Ciao, Italia!!



4 comentarios:

  1. Una estupenda guía, como siempre. Me ha recordado un viaje que hice hace unos cinco años. Añadimos Ferrara, que también merece la pena. Luego regresé a Rávena hace un par de año. Es un tesoro apabullante y no tan conocido como merecería.
    Una abraçada!

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    1. Gracias Jordi!

      Una zona que por desgracia es muy poco turística y realmente ofrece muchísimo patrimonio al viajero y es muy interesante. Me faltó un día más para conocer Ferrara y acercarme a la República de San Marino, pero viajando en diciembre y con los días tan cortos es imposible abarcar tanto, así que quedará para otra ocasión.

      Una abraçada!

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  2. Me ha hecho recordar mis dos meses casi que he vivido este verano en la Universidad de Bolonia, y sus alrededores. Muy bonitas las fotos. Saludos viajeros LoBo BoBo

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    1. Gracias por tus palabras, Paco!

      Realmente cuando he leído que estuviste casi dos meses lo primero que he pensado que habías estado por temas laborales, ya que la Universidad de Bolonia es de las más antiguas y prestigiosas de Europa. Espero que entre tanto trabajo te permitiera poder conocer muchas ciudades de la región y de la bella Italia, una auténtica maravilla.

      Saludos!

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